ASIGNACIÓN TAXONÓMICA PRELIMINAR

A continuación, se presenta una descripción preliminar de los restos fósiles recuperados en los sitios excavados por el Museo Nacional de Costa Rica en diciembre de 2024 y entre febrero y marzo de 2026, con miras a su curaduría, estudio detallado y futura publicación científica.

Perezoso gigante “Tobi”

El hallazgo fue reportado por la geóloga María Sequeira. La excavación se realizó el 30 de diciembre de 2024, con la participación de los niños Tobías Sequeira y Ara Paula Chinchilla, así como de las geólogas María Sequeira, Ana Lucía Valerio y Joanna Méndez, funcionaria del Museo Nacional de Costa Rica.

Los materiales recuperados corresponden a un perezoso gigante del género Eremotherium, determinación realizada por el paleontólogo S. G. Lucas. Este taxón habría alcanzado aproximadamente 6 m de altura y un peso cercano a 5 toneladas. Su rango bioestratigráfico abarca del Plioceno al Pleistoceno, y se extinguió en la última edad del hielo, hace unos 11 000 años. Sus registros fósiles se distribuyen desde Brasil hasta los Estados Unidos de América.

Se trataba de un herbívoro que se alimentaba de hojas y pasto, que habitaba ambientes tropicales y subtropicales de América Central. Migró desde América del Sur hacia América del Norte durante el Gran Intercambio Biológico Americano (GABI), ocurrido hace aproximadamente 3 millones de años.

Los restos recuperados comprenden cuatro vértebras, una escápula y una porción acetabular de la pelvis. Las vértebras presentan abundantes osteofitos, lo que sugiere la presencia de artrosis severa en la columna vertebral.

Escápula atribuida a Eremotherium (Perezoso gigante).

Escápula atribuida a Eremotherium (Perezoso gigante).

Vertebra atribuida a Eremotherium (Perezoso gigante).

Vertebra atribuida a Eremotherium (Perezoso gigante).

Mastodonte “Pitán”

El hallazgo fue reportado por Esteban Brenes Granados; en reconocimiento a ello, el gonfoterio fue bautizado “Pitán”, según lo manifestó al Museo Nacional de Costa Rica el propio descubridor.

Los restos fósiles de esta localidad corresponden a un proboscídeo (gonfoterio) del género Cuvieronius, que habría alcanzado aproximadamente 2,3 m de altura y un peso cercano a 3,5 toneladas, con dimensiones comparables a las del elefante asiático. Los registros fósiles de este género se distribuyen desde Chile hasta los Estados Unidos de América. El género se extinguió al final del Pleistoceno, hace aproximadamente 11 000 años.

Se trataba de un herbívoro que consumía ramas y gramíneas, provisto de defensas (incisivos), conocidas comúnmente como colmillos, que podían alcanzar hasta 2,2 m de longitud.

Del ejemplar en proceso de excavación se han recuperado aproximadamente 71 elementos, entre ellos un incisivo casi completo (1,6 m de longitud), un fragmento del incisivo contralateral (35 cm), parte del cráneo, la tibia, varias vértebras y costillas, el fémur, falanges, pelvis, así como la fíbula y otros restos óseos.

Pelvis atribuida a Cuvieronius.

Pelvis atribuida a Cuvieronius.

Incisivo (defensa) de 1,6 m de longitud.

Vertebra atribuida a Eremotherium (Perezoso gigante).

Fragmento de incisivo (defensa) de 35 cm de longitud.

Fragmento de incisivo (defensa) de 35 cm de longitud.

Restos óseos (costillas, vértebras y fémur).

Restos óseos (costillas, vértebras y fémur).

El hallazgo de megafauna terrestre extinta en depósitos aluviales y palustres ha sido recurrente en Costa Rica (Alvarado, 1986; Lucas et al., 1997; Johannemann, 2025) y también frecuente en el ámbito internacional (Chucher y Wilson, 1990; Chiappone et al., 2026). Estos registros presentan semejanzas sedimentológicas con otros depósitos de Cuvieronius documentados en Santa Ana, Tibás, Aguacaliente y Nacaome (Alvarado, 1986, 1994, Laurito et al., 1993). El género Cuvieronius constituye el proboscídeo más comúnmente registrado en el país (Alvarado, 1986, 1994; Laurito, 1988; Laurito et al., 1993; Laurito y Valerio, 2004; Lucas y Alvarado, 2010). Por su parte, Eremotherium fue reportado por primera vez en Bajo Barrantes, San Ramón, y los registros en América Central corresponden en su mayoría al Pleistoceno (Valerio y Laurito, 2004; Lucas y Alvarado 2010), aunque existen nuevos materiales pendientes de descripción formal.

Se ha estimado que durante la última glaciación la temperatura media pudo disminuir aproximadamente 5 °C (Toledo, 1982; Orvis y Horn, 2000), lo que implicó una reducción altitudinal de las zonas de vida. Actualmente, el páramo en Costa Rica se desarrolla por encima de los 3100 m s. n. m.; sin embargo, se han documentado evidencias de su presencia pasada entre los 2300 y 2400 m (Martin, 1964; Hooghiemstra et al., 1992). La línea de bosque se habría situado alrededor de los 2000 m de altitud, aproximadamente en el sector del puente sobre el río Reventado, entre Tierra Blanca y Llano Grande. Este desplazamiento altitudinal podría explicar la presencia de hojas y semillas de roble en las facies 2 y 3, así como de clastos hidrotermalizados tipo porcelanita, cuya procedencia probable es el sector de Prusia y áreas adyacentes.

Guillermo Alvarado Induni, geólogo de la Academia Nacional de Ciencias Costa Rica, presenta los avances en la investigación del mastodonte Cuvieronius de Orosi

AUTORES:
GUILLERMO ALVARADO INDUNI, GEÓLOGO

Academia Nacional de Ciencias Costa Rica
[email protected]

JOANNA MÉNDEZ HERRERA, GEÓLOGA

Departamento de Historia Natural
Museo Nacional de Costa Rica
[email protected]

Publicado el 9 de marzo de 2026