AVANCES EN LA PLANIFICACIÓN DE LA EXCAVACIÓN
El 15 de enero de 2026, funcionarios del Museo Nacional de Costa Rica (MNCR), junto con el investigador Guillermo Alvarado Induni, la geóloga independiente María Sequeira Castro y el operador de maquinaria pesada y vecino de la zona, Esteban Brenes Granados, inspeccionaron una sección del cauce del río Aguacaliente donde Brenes había reportado el hallazgo de restos de megafauna.
Durante la inspección se observó que, sobre una capa de arcilla ubicada en la margen izquierda del cauce, sobresalía parcialmente la defensa de un vertebrado fósil correspondiente al género Cuvieronius y otras piezas fósiles.
Sitio de excavación al 15 de enero de 2026, donde se observa la defensa y otros restos óseos del mastodonte.
A marzo de 2026, han participado en los trabajos doce funcionarios del Museo Nacional de Costa Rica, el investigador Guillermo Alvarado Induni, los estudiantes de la Escuela Centroamericana de Geología de la Universidad de Costa Rica (UCR) Sebastián Méndez Duarte y Diego Rodríguez Fernández, así como los paleontólogos Spencer G. Lucas, curador del New Mexico Museum of Natural History & Science, y Luca-Luisa Johannemann, de la Universität Münster.
Debido a la complejidad ambiental y litológica de la capa que contiene los restos fósiles, aunque los trabajos iniciaron el 15 de enero, los primeros huesos completos se extrajeron hasta el 28 de enero. Con anterioridad solo se recuperaron pequeños fragmentos desprendidos del material lodoso durante el avance de los trabajos.
Hueso de una extremidad de Cuvieronius, extraído el 28 de enero de 2026.
FACTORES CONSIDERADOS EN LA PLANIFICACIÓN
Condiciones ambientales
El área de trabajo se localiza dentro del cauce activo del río. Limita al norte con el talud de una terraza aluvial compuesta por al menos ocho capas litológicas heterogéneas; al sur y al este con el aluvión actual; y al oeste con la sección húmeda del cauce.
El talud norte funciona como un acuitardo que mantiene un flujo constante de agua subterránea que emerge directamente en el área de trabajo. Estas condiciones obligan a alternar las jornadas y suspender labores durante periodos lluviosos, situación que se intensificó con el ingreso de varios frentes fríos entre enero y marzo.
Vista aérea del área de la excavación, donde se distinguen el cauce actual del río, la sección húmeda, el aluvión y el talud norte.
Características del material litológico
La capa que contiene los restos está formada por una matriz de arcilla con pequeñas estructuras de arena fina y bloques centimétricos de lava subangular que flotan en la matriz y recubren los fósiles.
La humedad constante dificulta el avance, ya que el material arcilloso se vuelve plástico y los bloques de roca impiden el desprendimiento del sedimento fino. Por ello, el trabajo debe realizarse de manera lenta y cuidadosa.
Detalle de la matriz arcillosa presente en el área de excavación.
Área de trabajo
El área intervenida fue delimitada mediante un rectángulo de 4 m de largo por 2 m de ancho. En este espacio se concentra la mayor parte de los 71 huesos recuperados hasta el momento.
Debido a la alta densidad de restos en apenas 8 m², se estableció que dentro del área participen simultáneamente un máximo de cuatro personas, con el fin de evitar interferencias y resguardar la estabilidad de los huesos expuestos.
Área de excavación delimitada en un rectángulo de 4 m × 2 m.
Organización del personal
El personal se distribuyó según las necesidades de cada jornada. Debido al espacio reducido, se conformaron equipos encargados de excavación, drenaje, preparación de yeso y traslado de fósiles.
La jornada que requirió mayor apoyo correspondió a la extracción de la defensa, una pieza de aproximadamente 1,60 m de longitud, cerca de 30 cm de diámetro y un peso estimado cercano a los 100 kg.
En esta labor participaron diez personas: dos afinaron la excavación de la defensa, cuatro trasladaron otros fósiles listos para su extracción, dos mantuvieron los canales de drenaje del talud y dos prepararon el yeso.
El traslado de la defensa a lo largo de aproximadamente 300 m sobre el aluvión del río requirió el esfuerzo coordinado de siete personas, quienes movilizaron la pieza más representativa de este registro fosilífero (Fig. 6).
Debido a las limitaciones del área y a las condiciones ambientales, no se ha considerado la participación de voluntarios externos. Además, el personal del MNCR ha ido adquiriendo experiencia en este tipo de intervenciones.
Una parte del equipo interdisciplinario de excavación de los restos fósiles de un mastodonte Cuvironius, integrado por funcionarios del Museo Nacional de Costa Rica, liderados por la geóloga Joanna Méndez Herrera del Departamento de Historia Natural, y con la colaboración científica del geólogo Guillermo Alvarado Induni, de la Academia de Ciencias de Costa Rica.
Materiales utilizados
Entre los materiales empleados se incluyen yeso especial, yute, papel periódico, palas, piquetas, raspadores de madera y plástico, baldes, macana, plástico de burbuja, cinceles, espumas, camillas para el traslado de fósiles, bambú, tablillas de madera, cinta adhesiva, escobillas y recipientes para la preparación del yeso, entre otros.
Herramientas empleadas durante la excavación.
Conclusión
La planificación de este tipo de intervenciones requiere analizar cuidadosamente los factores ambientales, humanos y materiales presentes en el área. Asimismo, exige paciencia, ya que cada fósil se expone a su propio ritmo y acelerar el proceso podría comprometer su integridad.
Al 10 de marzo de 2026 se han acumulado 22 días de trabajo, proceso que aún continúa en desarrollo.
Traslado de la defensa de Cuvieronius sobre el aluvión del río.
Joanna Méndez Herrera, geóloga del Museo Nacional de Costa Rica, presenta los avances en la investigación del mastodonte Cuvieronius de Orosi.







