Los restos fósiles del mastodonte se ubican en el cauce del río Aguacaliente, a escasos 50 cm del nivel del agua, que se mantuvo relativamente estable durante el periodo de excavación (enero–marzo de 2026).
Los ejemplares fósiles recuperados se localizan en la base de una berma erosiva de aproximadamente 4 m de ancho, dentro de una secuencia de depósitos de río (aluviales) y pantanosos (palustres) expuestos en el talud de una terraza aluvial que limita el cauce activo del río.
La ausencia de paleosuelos bien desarrollados entre las distintas capas sugiere una sedimentación relativamente continua, dificultando la formación de suelos entre cada una, o bien, la proximidad al canal principal, donde la erosión frecuente, asociada a eventos de crecida, habrían impedido su desarrollo.
CAPAS IDENTIFICADAS EN EL SITIO DE EXCAVACIÓN
En el sitio de excavación se reconocieron ocho capas principales, que se describen a continuación.
capas 1, 2, 3 y 5
Las capas 1, 3 y 5 son similares y corresponden a niveles arcillosos, limosos y arenosos con estratificación y laminación pobremente definidas, ricos en materia orgánica (hojas, semillas, ramas y troncos de hasta un metro), con clastos gruesos aislados en posición flotante dentro de una matriz fina.
La capa 2 se interpreta como el producto de un flujo de escombros (flujo de lodo) que transportó carga de fondo y desplazó parcialmente los restos fósiles. Estos quedaron depositados lateralmente en un sector de desborde vinculado a un canal abandonado.
Las estructuras arenosas en forma de conductos verticales, especialmente próximas a los huesos, se interpretan de modo preliminar como estructuras de deshidratación típicas de ambientes de desborde. Esta interpretación es coherente con el hecho de que los restos se encuentran parcialmente contenidos en la capa 2 y presentan transición lateral hacia la capa 3.
Las capas 1 y 3 están separadas lateralmente por el nivel de cantos rodados (conglomerádico) lenticular que constituye la capa 2. Los cantos rodados pueden estar en contacto o flotando en la matriz areno-arcillosa y, además, posee clastos tabulares con bajo grado de redondez, lo que indica una fuente cercana, probablemente de la erosión de una colada de lava lajeada. La composición predominantemente volcánica apunta al volcán Irazú como área fuente, mientras que los clastos tipo porcelanita indican aportes desde sectores de alteración hidrotermal en la zona de Prusia–Tierra Blanca. En la capa 3 se reconocen niveles pardos interpretados como paleosuelos incipientes, junto con abundantes estructuras de bioturbación.
La abundancia de sedimentos finos y materia orgánica en las capas 1, 3 y 5 indica un ambiente pantanoso de baja energía, con un ecosistema rico en materia orgánica con sepultación relativamente rápida, bajo condiciones reductoras, probablemente fuera del canal principal o en un canal abandonado. La presencia ocasional de clastos gruesos y troncos de gran tamaño refleja la irrupción episódica de eventos de mayor energía.
Detalle de la capa 3. En la primera imagen se observa la alternancia lenticular de limos y arenas, con contactos erosivos y presencia de guijarros y cantos rodados aislados. En el sector derecho, próximo a los fósiles, la estratificación aparece perturbada y muestra estructuras tipo diques clásticos.
En el sitio de excavación, los restos se encuentran mayormente desarticulados y restringidos a un área aproximada de 8 m², aunque algunos segmentos cervicales permanecían articulados. El nivel óseo muestra una orientación preferencial leve de los huesos largos, dispuestos perpendicularmente al paleoflujo del antiguo río. La escasa abrasión y la conservación conjunta de elementos grandes y pequeños indican transporte limitado previo al enterramiento.
Restos fósiles contenidos en una cama aluvial de la capa 2 (tonalidades grises oscuro y verdosas), con transición lateral hacia una capa orgánica areno-limosa (capa 3).
Capa 4
La capa 4 está dominada por arenas y clastos decimétricos, con estratificación pobre a moderada, gradación normal e inversa e imbricación marcada. Estos rasgos son característicos de flujos hiperconcentrados (característicos de crecidas de los ríos) no cohesivos (poca arcilla en la matriz) y de arquitecturas con barras longitudinales y transversales, propias de sistemas fluviales de alta energía
Capa 4: depósitos aluviales de mala a moderada selección con imbricación (apilamiento de los cantos de río en forma de dominó) e intercalaciones lenticulares de arenas con laminación y estratificación cruzada de bajo ángulo.
Capas 6 a 8
Las capas 6 a 8 muestran selección pobre a moderada, gradación inversa predominante y soporte por matriz o por clastos, con imbricación desarrollada. Estas características son consistentes con depósitos de flujos de escombros en sistemas fluviales con alta carga sedimentaria, probablemente asociados a un sistema fluvial trenzado.
El contraste entre las capas 1 a 3 (más finas) y las capas 4 y 6 a 8 (más gruesas) sugiere un cambio en el nivel de base y en la dinámica del sistema fluvial. La mayor proporción de clastos intrusivos en las capas superiores podría reflejar variaciones en las áreas fuente o en el grado de incisión del sistema. La capa 2 podría corresponder a un lahar originado en las partes altas del volcán Irazú, lo que explicaría su elevado contenido volcánico, la presencia de madera carbonizada y la escaza cantidad de cantos rodados de rocas intrusivas.










