LA DECORACIÓN CORPORAL EN LA CERÁMICA PRECOLOMBINA DE GUANACASTE

Durante el siglo XVI, los exploradores europeos hicieron anotaciones sobre lo que observaron acerca de las personas y las poblaciones que encontraron durante el proceso de conquista. Sus registros permiten conocer aspectos como la vestimenta, los peinados, las decoraciones corporales y los distintos accesorios utilizados en aquella época. Además, esos detalles pueden correlacionarse con grupos aún más antiguos mediante los objetos que esas poblaciones dejaron y que aún se conservan.

LAS OBSERVACIONES HECHAS EN EL SIGLO XVI Y LA EVIDENCIA ARQUEOLÓGICA

La antropóloga, Anne Chapman (1974) hizo una exhaustiva recopilación de la información disponible en las fuentes históricas sobre los grupos nicarao y chorotega de Nicaragua y Costa Rica durante el siglo XVI. Estos relatos, así como la evidencia artefactual, nos dan pistas sobre cómo se vestían y ataviaban las personas en el pasado, considerando que las condiciones ambientales de Costa Rica impiden la preservación de restos orgánicos como los textiles.

Aunque sabemos de la existencia de grupos nicaraos y chorotegas antes del siglo XVI en el territorio que actualmente conforma Costa Rica, no podemos establecer una relación directa con los grupos vistos por los españoles durante la conquista. Esta dificultad responde a la distancia temporal de varios siglos entre la producción de ciertos objetos por parte de los grupos precolombinos, hasta el proceso de conquista, momento en el cual las poblaciones ya pudieron pasar por un proceso de transculturación. No obstante, es posible identificar similitudes en las prácticas culturales entre las poblaciones de ambos periodos.

Figura femenina con representación de prendas.

Representaciones de las prendas utilizadas en el pasado. Colección MNCR.

Figura 1. Representaciones de las prendas utilizadas en el pasado. Colección MNCR.

LA VESTIMENTA Y LOS PEINADOS

Entre las descripciones de los pueblos chorotega y nicarao, se señala que los hombres de ambas poblaciones usaban ceñidores largos y anchos, los cuales trataban de esta manera: “tuércenlos hasta que queden tan gruesos ó más quel dedo pulgar, é dánse muchas vueltas alrededor del cuerpo, de los pechos abaxo hasta la punta de la cadera: é con el un cabo que les sobra metenlo entre nalga é nalga, é sacanle delante, é cubren sus vergüenças con aquel” (Chapman, 1974, p. 30). También se menciona que sobre los ceñidores llevaban coseletes de algodón, tejidos de muchos colores y sin mangas (Chapman, 1974).

En relación con las mujeres, se menciona que usaban “bragas como mandilejo de tres palmos de ancho y muy labrada y fijada por un hilo por detrás que pasaba entre las piernas y se insertaba al cabo por delante, debajo del mandil. […] Las mujeres de la gente común llevaban su nagua hasta las rodillas en tanto que las ‘principales’ lo llevaban cerca de los tobillos y también eran de textura más fina” (Chapman, 1974, p. 31).

Figuras femeninas con representación de prendas.

Figuras femeninas con representación de prendas.

En la evidencia arqueológica, ciertas representaciones humanas en la cerámica policroma de Guanacaste ofrecen pistas sobre el tipo de prendas utilizadas. En las figuras femeninas se observa el uso de sujetadores que cubrían los senos, posiblemente elaborados con algodón y sostenidos desde los hombros. Algunos de estos presentan mayor detalle que otros, dependiendo del objeto estudiado. También se representa el uso de tangas rojas o negras similares a las utilizadas en el siglo XVI. Asimismo, puede encontrarse la representación de otras prendas. En algunos casos se figuraron por medio de pintura, mientras que en otros se recurrió al pastillaje, el cual se combinó con pintura (Figura 1).

En la evidencia arqueológica, ciertas representaciones humanas en la cerámica policroma de Guanacaste ofrecen pistas sobre el tipo de prendas que se utilizaban.

Figura femenina con representación de prendas.

Figura femenina con representación de prendas.

Representación de prendas mediante pintura y pastillaje.

Representación de prendas mediante pintura y pastillaje.

Representación de prendas mediante pintura y pastillaje.

En Nicaragua y posiblemente también entre los chorotegas de Costa Rica, tenían varios estilos de peinado. Los hombres usualmente ataban su cabello en un nudo, con cintas de algodón, colocando el nudo “al cogote o a la coronilla”. También rasuraban la mitad delantera de la cabeza y en ocasiones rasuraban toda la cabeza excepto la coronilla. En cuanto a las mujeres de Nicoya se dice que recogían su cabello con cintas formando dos nudos, uno sobre cada oreja (Chapman, 1974, p. 31).

En las figuras cerámicas se pueden encontrar principalmente peinados de varias trenzas, o una al centro o a los lados. En ocasiones se puede apreciar la cabeza rapada y el resto del pelo cubierto con un tocado. Estas representaciones de peinados también se dan en objetos de piedra de otras regiones del país.

Figura 2. Ejemplos de peinados en figuras policromas. Algunas de las figuras provienen del monumento La Pita, Nicoya. Colección MNCR.

Ejemplo de peinado de trenzas y prenda para amarrarlo.

Ejemplo de peinado de trenzas y prenda para amarrarlo.

LOS TATUAJES, PINTURA CORPORAL Y EL USO DE ACCESORIOS

Sobre el uso de accesorios se señala que las mujeres llevaban sobre el pecho “una gorguera” de algodón y muchos collares, algunos elaborados con cuentas de concha. También usaban brazaletes como parte de su atuendo. Incluso, se menciona la presencia de sandalias cuya suela era confeccionada con cuero de venado, ajustadas al pie con unas correas de algodón que pasaban por los dedos hasta llegar al tobillo. El uso de orejeras era común, tanto en hombres como en mujeres, así como otros adornos hechos de oro o de alguna aleación. Asimismo, entre las personas de Nicoya se empleaban bezotes de forma redonda elaborados en hueso o en oro martillado (Chapman, 1974:31).

Como se mencionó anteriormente, las orejeras eran muy utilizadas en el pasado, quizá de una forma generalizada en la población. Es muy común encontrar representaciones humanas con estos elementos claramente identificables, gracias al uso de pintura, pastillaje o la presencia de un orificio en la zona de la oreja.

Figura 3. Ejemplo de orejeras de cerámica y su representación en una figura femenina.

En la colección del Museo Nacional no hay representaciones de sandalias ni de calzado, pero sí hay evidencia del uso de tocados. Varias figuras humanas, principalmente femeninas, muestran tocados o gorros de diversas formas. Se pueden encontrar sombreros ovalados, así como cónicos, una especie de vincha o cordón que cubre toda la circunferencia de la cabeza y amarra el peinado, y un tocado que cubre la mayor parte del peinado. No obstante, también se observan figuras sin tocado, mostrando simplemente los peinados de hombres y mujeres.

Ejemplo de prenda para sostener el cabello.

Ejemplo de prenda para sostener el cabello.

Figura 4. Ejemplos de tocados. Colección MNCR.

Al parecer, entre los pueblos chorotega y nicarao era común la práctica del tatuaje, así como de la pintura corporal y facial durante ciertas festividades o actividades. Según Chapman, citando a Oviedo, en Nicoya, los principales y sus mujeres llevaban los brazos tatuados de negro con diseños que semejaban las manchas de “tigres” (posiblemente jaguares). Para hacer estas pinturas, se utilizaba una mezcla de carbón y la propia sangre de quien se tatuaba, y los tatuajes se realizaban haciendo incisiones con cuchillas de pedernal. También se dice que cada cacique nicarao, y posiblemente también los chorotega, tenía una marca distintiva o un dibujo propio para diferenciarse de los demás (Chapman, 1974).

En las mismas figuras humanas de cerámica se encuentra evidencia acerca del uso de tatuajes, pintura corporal y facial, posibles escarificaciones, así como del uso de distintos tipos accesorios, esto similar a lo visto en el siglo XVI. La Figura 5 es la representación de una mujer con un tocado muy detallado que cubre la cabeza, que quizás representa un sombrero de algodón. Esa mujer tiene, además, orejeras y pintura corporal y facial. Un sello precolombino sin contexto conocido, pero posiblemente proveniente de Guanacaste, muestra un diseño muy similar al que tiene pintado la mujer en las piernas y en parte del diseño de la prenda que le cubre el pecho y los hombros. ¿Representan estos diseños las marcas que distinguían a los caciques y a sus grupos según lo mencionan las fuentes históricas?

Figura 5. Figura femenina con prendas y pintura corporal similar a la de un sello cerámico. Colección MNCR.

En la colección de cerámica sin contexto del Museo Nacional de Costa Rica se pueden encontrar algunas figurillas que ejemplifican el uso de pintura corporal o posibles escarificaciones, plasmadas mediante el esgrafiado en las piezas. Por ejemplo, la Figura 6 muestra a una mujer con diseños pintados o escarificados con diseños similares a los de otro sello cerámico.

Figura 6. Figura femenina con escarificaciones o pintura con motivo visto en un sello cerámico.

El uso de accesorios también parece común. Una extraordinaria pieza cerámica del tipo Galo Policromo, proveniente de la bahía Culebra, representa a un hombre de alto rango con orejeras y discos de oro colocados en el abdomen, los hombros y las rodillas. Además, este personaje tiene pintura en la cara y el cuerpo, lo cual hace que se encuentre totalmente ataviado, siendo esta una pieza única que ilustra cómo eran los personajes de alto rango, quizás caciques, chamanes o guerreros (Figura 7 y reconstrucción 3D).

Figura 7. Figura humana ricamente ataviada representando a un personaje de alto rango arrodillado, conocida popularmente como “Hombre galo” debido al tipo cerámico al que pertenece. Colección MNCR.



En general, la evidencia material recuperada de los grupos que habitaron Guanacaste respalda las observaciones que registraron los cronistas españoles. El análisis de objetos cerámicos y representaciones humanas permite identificar el uso de diversas prendas, orejeras, tatuajes y otros adornos, brindando información relevante sobre la cultura de estas poblaciones.

Esta información resulta especialmente relevante en un país en donde las condiciones ambientales no permiten la conservación de elementos orgánicos como la vestimenta, el cabello y la piel, lo cual limita el estudio arqueológico directo. Es claro que la vestimenta y los distintos adornos utilizados por las personas cumplían una función distintiva, posiblemente asociada al rango social o a la identidad individual y colectiva.

AGRADECIMIENTOS

A Cleria Ruiz, quién me recomendó enfocar el artículo en esta temática, y fue muy importante en la búsqueda de los objetos aquí ilustrados, así como en la revisión de este trabajo.

Referencias

  • Chapman, Anne. (1974). Los Nicarao y los Chorotega según las Fuentes Históricas. Publicaciones de la Universidad de Costa Rica. Serie Historia y Geografía No. 4. Universidad de Costa Rica, San José.

AUTOR: José Joaquín Brenes Ballestero
Arqueólogo

Departamento de Antropología e Historia
Museo Nacional de Costa Rica
[email protected]

Publicado el 4 de noviembre de 2026