Breves aportes científicos desde la perspectiva de la paleobotánica
Información valiosa, en el ámbito de la paleobotánica, vinculada a un hallazgo de restos fósiles de gran tamaño, como los de un perezoso gigante o un proboscídeo, se obtiene del sustrato en donde se encuentran dichos restos. Ese sedimento contiene otros fósiles menos evidentes, como fragmentos pequeños y medianos de troncos, hojas, semillas y polen. Estos restos aportan datos importantes para entender el contexto en el que vivían las especies animales, así como del clima que prevalecía en el sitio durante la época en la que existieron.
Al identificar los restos de plantas, podemos hacer una reconstrucción de la comunidad vegetal y formarnos una idea de cómo era el hábitat que preferían los animales fosilizados.
Junto a los restos de Cuvieronius (“mastodonte”) hallado en el río Aguacaliente en Orosi de Cartago, en enero de 2026, se han encontrado restos de frutos (bellotas) y de hojas de árboles de encinos pertenecientes al género Quercus (Familia: Fagaceae) (Figura 1). Estos frutos se preservan bien por su cubierta dura de lignina, el mismo material que forma la madera. La presencia de esos frutos indica que el Cuvieronius vivía en un ambiente boscoso, ya que es el ecosistema típico dónde se encuentran esos árboles. Aunque las especies de este género de árboles se distribuyen en un rango amplio de elevaciones, actualmente son mucho más frecuentes en bosque de montaña, lo que sugiere que el clima en general era más frío, como de hecho se sabe que fue.
Una identificación más precisa a nivel de especie nos ayudaría a entender cómo cambiaron las distribuciones de las especies con el cambio climático ocurrido entre los periodos de glaciación y el actual, y de esta manera, podríamos entender qué posibles cambios podrían ocurrir en el futuro con el cambio climático actual.
Además de los frutos de encino en los depósitos, hay restos de muchísimas hojas diferentes, así como restos de polen. La identificación de estas hojas y de polen puede realizarse de varias formas: con comparaciones morfológicas o con la ayuda de tecnología más avanzada como el uso de análisis de ADN ambiental, la cual permite identificar las especies que formaban parte de la vegetación. Durante la excavación se han tomado muestras que están siendo analizadas en el Departamento de Historia Natural del Museo Nacional.
Por otra parte, los restos de troncos y maderas sirven para poder hacer los análisis de datación de los depósitos, es decir, hacer los análisis para determinar la edad de esos restos desde el momento en que murió el organismo que dejó el depósito. Además, si los troncos tienen partes carbonizadas podría inferirse sobre posibles perturbaciones como sequías, erupciones o incendios. Toda esta información debe manejarse como datos que contribuyen a conocer la historia natural de las especies que vivieron en el pasado.
Eduardo Chacón Madrigal, biólogo del Museo Nacional de Costa Rica, presenta los avances en la investigación del mastodonte Cuvieronius de Orosi.


