BREVE HISTORIA DE LOS REGISTROS DE VERTEBRADOS FÓSILES EN COSTA RICA

El primer hallazgo de un vertebrado fósil en Costa Rica fue reportado en la región de San Carlos por Guzmán (1892, p. 580), quien comenta:

«Y, sobre todo, una pieza de primera importancia como spécimen [sic] de la fauna fósil del país: una gran muela de mastodonte, petrificada y en el mejor estado de conservación e integridad, que pesa cerca de 40 libras».

Desde entonces, continuaron registrándose hallazgos de megavertebrados fósiles en diversas partes del país, principalmente como descubrimientos casuales realizados por lugareños. En su mayoría, estos materiales fueron donados y recuperados por naturalistas de la época, entre ellos Anastasio Alfaro, José Fidel Tristán, Alfonso Segura Paguagua, Federico Gutiérrez y Carlos Meléndez. No obstante, varios ejemplares se extraviaron o fueron enviados al extranjero para su determinación taxonómica y posteriormente se perdieron (Alvarado, 1986; Laurito, 1988; Lucas et al., 1997).

Proceso de excavación durante el rescate del mastodonte de Tibás.

Proceso de excavación durante el rescate del mastodonte de Tibás. Fuente: El mastodonte de Tibás, revista Vínculos, (Snarkis et al., 1977), Departamento de Antropología e Historia, MNCR. En el pie de la figura original se lee: «Fig. 5. Restos del mastodonte in situ.».

Proceso de excavación durante el rescate del mastodonte de Tibás

Proceso de excavación durante el rescate del mastodonte de Tibás. Fuente: El mastodonte de Tibás, revista Vínculos, (Snarkis et al., 1977), Departamento de Antropología e Historia, MNCR. En el pie de la figura original se lee: «Fig. 2. Proceso de descubrir y limpiar los restos para luego aplicar goma arábiga y yeso. El nivel del agua, más alto que el piso de la excavación, obstaculizó considerablemente el proceso de rescate».

La primera excavación de rescate realizada por profesionales en arqueología tuvo lugar en noviembre de 1974, cerca de la quebrada Cangrejos, en los alrededores de Tibás. Aunque parte de los restos fósiles fue destruida por la maquinaria que operaba en el sitio, se lograron recuperar fragmentos diagnósticos importantes de gonfoterio (Snarskis et al., 1977).

Posteriormente, en 1980, se documentó otro hallazgo en el río Uruca, en Santa Ana. El sitio fue excavado de manera sistemática por arqueólogos, con la participación de un estudiante avanzado de geología, e incluyó cartografía geológica, levantamiento estratigráfico y dataciones por radiocarbono, bajo la asesoría de profesores de geología de la época. El fósil fue determinado como perteneciente a Cuvieronius hyodon (Alvarado, 1986), denominación que se mantiene hasta la actualidad.

Ejemplar de molar de Cuvieronius depositado en la colección de geología del MNCR excavado en 1974 por el MNCR en el sitio Quebrada Cangrejo, Tibás.

Ejemplar de molar de Cuvieronius depositado en la colección de geología del MNCR excavado en 1974 por el MNCR en el sitio Quebrada Cangrejo, Tibás.

REGISTROS EN EL SIGLO XXI

En el presente siglo, los hallazgos han continuado reportándose en distintas regiones del país, esta vez con la participación directa de paleovertebradólogos, lo que ha favorecido determinaciones taxonómicas más precisas (p. ej., Laurito y Valerio, 2005, 2008a, 2008b; entre otros).

En este contexto, a finales de diciembre de 2024, la geóloga María Sequeira notificó al Museo Nacional de Costa Rica el descubrimiento de huesos aparentemente pertenecientes a grandes vertebrados en el río Aguacaliente. El sitio fue excavado con la participación de los niños Tobías Sequeira y Ara Paula Chinchilla, de las geólogas María Sequeira y Ana Lucía Valerio, y de la geóloga Joanna Méndez, encargada de la Sección de Geología del Departamento de Historia Natural del Museo Nacional.

Un año después, a finales de diciembre de 2025, el operario de maquinaria Esteban Brenes Granados registró un nuevo hallazgo, ubicado aproximadamente a 700 m aguas arriba del sitio anterior.

Este nuevo hallazgo condujo al descubrimiento de restos fósiles de mastodonte. La excavación de estos restos fosilizados constituye uno de los trabajos más sistemáticos y detallados realizados hasta la fecha. En el rescate participaron geólogos, arqueólogos, biólogos y paleontólogos; además, se efectuó la toma de muestras para análisis petrográficos, geocronológicos y sedimentológicos, así como estudios geológicos y geomorfológicos locales, análisis palinológicos y la determinación de la paleobiota asociada.

AUTORES:
GUILLERMO ALVARADO INDUNI, GEÓLOGO

Academia Nacional de Ciencias Costa Rica
[email protected]

JOANNA MÉNDEZ HERRERA, GEÓLOGA

Departamento de Historia Natural
Museo Nacional de Costa Rica
[email protected]

Publicado el 9 de marzo de 2026