Plantas que se nutren de otras plantas

En el mundo vegetal también existen relaciones perjudiciales entre las especies, como las plantas que se alimentan de otras plantas, que, incluso, pueden llegar a causar su muerte. Por esta razón, se les denomina plantas parásitas y en Costa Rica se les conoce como “matapalos y muérdagos”. A las plantas que portan u hospedan a una parásita se les conoce como “hospedero”.

UN GRUPO DE PLANTAS MUY VARIABLE

En el mundo hay unas 4750 especies de plantas parásitas que presentan una gran variabilidad de formas. Hay desde hierbas diminutas hasta arbustos y árboles; muchas carecen de hojas, las hay con flores vistosas o flores pequeñas, entre otras. Algunas pueden realizar la fotosíntesis, mientras que otras no. Hay parásitas que se adhieren a las raíces y otras lo hacen en el tallo. Su diversidad también abarca distintos ambientes terrestres.

En términos generales se dividen en dos grupos, según su grado de dependencia del hospedero:

  • Holoparásitas: dependen completamente del hospedero y no poseen clorofila.
  • Hemiparásitas: dependen parcialmente del hospedero y poseen clorofila para fotosintetizar, lo que les permite a algunas especies vivir separadas de su hospedero.

El parasitismo en las plantas aparece en 25 familias botánicas, pero las más relevantes (por riqueza de especies y afectación a las actividades humanas) son Convolvulaceae, Orobanchaceae, Loranthaceae y Santalaceae.

La primera referencia sobre una planta parásita la dio Teofrasto (371-286 a.C.), en su obra “De historia plantarum” (La historia de las plantas).

Flor de Rafflesia arnoldii

Una de las flores más grande del mundo pertenece a la especie Rafflesia arnoldii, una parásita originaria de Sumatra y Borneo. Esta parásita produce flores de más de 90 cm de diámetro y puede pesar hasta 11 k.

PLANTAS HOLOPARÁSITAS

Las plantas holoparásitas viven bajo el suelo y solo son visibles durante su época de floración. Son principalmente parásitas de raíces y no poseen hojas.

Flor de Corynaea crassa. Fotografía: A. Estrada.

Flores de Corynaea crassa. Fotografía: A. Estrada.

Flor de Monotropa uniflora. Fotografía: A. Estrada.

Flores de Conopholis alpina. Fotografía: J. Sánchez.

Flor de Helosis cayenensis. Fotografía: A. Estrada.

Flores de Helosis cayenensis. Fotografía: A. Estrada.

Flor de Monotropa uniflora. Fotografía: A. Estrada.

Flores de Monotropa uniflora. Fotografía: A. Estrada.

Las especies de holoparásitas presentes en el país son menos numerosas y evidentes. Pertenecen a varias familias botánicas: Convolvulaceae, Ericaceae, Lauraceae, y Orobanchaceae, entre otras.

Conopholis alpina. Foto: A. Rodriguez

La especie Conopholis alpina (Orobanchaceae) es una holoparásita de raíces de árboles de roble. En Costa Rica habita bosques sobre los 2000 m de altitud, principalmente en la Cordillera de Talamanca. Fotografía: A. Rodríguez.

PLANTAS HEMIPARÁSITAS

Las plantas hemiparásitas usualmente viven sobre tallos y ramas de otras plantas por lo que pueden ser observadas con facilidad. Tienen hojas (algunas veces diminutas) y flores de variado tamaño.

Oryctanthus cordifolius. Fotografía: S. Lobo.

Oryctanthus cordifolius. Fotografía: S. Lobo.

Psittacanthus rhynchanthus. Fotografía: S. Lobo.

Psittacanthus rhynchanthus. Fotografía: S. Lobo.

Struthanthus quercicola. Fotografía: A. Rodríguez.

Struthanthus quercicola. Fotografía: A. Rodríguez.

Phoradendron squamigerum. Fotografía: A. Rodríguez.

Phoradendron squamigerum. Fotografía: A. Rodríguez.

PLANTAS PARÁSITAS EN COSTA RICA

En Costa Rica existen 95 especies de plantas parásitas, que pertenecen a 15 familias botánicas. La mayoría (69 especies) y más vistosas se encuentran en las familias Loranthaceae y Santalaceae. En ambos casos corresponden a hemiparásitas (árboles, bejucos y arbustos).

Las especies de la familia Loranthaceae tienen flores grandes y llamativas; muchas son polinizadas por aves. Por su parte, las especies de la familia Santalaceae, tienen flores muy pequeñas que son polinizadas por insectos y el viento. La dispersión de las semillas, en ambos casos, se realiza a través de las aves, que consumen sus frutos y trasladan las semillas a otras plantas.

En estas dos familias de parásitas existen seis especies endémicas de Costa Rica, como Psittacanthus costaricensis, Psittacanthus salicifolius, Phoradendron ravenii y Struthanthus acostensis. Los ejemplares utilizados para la descripción de estas especies —al igual que otras— se encuentran depositados en la colección de plantas del Herbario Nacional de Costa Rica y tienen un gran valor para la ciencia nacional y mundial.

Psittacanthus salicifolius (Loranthaceae) es una especie que fue descubierta en Costa Rica y hasta ahora no ha sido encontrada en ninguna otra parte del mundo.

Ejemplar tipo de Psittacanthus salicifolius. Foto: Herbario Nacional.

Ejemplar tipo de Psittacanthus salicifolius. Fotografía: Herbario Nacional.

Las especies de la familia Loranthaceae tienen importantes relaciones con las aves, que polinizan sus flores y dispersan sus frutos. Estas plantas tienen flores grandes y de colores vistosos (rojo, amarillo, anaranjado) y producen grandes cantidades de néctar.

Gaiadendron punctatum. Fotografía: A. Estrada.

Gaiadendron punctatum. Fotografía: A. Estrada.

Oryctanthus occidentalis. Fotografía: S. Lobo.

Oryctanthus occidentalis. Fotografía: S. Lobo.

Struthanthus leptostachyus. Fotografía: S. Lobo.

Struthanthus leptostachyus. Fotografía: S. Lobo.

Psittacanthus schiedeanus. Fotografía: R. Chacón.

Psittacanthus schiedeanus. Fotografía: R. Chacón.

La familia Santalaceae está compuesta por especies con o sin hojas y sus flores son muy pequeñas.

Phoradendron squamigerum. Fotografía: S. Lobo.

Phoradendron squamigerum. Fotografía: S. Lobo.

Phoradendron ravenii. Fotografía: L. González.

Phoradendron ravenii. Fotografía: L. González.

Phoradendron dipterum. Fotografía: A. Estrada.

Phoradendron dipterum. Fotografía: A. Estrada.

ESPECIALIZACIONES PARA UNA VIDA PARÁSITA

Para poder desarrollar una vida parásita, es necesario presentar una serie de características y procesos: algunos complejos, tales como:

  • el reconocimiento de la planta huésped a través de sustancias químicas liberadas por este o por mecanismos táctiles;
  • órganos y tejidos capaces de introducirse en la epidermis y sistema vascular de la planta huésped, llamados haustorios;
  • mecanismos genéticos para regular la expresión de genes en la planta huésped;
  • mecanismos de adhesión en las semillas.

Las plantas parásitas presentan unas estructuras especiales llamadas haustorios, un órgano que penetra en el hospedero y facilita la transferencia de nutrientes y otras moléculas (carbono, agua, minerales, aminoácidos).

Phoradendron squamigerum

Plántula de Phoradendron squamigerum creciendo sobre rama de árbol con la ayuda de haustorios. Fotografía: A. Rodríguez.

Las semillas de los “matapalos” están envueltas en una substancia pegajosa llamada viscina y al ser excretadas por el ave, permite que las semillas se adhieran sobre cualquier superficie.

¿BENEFICIOSAS O PERJUDICIALES?

Las plantas parásitas succionan nutrientes y otras moléculas de su hospedero; también pueden provocar deformaciones en tallos y ramas, reducción y caída de estructuras, así como limitar el acceso de la luz del sol. Todo lo anterior puede resultar en detrimento —incluso, hasta la muerte— del hospedero. Esto, según como se visualice, puede ser negativo o beneficioso.

Solo un pequeño porcentaje de las especies parásitas causan la muerte a su huésped, pero, a la vez, contribuyen en el mantenimiento del equilibrio en los ecosistemas, al controlar especies que pueden ser dominantes y que favorecen la diversidad.

Struthanthus orbicularis

Struthanthus orbicularis es una parásita arbustiva que crece extendiéndose sobre la copa de sus huéspedes. Fotografía: S. Lobo.

El efecto negativo de plantas de Struthanthus orbicularis y Passovia pryrifolia en árboles de naranja y otros cítricos se debe más a la reducción del tamaño del fruto que sobre la calidad del jugo.

PARÁSITAS: IMPORTANCIA EN LA ECONOMÍA

Existen pocas especies de plantas parásitas que ocasionan daños en cultivos y se convierten en plagas; no obstante, generan importantes pérdidas económicas, como en plantaciones de cacao (Oryctanthus occidentalis), cítricos (Struthanthus orbicularis), morinda (Cassyta filiformis), granos y cereales (Orobanche minor) y leguminosas (Alectra sp.) entre otras.

Para el control de estas plagas se utilizan distintos métodos, de acuerdo con la especie de parásita y el cultivo afectado: remoción selectiva de los individuos afectados (o partes de estos), uso de sustancias químicas, uso de sustancias orgánicas, control biológico, rotación de cultivos, entre otros.

Árbol atacado por parásitas.

Árbol atacado por parásitas. Fotografía: S. Lobo.

USOS DE LAS PLANTAS PARÁSITAS

Las plantas parásitas han sido utilizadas en distintas formas por el ser humano desde tiempos ancestrales. Los frutos de algunas parásitas son comestibles, otras se utilizan en la horticultura y de otras se extraen compuestos medicinales y aceites.

Las plantas parásitas siempre han sido fuente de fascinación e investigación, no obstante, nuestro conocimiento sobre la evolución, ecología y especiación de estas plantas sigue siendo limitado.

Entre las principales propiedades medicinales de las plantas parásitas se mencionan: bactericidas, antinflamatorias, antioxidantes y anticancerígenas.

Si desea obtener datos sobre registros de recolectas y datos de distribución de las especies de plantas en Costa Rica, puede visitar la página https://biodiversidad.museocostarica.go.cr/