Museo Nacional de Costa Rica
Los depósitos de las colecciones de patrimonio cultural

Depósitos Sede PavasLeidy Bonilla Vargas y Alexis Matamoros Álvarez
Departamento de Protección del Patrimonio Cultural

El manejo de las colecciones (registro, administración, almacenaje, acceso, uso, conservación y restauración) de patrimonio cultural supone entre otros el contar con una infraestructura que sirva de soporte para asegurar las mejores condiciones de las mismas.

Desde el año 2007, las colecciones de patrimonio cultural del Museo Nacional de Costa Rica se ubican en los nuevos depósitos de la Sede en Pavas.

El proceso para adecuar este espacio inició en 1998, cuando se adquirió el edificio, con un planteamiento para contar con depósitos de colecciones adecuados en cuanto a espacio, climatización y conservación de los objetos. Para ello y contando con la experiencia y conocimiento de las necesidades de las colecciones, se diseñaron 8 espacios que albergan hoy día las colecciones arqueológicas con y sin contexto, las documentales, las históricas, las de artes plásticas y los textiles.

El edificio ya tenía una estructura establecida la cual, pese a ser un obstáculo, se trató de utilizar lo más razonablemente para que la ubicación de los depósitos fuera acorde con las necesidades de las colecciones, las áreas de trabajo y la atención del público.

Para el diseño de los depósitos se tomó en cuenta, entre otros:

  • El acceso, con puertas de metal de doble hoja, anchas y altas que faciliten el ingreso de bienes de gran tamaño y equipos necesarios.
  • La seguridad del espacio, no dejando aéreas vulnerables para el ingreso, instalación de alarmas de seguridad y con control de llaves.
  • El tipo de climatización, que debe llevar y el sistema más adecuado según cada colección.
  • El color de las paredes, que fuera neutro y no reflejara con demasiada intensidad la claridad y dañara los bienes.
  • La distribución de las luces, de manera que la estantería no quedara debajo de ella y la obstaculizara, sino que se ubicó en los pasillos; de igual manera la ubicación de las luces de emergencia. 
  • La distribución de los tomacorrientes, que  permita poner equipo de trabajo, de climatización  y limpieza.
  • La instalación de los medios de comunicación telefónicos y para datos de la red.
  • La cantidad de metros cuadrados necesarios dependiendo de la cantidad de bienes de la colección y su crecimiento.
  • La materia prima de las colecciones, para no mezclar materiales y evitar la contaminación, o bien, el deterioro entre ellos.
  • El tipo de mobiliario, estantería liviana o pesada, anaqueles especiales, mallas, percheros, góndolas, etc., a utilizar y la distribución, lo cual es importante, sobre todo para aprovechar al máximo la capacidad del espacio, solicitar el material más adecuado y que cumpla con las normas específicas en su manufactura que protejan la integridad de los bienes patrimoniales.
  • La distancia entre estantes y los pasillos centrales, que permitan el ingreso de bienes utilizando una estibadora hidráulica y su fácil movilización, así como escaleras y cualquier tipo de montacargas.
  • Extintores adecuados al tipo de colección y el uso de alarmas contra incendio.

Quizás se escaparon algunos detalles, pero lo cierto es que después de más de 120 años de vida, el Museo Nacional de Costa Rica cuenta hoy día con los mejores depósitos de colecciones del país.

Antecedentes

Desde antes de la creación del Museo Nacional de Costa Rica se dio inicio a la recolección de objetos de interés para la arqueología, la etnología y la historia, es así como luego de 122 años de existencia se han colectado gran diversidad de bienes históricos y arqueológicos, gracias a la labor de los investigadores y al aporte de personas y empresas que realizan donaciones.

Cuando en 1983 el Departamento de Registro (actual Depto. de Protección del Patrimonio Cultural) asumió la responsabilidad de las colecciones en el Cuartel Bellavista, éstas se encontraban dispersas por varias áreas del inmueble, sin catalogar e inventariar y en condiciones de conservación y ambientales no aptas para su preservación.

Como primer paso se procedió a trasladarlas a espacios más favorables para almacenarlas y elaborar el inventario, su identificación y darles un tratamiento preventivo de conservación. De manera que en un  inicio se contaba con 9 “bodegas”, que pasaron a ser 11, acomodadas de acuerdo a la materia o al tipo de colección. Los problemas evidentes fueron la humedad, el hacinamiento, la resequedad de los materiales y por consiguiente plagas de hongos, insectos y el implacable comején.

Se siguió con la eliminación de toda la estantería de madera, que estaba infectada de comején, y fue sustituida por sistemas metálicos, además de mantener un plan de fumigación constante y revisión de los bienes, así como, la implementación de soluciones mecánicas a los problemas de humedad y contaminación, como fue equipar ciertas áreas con aire acondicionado y deshumedecedores, además de cerrar todas las ventanas aéreas de los depósitos, a la vez se llevaban controles diarios de temperatura y humedad.

Pese a todos estos esfuerzos, para el año 1995 y debido al constante crecimiento de las colecciones, el espacio en el Cuartel Bellavista se había agotado y no existía posibilidad de expandirse sin perjudicar las exhibiciones, por lo que fue necesario el cerrar varias salas de exhibición para dar cabida a depósitos de colecciones con mejores condiciones y ambiente.

Luego en 1998 inician los planes para adaptar un nuevo espacio en un edificio adquirido por el Museo Nacional en Pavas de San José. Los trabajos se realizaron lentamente, por diversas razones, y fue en mayo del 2007 que el Museo inauguró oficialmente los nuevos depósitos.