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Tema del mes

La abolición del ejército

María Elena Masís
Educación. Dpto. Proyección Museológica
Museo Nacional de Costa Rica

Momento en que don Pepe derriba el torreón que da por abolido el ejércitoCada primero de diciembre Costa Rica celebra uno de los acontecimientos más significativos de su historia, uno de los hitos más importantes de su camino civilista en la búsqueda y consecución de la paz: la abolición del ejército como institución permanente.

Este 1º de diciembre reviste un carácter de festividad aún mayor pues se conmemora el 60 aniversario de la abolición. Este hecho tiene una trascendencia enorme, pues a partir de esta fecha la vida del costarricense cambió significativamente, pues se le garantizó la oportunidad de elegir vivir en paz, apartado de los hechos bélicos que suceden más allá de sus fronteras.  Mientras en otros países se consumen grandes cantidades del presupuesto para la manutención de ejércitos que sirven de fuerzas de apoyo a grupos que se disputan el poder; en Costa Rica sucede todo lo contrario: la eliminación del ejército permitió utilizar los presupuestos anteriormente asignados a este rubro; al desarrollo del aparato educativo, la salud y la conservación ambiental.

Ahora bien; qué factores históricos y sociales, intervinieron para que se produjera este hecho tan importante.

Don Pepe Figueres y su ejércitoLos antecedentes inmediatos de la eliminación del ejército costarricense se producen entre los años 1946 – 1948.  En estos años las fuerzas armadas venían sufriendo un largo proceso de debilitamiento: se encuentran sin armamento, sin una adecuada organización; con dificultades económicas que le impedían un desarrollo efectivo de sus funciones.

En los meses de marzo y abril de 1948 se desencadenó la guerra civil, producto de la anulación de las elecciones por parte del Congreso, quien no reconoció el triunfo del candidato de la oposición Otilio Ulate. Este hecho propició la revolución que llevó al poder a José Figueres Ferrer, quien encabezando la Junta Fundadora de la Segunda República, abolió el ejército, iniciando una nueva etapa política de profundas transformaciones en el campo económico principalmente.

Al finalizar la revolución y al asumir el poder la Junta de Gobierno se encontró con un ejército en total desorganización, que carecía de materiales bélicos; las escasas armas que tenían estaban inservibles y más bien constituían un remedo de ejército y no una fuerza militar verdadera. 

Acto protocolario de la abolición del ejército. 1º de diciembre de 1948.Ante esta situación se le presentó al gobierno de Figueres la disyuntiva de convertirlo en un verdadero ejército con el armamento y la preparación necesarias, lo cual implicaba grandes recursos presupuestarios para ponerlo a la altura de las grandes fuerzas castrenses de América Latina. Esta decisión hubiera sido nefasta para la vida democrática y hubiera frenado los avances que en el campo social y económico se perfilaban como urgentes y necesarios.

La otra alternativa, más lúcida y civilista, fue la de abolir el ejército y poder dedicar así recursos económicos en el mejoramiento de la situación social y económica de la población.

Con este gesto, los hombres que se levantaron en armas e iniciaron la revolución, trataron de cerrar las heridas para crear una sociedad más pacífica y democrática.  Su interés era que la herida dejara de sangrar y sobre ella se formara una cicatriz más sana y más fuerte que el tejido original.

El 31 de octubre de 1949 la Asamblea Nacional Constituyente aprueba definitivamente la abolición del ejército y la incorpora como un artículo de la Constitución Política, contribuyendo así a la eliminación definitiva y permanente del ejército costarricense.