Museo Nacional de Costa Rica

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Carlos Aguilar Piedra

“Para mí, lo más grande es combinar la investigación con la arqueología.”

Con la curiosidad de conocer a don Carlos, quien fue galardonado con el Premio Magón 2004, fuimos a visitarlo a su casa en Cartago.  Don Carlos nos esperaba para contarnos, entre palabras cortadas, la historia fantástica de cómo se convirtió en el protector de Guayabo, mientras entrelazaba su historia con la entrega de uno de sus bastones “chamánicos” al Director del Museo, así como de los apuntes que hace 65 años hizo mientras trabajaba en la institución y de un artículo escrito por él y traducido al alemán.

“Nací el 24 de agosto de 1917, en el Guarco de Cartago...Era un niño inquieto, curioso y emprendedor, que se dedicaba a investigar cada objeto que encontraba en las tierras ricas de tiestos e indicios de una civilización antigua que no solo quería conocer, sino enseñar y preservar.”

Este amor lo llevó a la investigación y protección del sitio arqueológico de Guayabo, en Turrialba, el cual, gracias al empeño puesto por don Carlos, puede ser visitado y admirado por el turista nacional y el extranjero.

Don Carlos, es un hombre polifacético, un artesano, un maestro del lenguaje y la literatura;  él mismo ha escrito su historia en bastones de madera y hueso. Su amor por la artesanía le viene en la sangre: “Si no hubiera sido arqueólogo, hubiera sido hojalatero, igual que mi padre”, expresó don Carlos. “Recuerdo que  cuando tenía 8 años me iba al taller de mi papá y ahí podía pasar  mucho tiempo, elaborando piezas de metal y pequeñas artesanías... para mí lo más grande es combinar la investigación con la artesanía, por eso he hecho 10 o 15 bastones chamánicos”, agregó.

Su infancia en Cartago sería determinante en su futuro. “Recuerdo que cuando era pequeño iba a bañarme a una poza en Agua Caliente; ahí observé algo así como un par de pirámides grandes,  fue ahí cuando nació mi interés por la investigación de cualquier tipo, pero principalmente la arqueológica.”

Este incansable hombre, a sus 88 años logró vencer la adversidad, después de un problema de salud, que amenazó con no permitirnos volver a escuchar de sus labios las historias y enseñanzas que hoy deleitan a todos a su alrededor. “Imagínese que ahora está aprendiendo a hablar mandarín; solo el canal chino se ve en esta casa ahora”, nos comentó con orgullo Doña Cristina, su esposa.

El premio Magón 2004 es un justo reconocimiento a Don Carlos, al maestro, al artesano, al arqueólogo, al escritor, al pionero...

Amor a primer... ¡retrovisor!

Nos contó Doña Cristina, con sonrisa pícara, que recién había regresado Carlos Aguilar de Kansas a su natal Cartago cuando... “un día me subí al bus y observé que un hombre me veía mucho por el retrovisor, yo lo ignoré. Unos días después me lo encontré en el parque de Cartago, después de misa, y nos hablamos; siete días después me estaba hablando de matrimonio, yo ya tenía 28 años y acepté.  Siete meses después nos casamos, ya tenemos 56 años de casados, 8 hijos, uno ya murió, 25 nietos y dos bisnietos.”