Museo Nacional de Costa Rica

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Reinician excavaciones en la Isla de San Lucas

Como parte de un proyecto de investigación y restauración del presidio de la Isla San Lucas, el Museo Nacional de Costa Rica y la Universidad de Miami reinician las excavaciones, en el antiguo cementerio con el fin de determinar evidencias de los habitantes de la isla finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

4 de junio de 2009. Desde esta semana el Museo Nacional de Costa Rica y la Universidad de Miami, reiniciaron las excavaciones arqueológicas en el antiguo cementerio del Presidio de la Isla San Lucas, actual Refugio Nacional de Vida Silvestre manejado por el MINAET.

Por segundo año consecutivo, esta investigación cuenta con participación de arqueólogos nacionales e internacionales de la historiadora del Museo Nacional, Gabriela Villalobos,  así como de la participación de la antropóloga forense de la Universidad de Miami, Mónica Faraldo.

En enero del 2008 se realizó una primera temporada de campo de la excavación del cementerio histórico del antiguo Penal en la Isla San Lucas para confirmar su ubicación y la existencia de algún resto humano.

En tal oportunidad pudimos encontrar un cuerpo humano al parecer de a uno de los guardias de seguridad de la Isla y no de algún prisionero. Por tal motivo se decidió hacer una segunda temporada de excavación arqueológica.

El presidio de la Isla San Lucas forma parte de la memoria colectiva de la sociedad costarricense. Su historia es muy compleja y controversial, sobre todo en cuanto al tema de la muerte y el grado de violencia que se vivió en la Isla, siendo su período más desconocido el que está comprendido entre finales del siglo XIX y principios del XX.

La memoria y la evidencia material sobre los muertos de la Isla San Lucas en ese período habían caído en el olvido. Se llegó a tal punto, que a inicios del siglo XX ya no quedaban restos en la superficie del cementerio que permitiesen encontrar su ubicación exacta.

Pero ese olvido viene desde la misma época en que fueron enterrados los que murieron en la Isla, pues a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX no se consignaron nombres, motivo de su muerte, ni la ubicación de sus tumbas. En la mayoría de los casos, la información existente para algunos años no pasaba de consignar la cantidad de muertes anual.

Más de mil años de antigüedad, la presencia indígena en la isla 

Desde hace 3.000 años el Golfo de Nicoya ha contado con una importante ocupación humana, evidencia de esto son los  125 sitios arqueológicos localizados en las islas y litorales del Golfo y que se encuentran registrados en la base de datos del Museo Nacional.

El Golfo fue para los antiguos pobladores indígenas un punto de encuentro cultural entre los grupos de ascendencia lingüística Chibcha como los Huetares, Orotiñas, Corobicíes con los grupos de lenguas norteñas como el Chorotega Mangue y el Náhuatl.

Las bahías protegidas, la presencia de islas y lo quebrado de los litorales del Golfo facilitaron la navegación en esta región. Esta actividad marítima determinó en gran medida el poblamiento de las islas y la existencia de complejas redes de intercambio que iban desde Nicoya hasta la Isla del Caño.

Muchos de los asentamientos hallados son habitacionales y domésticos, en ellos se han encontrado concheros, restos de cerámica y de fauna, evidencias del uso de los recursos naturales por parte de los antiguos pobladores. También se han encontrados cementerios que en ocasiones se encuentran ubicados en sitios también habitacionales.

En el caso de la Isla San Lucas la ocupación más temprana hasta ahora documentada es  del año 1000 al 1550 después de Cristo. En la Isla se encuentran ubicados al menos  ocho sitios arqueológicos caracterizados como habitacionales, domésticos y funerarios. A finales de la década de 1970  cuando se hizo la excavación el sitio Vigilante Alto se halló un sector funerarios y doméstico-habitacional con cerámica, lítica prehispánica y un artefacto de metal.

Cuando llegaron los españoles al Golfo de Nicoya, la isla San Lucas era conocida por los indígenas como la Isla de Chara. Igual que para la mayoría de la población indígena la llegada de los conquistadores significó la desestructuración de sus sociedades, por lo que ya para la época colonial de la importante presencia indígena en la Isla San Lucas solo nos quedan los restos arqueológicos.

El Presidio San Lucas para no olvidar

Es conocido a nivel nacional e internacional por la novela “La Isla de los Hombres Solos” escrita por José León Sánchez quien estuvo recluido en ella por dos décadas de su vida.

Antes de que fuera presidio, la isla durante el siglo XIX se usó en algunas ocasiones como lugar de destierro y al parecer para cuarentenas de las embarcaciones extranjeras que llegaban al Puerto de Puntarenas. En 1847 se trató de hacer en ella un puerto de libre comercio.

La Isla San Lucas durante 117 años fue una de las más importantes cárceles del país. Las particularidades de su historia deben comprenderse en el marco de los cambios históricos que el  sistema penitenciario, la concepción del crimen y la aplicación de la justicia han tenido en Costa Rica. Es un oscuro pasado que no debe ser olvidado ni escondido, porque su comprensión nos puede ayudar a tener una mayor sensibilidad social hacia el actual mundo carcelario.

San Lucas comenzó a funcionar como presidio en 1873 con el mismo objetivo que tuvieron Australia o la Isla del Diablo en la Guyana Francesa: aislar y esconder de la sociedad a los considerados culpables de un crimen, a los etiquetados en ocasiones como los peores delincuentes. Cuando se transformó la concepción sobre el tratamiento que debía dárseles a los privados de libertad  el presidio se convirtió en 1958 en Colonia Agrícola Penal. En 1991 el Presidio San Lucas fue oficialmente cerrado, a pesar de que varios presos protestaron porque no querían dejar la Isla.

La historia del Presidio San Lucas cobra vida en sus restos arquitectónicos y en los graffitis de los pabellones. De la última década del siglo XIX son los calabozos al final del muelle y la calzada de piedra principal. De 1927 data la construcción de la Comandancia, los pabellones y el disco (antiguo tanque de agua). Entre 1927 y 1931 se construyó la Capilla. El dispensario y  algunas de las casas del Barrio “Las Jachas” donde se encontraban los reclusos de confianza datan de finales de la década de 1950. Recorriendo la Isla también nos encontraremos pozos de agua, restos de talleres, un corral de piedra entre otros vestigios de la vida cotidiana y de las actividades económicas de los reclusos.

Juan Vicente Guerrero, Arqueólogo
Gabriela Villalobos, Historiadora
Edición: Wendy Segura, área de prensa y relaciones públicas

Departamento de Antropología e Historia
Departamento de Proyección Museológica
Museo Nacional de Costa Rica