Museo Nacional de Costa Rica
Casas de los Comandantes - Puertas Adentro

Centenarias, testigos de diversas épocas y fusión de lenguajes arquitectónicos… son las Casas de los Comandantes del Museo Nacional. Abiertas al público luego de un arduo proceso de restauración, se han transformado en sí mismas en una exhibición que resalta la belleza patrimonial arquitectónica de San José.

 

A partir del 4 de noviembre de 2009, los visitantes podrán recorrer los diferentes ambientes internos y los corredores de las dos casas, en los que se ha realizado una exposición con muebles, objetos y fotografías de la colección histórica del Museo, algunos exhibidos por primera vez.

 

Las Casas

Fueron construidas entre finales del siglo XIX y principios del XX. En el transcurso de estos años fueron ocupadas para diversos fines y su arquitectura original fue intervenida en múltiples ocasiones.

De ser casas de habitación particular, pasaron durante la época del Cuartel Bellavista, a ser el hogar del Primer y Segundo Comandante, quienes las habitaron con sus familias. Posteriormente, cuando el edificio se destinó para sede del Museo Nacional, fueron utilizadas por el Servicio Meteorológico y el Club de Jardines. En los años setenta, las dos casas se transformaron en las oficinas del Departamento de Antropología e Historia del Museo hasta el 2007, cuando el equipo de especialistas se trasladó a un nuevo edificio del Museo en Pavas.

Las paredes evidencian cuatro ampliaciones, en las que se utilizaron tecnologías constructivas diferentes: madera cubierta con hierro galvanizado, ladrillo mixto, una mezcla de madera con hierro expandido y repello de concreto, y la típica carpintería con madera.

En los pisos también se encuentran materiales superpuestos: ladrillo, loseta de barro y madera. Los zaguanes, el corredor volado y el patio central muestran cómo eran las viviendas de antaño. Marcos de ventanas, pisos y herrajes muestran diferentes estilos: art nouveau, art decó y ecléctico.


Puertas Adentro

Más de  80 objetos, entre ellos muebles, adornos y utensilios domésticos, y  30 fotografías antiguas, se exhibirán recreando los elegantes ambientes de una sala, un estudio y un dormitorio, característicos de una vivienda de la clase alta de la época.

La sala, uno de los espacios más importantes de toda casa, en esta ocasión lucirá un juego de sillones que representan el gusto de la época por lo Europeo.  Estos muebles pertenecieron a la familia Brenes Espinach y fueron donados al Museo Nacional.  Luce también un piano de pared, pieza clave en una casa de alta sociedad, demostraba el gusto refinado por la música y ayudaba a demostrar las habilidades artísticas de las señoritas de sociedad.

El dormitorio exhibe los muebles donados por la Sra. Julia Cortés y que pertenecieron al expresidente de la República León Cortes Castro (1936-1940). La cama, las veladoras y una majestuosa cómoda, todos en madera sólida; nos trasladan en el tiempo a una época en la que el art decó estaba en su esplendor.

Una biblioteca de grandes dimensiones, que perteneció a Mauro Fernández, un escritorio, una caja de seguridad, entre otros muebles, dan vida al estudio, un espacio por tradición ideado para los hombres. 

Otros objetos que engalanan el espacio, representantes del cambio en los patrones de consumo de la época,  son un aparador en madera tallada, construido en el Taller de Obras Públicas bajo la dirección del Sr. Roberto Ramón Coll, ebanista de ascendencia española; un escritorio que perteneció a la señora Carlota Rucavado, en cuyas gavetas se encontraron cartas de su esposo Buenaventura Espinach, de 1870 a 1895; y dos escritorios chinoiserie, estilo artístico europeo inspirado en los diseños chinos, exquisitos en el detalle de sus pinturas y la abundante decoración.

 

 

 

Joyero de plata
decorado con
motivos florales
en alto relieve

Joyero de madera
con decoraciones
en dorado

Medallón con motivos
florales elaborados con
cabello natural


Las casonas y la exhibición Puertas Adentro están abiertas al público en el horario regular del museo, de martes a sábado de 8:30 a.m. a 4:30 p.m. y domingos de 9 a.m. a 4:30 p.m. La visita a este espacio está incluida en la tarifa general de ingreso para todo el museo y su acceso se ubica al final de la Sala Precolombina.

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