Museo Nacional de Costa Rica
Mamíferos de Páramo

Francisco Durán Alvarado
Departamento de Historia Natural

El páramo da la impresión de ser un lugar difícil para la vida: carente de árboles, frío, ventoso, temperaturas nocturnas bajas por lo que a veces el suelo se cubre de escarcha, más exposición a la radiación ultravioleta, altas precipitaciones y cambios bruscos de temperatura en un mismo día. El nombre páramo fue dado al parecer por los españoles que visitaron por primera vez regiones altas de la América Tropical, y les pareció similar a regiones altas de la vieja Castilla donde no llegaban los árboles. Las características anteriores hacen pensar que no encontraríamos mamíferos en esta zona de vida.

Nombres a lo largo de la geografía del neotrópico hacen pensar en sitios lúgubres: Cerro de la Muerte, Cerro de las Ánimas, Páramo de la Muerte. Se dice que algunos grupos indígenas los evitaban por considerarlo un paraje hostil a la vida. Sin embargo, los mamíferos y otros grupos vertebrados están allí, no tienen alta diversidad en este hábitat pero el frío y la altura no los han detenido. Todavía nos faltan muchos aspectos por conocer sobre los mamíferos del páramo y su ecología.

En el páramo podrían llegar a encontrarse más de 30 especies de mamíferos, algunos de forma ocasional. Entre ellos están especies que habitan esta zona con bastante frecuencia y en una segunda categoría están especies que al parecer solo de paso frecuentan el páramo sin estar allí todo el tiempo. Algunas otras especies llegarán a la zona de transición entre la vegetación del páramo con las asociaciones vegetales de la zona de vida del bosque montano.

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Sylvilagus dicei
Entre los primeros se encuentran el conejo de monte Sylvilagus dicei, una especie que solo habita las tierras altas de Costa Rica y Panamá, importante en la dispersión de las semillas de algunas plantas. Los ratones que han sido encontrados en el páramo incluyen el ratón cosechero pardo Reinthrodontomys creper y el ratón cosechero leonado R. sumichrasti, pequeños seres nocturnos que se alimentan de semillas e insectos. De hábitos diurnos es el interesante ratón cantor Scotinomys xerampelinus, el cuál emite sonidos bastante notorios mientras se desplaza en la vegetación, y se alimenta de semillas, insectos, frutos y néctar.

Otros pequeños mamíferos que se encuentran en el páramo o áreas cercanas son las musarañas Cryptotis sp., parecen ratones con orejas cortas, pero en realidad pertenecen a otro grupo conocido como Insectívoros, son los mamíferos costarricenses más pequeños, pero agresivos cazadores de insectos y otros invertebrados, incluso más grandes que ellos.

A veces es factible ver las huellas, los excrementos o tal vez oír los aullidos de un gran carnívoro, el coyote Canis latrans, verdadero conquistador de los espacios abiertos con una variada alimentación desde frutos hasta medianos vertebrados como los conejos de monte, al parecer se encuentra tan a gusto en el cerro de la Muerte, el páramo de Chirripó en el Irazú como en los bosques y sabanas secas del Guanacaste.

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Urocyon cinereoargent
En un inventario en el páramo del Cerro de la Muerte se registraron por grabación ultrasónica unas 7 especies de murciélagos. En el Volcán Irazú cerca de las zonas de páramo a menudo es factible ver el zorro gris Urocyon cinereoargenteus, incorregible curioso, que sigue a veces a las personas, quizás esperando recoger algún apetitoso residuo alimenticio que boten los caminantes, pero no desaprovechará frutos, insectos o pequeños vertebrados que encuentre en sus correrías.  Es un adaptable y pequeño carnívoro que lo encontraremos lo mismo en el bosque seco y cálido del Parque Nacional Santa Rosa que en el frío páramo del Irazú. En todo hace honor a la fama de astucia de su hermana especie el zorro de los cuentos europeos.

No menos interesantes son los visitantes del páramo: la danta Tapirus bairdii, aunque también puede estar activo de día, es un vagabundo nocturno a veces de grandes distancias lo que lo lleva a los páramos, cuyas huellas y heces han sido encontradas hasta a 3620 m en el Cerro Chirripó.

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Nasua narica
El puma o león americano, felino muy adaptable que puede recorrer grandes distancias y habitar desde el nivel del mar hasta altas cumbres de las montañas. En las zonas de vegetación cercanas al páramo en el volcán Irazú han sido frecuentes en algunas épocas los pizotes Nasua narica, incluso con crías, atraídos por los turistas y la posibilidad de comida fácil, en efecto se trata de un inteligente omnívoro capaz de habitar desde las zonas desérticas de Arizona hasta zonas de 3000 m pasando por el bosque lluvioso. Aprovechará cualquier materia comestible desde los desperdicios hasta la lagartija sorprendida lejos de su escondite.

Entre otros posibles visitantes del páramo están el manigordo Leopardus pardalis, el jaguar Panthera onca, el zorrillo Conepatus semistriatus y otros. Unos autores también incluyen al saíno Tayassu tajacu y al cabro de monte Mazama americana.

Muchas de estas especies de mamíferos juegan un importante papel. Algunos frutos son consumidos por especies como los conejos, coyotes y tal vez la danta, que transportan las semillas a otros sitios donde pueden germinar al ser depositadas junto con los excrementos de estos animales. Otras plantas como la Peperomia tienen frutos con semillas rodeadas de una sustancia pegajosa que pueden quedar adheridas al pelo de mamíferos que las llevaran a otros sitios ayudando así a la dispersión de esas plantas. 

Fotografías

Sylvilagus dicei:  Bernal Rodríguez
Urocyon cinereoargentus y Nasua narica: Julio Sánchez