Museo Nacional de Costa Rica

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La Martilla y el dilema zoológico

Francisco Durán
Biólogo, Dpto. de Historia Natural

Martilla. Potos flavus. Reserva Veragua. Foto Rolando Ramírez CamposEn el depósito de la colección de mamíferos del Museo Nacional de Costa Rica, hay un ejemplar de la especie llamada comúnmente martilla Potos flavus.  Debajo del especímen se lee lo siguiente: “Martilla, Cercoleptes caudivolvulus, La Carpintero, Montado por Geo K. Cherrie”. “La Carpintero” está escrito de esa manera, pero evidentemente se refiere a los cerros de La Carpintera.

Aunque es un especímen antiguo (no dice fecha exacta), todavía la martilla se puede escuchar en las noches por los bosques de La Carpintera, al igual que en otros remanentes del Valle Central donde el Museo Nacional ha efectuado muestreos de fauna, como en la Zona Protectora El Rodeo y los Cerros de Escazú.  Viendo el aspecto de este especímen es posible remontarse a Europa muchos años atrás y pensar en la confusión que debió dar a los primeros taxónomos este curioso mamífero de los bosques tropicales americanos.

Martilla en las colecciones del Museo Nacional. Fotografía del Dpto. de Proyección MuseológicaLa martilla es un pariente del mapache y desde su descripción original en 1795, puso cierta confusión entre los zoólogos. Fue clasificado en grupos como primates (monos) hasta que finalmente se supo su relación con los carnívoros.  Tal confusión para los primeros naturalistas es compresible dado que si vemos por vez primera  a una martilla sin saber que es, nos encontramos con una especie de mezcla de oso pequeño con un mono.  Su cola prensil, su dieta a base de frutas y sus patas, que viendo sus plantas podrían recordar vagamente las de algunos monos, confunden aún más.

Este animalito, que además de frutas consume flores, insectos, miel, huevos y otras materias, es de hábitos nocturnos.  Presenta la particularidad, como se ha anotado,  de ser uno de los dos únicos carnívoros del mundo que posee una cola prensil.

Etiqueta descriptiva de la Martilla en las colecciones del Museo. Fotografía del Dpto. de Proyección Museológica.Su extraño aspecto y hábitos nocturnos ha dado lugar a laguna que otra creencia: en Colombia una leyenda folclórica reza que escuchar la martilla vocalizando durante el día significa la muerte de una persona por las cercanías y en Costa Rica, allá por la zona de Acosta, los gritillos cerca del río han sido relacionados con el espanto llamado La llorona.

Un aspecto importante de esta interesante especie es que es posible que sea un eficiente dispersor de semillas en los bosques debido a la variedad de frutas que come y que las semillas pasan intactas por su tracto digestivo. Igualmente podría ser un importante polinizador de algunos árboles, pues busca el néctar de sus flores.

Si en alguna de sus salidas a paseos por el bosque en una noche escucha una serie de gritillos seguidos y agudos, ponga atención pues podría tratarse de una martilla en las ramas de los árboles.