Museo Nacional de Costa Rica

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Jardín Botánico de Brooklyn

María Elena Masís
Historiadora, Dpto. de Proyección Museológica

El Jardín Botánico de Brooklin cuenta con amplias y educativas zonas de paso.Localizado en el estado de Nueva York se ubica el Jardín Botánico de Brooklyn, en un terreno de 52 hectáreas donde se pueden encontrar más de 12000 tipos de plantas diferentes de todo el mundo.  Posee un Centro de Atención al Visitante en el que se nos brindaron mapas y folletos para realizar el recorrido por el jardín sin guía.  Si hubiésemos asistido un sábado o domingo quizá hubiésemos aprovechado los recorridos guiados que se ofrecen a los visitantes de manera gratuita los fines de semana.  Para el resto de los días de la semana las visitas guiadas son pagadas y se deben concertar por teléfono, con anticipación.

En el Centro para visitantes se nos informó sobre las principales atracciones del jardín, los puntos de mayor interés, pues debido a su extensión es difícil recorrerlo todo en una sola tarde.

Ésta es el área de educación del Jardín BotánicoHe de confesar que aunque mi formación profesional ha sido en el campo de la historia, de unos años para acá se ha despertado en mí un creciente interés por las plantas y el cuido de los jardines. De ahí que cuando mi mamá y yo estábamos planeando este viaje a Nueva York, sabíamos que la visita al Jardín Botánico revestía un carácter de prioridad. Y con satisfacción puedo afirmar que no nos equivocamos en nuestra elección y que el jardín llenó ampliamente nuestras expectativas.

Este jardín fascinante se empezó a diseñar a finales del siglo XIX, pero se inauguró como tal, hasta 1910.  El próximo año este museo viviente estará llegando a la edad de 100 años. Recorrerlo constituye una experiencia relajante, de mucha paz y serenidad en medio de la vida tan acelerada que se vive en Nueva York, es una especie de oasis en medio de la jungla urbana.

A continuación haré un recuento de las principales atracciones que vivimos en el jardín.   Nuestro acceso fue por la entrada a la par del estacionamiento principal. (El jardín cuenta con cuatro entradas). En primer lugar visitamos el Jardín de las Hierbas donde hay gran cantidad de plantas medicinales, culinarias, aromáticas y ornamentales en un diseño de nudo isabelino, que es una especie de laberinto del siglo XVI.

Entrada al jardín JaponésAvanzamos unos 100 metros y llegamos a la entrada del Jardín Japonés, el cual es espectacular. Muestra un paisaje en miniatura con árboles y arbustos que han obtenido su forma de nube mediante técnicas de podado. Hay un estanque con un pabellón de observación desde el que se pueden apreciar patos, tortugas, enormes peces de colores, y garzas.

Salimos del Jardín Japonés y continuamos nuestro camino hasta llegar al Camino de Shakespeare y al Jardín de las Fragancias. En este jardín, estilo cabaña inglesa, se exhiben plantas mencionadas en las obras de Shakespeare y en el de las fragancias; se exhiben ejemplares seleccionados por su fragancia y textura.  Ahí se permite tocar y oler las hojas y las flores.

Posteriormente llegamos a la Plaza de las Magnolias, que queda justo al frente del Centro para Visitantes. Ahí se pueden apreciar como 20 variedades diferentes de estas flores. Pasamos luego a la Pileta de los Lirios; esta parte del Jardín es realmente impresionante por la belleza de las plantas acuáticas y los tulipanes y girasoles gigantes que se pueden apreciar alrededor de las piletas.

A esas alturas del recorrido (eran más de las 2 p.m.), nos decidimos a tomar un refrigerio en el Café de la Terraza, que queda en las afueras del Invernadero. Hago esta acotación, para comprender el fenómeno comercial que existe detrás de todos los museos (públicos y privados) de los Estados Unidos, pues todos tienen cafeterías, tiendas de regalos y demás servicios, que invitan a los visitantes a permanecer más en las instalaciones y colaborar con el financiamiento de los mismos.

Invernadero SteinhardtHabiendo tomado este descanso, entramos al Invernadero Steinhardt, que alberga más de 8000 plantas de interior y que recrea hábitat de plantas de diversas partes del mundo. Este fue para mí el clímax del recorrido. Pude apreciar una exhibición de Bonsáis, con alrededor de 25 árboles, siendo esta la colección más antigua del país. En ella había un homenaje a un bonsái que vivió 800 años y actualmente sólo existe el tronco reseco porque dejó de existir en el 2005.  A la par del tronco que estaba en la maceta que lo alojó por 8 siglos; está la fotografía del árbol cuando estaba vivo hace 5 años atrás.    Entre los árboles en miniatura actuales que se encuentran en exhibición; hay uno que posee 210 años y otro que tiene 55 años.

Asimismo en el nivel inferior del Invernadero hay tres pabellones dedicados a plantas del desierto (cactaceas y suculentas); plantas tropicales y plantas de climas cálidos.

Al salir del invernadero seguimos nuestro recorrido hacia el Jardín de los niños: Este es un programa creado en 1914 y consiste en un área del jardín donde los niños plantan verduras, flores y hierbas; y aprenden directamente sobre jardinería y medio ambiente.  Ahí pudimos observar a los jóvenes participando en talleres y cultivando en la huerta; realizando juegos y manualidades en una casona diseñada para actividades educativas. 

Pasamos luego al Jardín del descubrimiento: que es un área para niños aún más pequeños, donde los niños acompañados por sus papás o maestros pueden realizar una serie de juegos prácticos que los motivan a explorar el mundo de las plantas y la naturaleza.

Finalizamos nuestro recorrido por un bosque de coníferas y plantas propias de los Estados Unidos (cipreses, pinos y abetos).  Al ser las 5 de la tarde salimos del lugar pues también estábamos interesadas en visitar el Museo de Arte de Brooklyn, que queda junto al Jardín Botánico.

En conclusión; los puntos que llamaron más mi atención es saber que este Jardín tiene una planilla de personal fijo como de 135 personas, pero también cuenta con un gran número de voluntarios, lo cual les permite tener una agenda permanente de actividades educativas para niños, jóvenes y adultos, con talleres de Jardinería, arreglos florales, y demás, creando un público fiel, cada vez más motivado y especializado; con gran sensibilidad y amor a las plantas.