Museo Nacional de Costa Rica

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Jade: la piedra verde de los dioses

Julio César Sánchez
Dpto. de Antropología e Historia

El jade era muy utilizado en colgantes con figuras de animalesEl jade es considerado como una de las materias primas más valiosas en la arqueología. Los artefactos elaborados en este tipo de material son calificados como auténticos tesoros del arte precolombino. Colgantes, collares, diademas, orejeras y otros tipos de artefactos han sido elaborados en este valioso material.

Estudios petrológicos consideran que cerca de diez tipos de rocas han sido utilizadas en la elaboración de estas joyas (jadeíta, jaspe, nefrita, lutita, calcedonia, entre otras). En nuestro país no se han encontrado yacimientos de jadeíta, por lo que la gran mayoría de los artefactos hallados están hechos en piedras locales. Los arqueólogos llaman “jade social” a aquellas que no fueron elaboradas en jadeíta, y consideran que las que sí están hechas en jadeíta fueron introducidas al país por pueblos olmecas o de esa tradición.

Colgante de jade donde se ve claramente una mano que agarra a un animal. Fotografía del Museo NacionalLas investigaciones arqueológicas han determinado que el jade fue confeccionado, principalmente, en la región arqueológica denominada Gran Nicoya. Al resto de las regiones del país llegó por intercambio o comercio. Los datos de contexto arqueológico sugieren que estos artefactos eran utilizados por hombres, mujeres y niños. El arqueólogo del Museo Nacional, Juan Vicente Guerrero, considera que hay tres periodos en el trabajo del jade. Un periodo inicial que va del 500 a.C al 300 d.C, luego un periodo en que se da el auge de este material entre el 300 y el 700 d.C, y finalmente un periodo terminal entre el 700 y el 1000 d.C. Por su parte, el arqueólogo Carlos Aguilar considera que el jade se deja de fabricar con el arribo de pueblos chorotegas a lo que hoy llamamos Guanacaste.

Colgantes de jade con formas de animales. Fotografía del Dpto. de Proyección MuseológicaUno de los jades más llamativos de nuestro país, es el hallado en el sitio arqueológico Talamanca en el cantón de Tibás. El artefacto mide 33 centímetros de largo y fue labrado en forma de una media concha de molusco. Tiene esculpido un bajorrelieve que representa una mano que sostiene un animal, y según el arqueólogo Michael Snarskis,  por el estilo artístico se relaciona con el altiplano guatemalteco (por ejemplo, el lazo que aparece en la muñeca de la mano).

Snarskis explica que la representación animal en la mano es la simbolización de una deidad mayor, y que la presencia de este artefacto en Costa Rica pudo deberse a  proselitismo religioso o diplomático por grupos mesoamericanos. Además, agrega que el amuleto vincula tres culturas precolombinas americanas: Olmecas, Mayas e indígenas costarricenses. Sin embargo, para el arqueólogo Carlos Aguilar, dicho jade fue tallado en Guanacaste por nuestros indígenas, y representa un chamán murciélago que ha sido apresado por un chamán de rango superior en una ceremonia fúnebre. La representación tan destacada de la mano la refiere a la tradición de la muerte, aspecto vital en el chamanismo. En lo que sí concuerdan los arqueólogos es que la piedra fue traída y esculpida por artesanos locales.

Referencias bibliográficas
Aguilar, Carlos. 2003. El Jade y el Chamán. Editorial Tecnológica de Costa Rica. Instituto Tecnológico de Costa Rica. Cartago.

Snarskis, Michael. sin fecha. Importante hallazgo de jade arqueológico en Costa Rica. Informe inédito, Archivo del Departamento de Antropología e Historia, Museo Nacional de Costa Rica, San José.

Guerrero, Juan Vicente. 1998. The Archaeological context of jade in Costa Rica. En: Jones, Julie (ed.), Jade in Ancient Costa Rica, p. 23-38. The Metropolitan Museum of Art, New York.