Museo Nacional de Costa Rica

Tema del Mes

 

El Papel recreativo-educativo del Museo en vacaciones

Minor Castro
Educación, Dpto. Proyección Museológica
Museo Nacional de Costa Rica

Conocer sobre la historia, la cultura o el ambiente, no tiene por qué ser algo aburrido, como lo demuestran las actividades que el Museo Nacional programa durante las vacaciones de inicio y mediados de año. Durante los talleres de vacaciones personas de todas las edades y de diversos lugares del país, visitan la institución y encuentran un espacio para disfrutar de su tiempo libre, aprendiendo mientras se divierten.

La práctica apunta a que las personas aprenden mejor si el proceso es entretenido y si en la comprensión de la información se involucran todos sus sentidos. Es así como las actividades incluidas en los talleres, se conforman con visitas de exploración a las salas de exhibición para que los participantes tenga contacto directo con el patrimonio, además se complementa la información con juegos y actividades manuales donde las personas no sólo desarrollan sus habilidades, sino que hacen suyos los conocimientos y valores que promueve el museo.

Detrás de cada actividad se busca que el público sea concientes de sus raíces históricas, de la importancia de su patrimonio cultural y de la riqueza y fragilidad del ambiente en el que vivimos.

Mientras niños y grandes se involucran en la experiencia de hacer y aprender, interiorizan elementos como el respeto por la diversidad cultural, por la naturaleza, la necesidad de la tolerancia, la sensibilidad y la importancia del trabajo manual, entre otras cosas.

Con el fin de que las personas de todas las edades y con distintos intereses encuentren temáticas atractivas e importantes para ellos, los talleres se han ubicado en tres categorías: los relacionados con el quehacer del museo en los ámbitos de la antropología, la historia y el ambiente. Los que tienen que ver con la riqueza cultural del país y de otros pueblos del mundo y temas asociados con el desarrollo corporal y espiritual.

Es interesante como cada vez más personas se integran a estas actividades y poder ver a los niños interactuar con sus padres haciendo una actividad en conjunto, a los adultos mayores realizando diversas creaciones y aprendiendo nuevas cosas, o a los jóvenes y adolescentes esperando con ansias el poder entrar a un taller que les interesa. Al finalizar todos ellos se llevan un recuerdo no sólo de lo que hicieron con sus propias manos, sino también una experiencia diferente del museo y de lo que éste tiene que contar.