Museo Nacional de Costa Rica

Tema del mes

¿Conoce usted a Pablo Biolley?

Ma. Elena Masís
Historiadora y Gestora, Dpto. de Proyección Museológica

Retrato de Pablo Biolley, colección histórica del Museo Nacional de Costa RicaPara este nuevo año 2012, en que el Museo Nacional cumple sus 125 años de existencia, queremos contarles a ustedes, en nuestra sección Tema del Mes, la vida y obra de importantes personajes de la historia de nuestro Museo. En este mes de enero queremos iniciar con el naturalista Pablo Biolley.

En el último tercio del siglo XIX se sentaron las bases para el futuro desarrollo de la Historia natural de Costa Rica; gracias al aporte de una serie de naturalistas extranjeros y costarricenses que se preocuparon por recoger, estudiar y documentar miles de especies de plantas y animales de Costa Rica; y formaron las primeras colecciones de flora y fauna costarricenses; que luego pasaron a formar parte del Herbario del Museo Nacional de de Costa Rica.

Entre los que sobresalen por su trabajo minucioso y dedicado tenemos al suizo Pablo Biolley.  Por sus contribuciones al desarrollo de la ciencia es que se decidió dedicar este artículo del Boletín electrónico al señor Biolley; quien fue el segundo entomólogo de la institución y falleció el 16 de enero de 1908.

A continuación presentaremos unas pinceladas sobre su vida y obra:  Pablo Biolley nació en Suiza , cerca de 1864, llegó al país cuando contaba con 23 años de edad; contratado por el gobierno de Bernardo Soto, por invitación de don Mauro Fernández, Ministro de Instrucción Pública para que trabajara como profesor de la Escuela Normal, en cuyas instalaciones se alojó posteriormente el Liceo de Costa Rica.  Más adelante trabajará como Profesor de Ciencias en el Colegio de Señoritas.

La maxillaria biolleyi es una planta dedicada a Pablo Biolley. Fotografía del Dpto. de Historia NaturalBiolley era Licenciado en letras, profesor de griego y zoólogo.  Prestó sus servicios al desarrollo de la ciencia, mediante investigaciones originales; entre las que destacan:
Los moluscos de la Isla del Coco; Invertebrados de Costa Rica; Elementos de Botánica; Elementos de gramática griega.

El trabajo de Biolley no se puede analizar sin mencionar que formó parte del conjunto de profesores suizos contratados por el gobierno de Costa Rica; entre ellos Henri Pittier, Gustavo Michaud, Jean Rudin; quienes llegaron a enseñar; pero también a descubrir, explorar e investigar la flora y fauna de nuestro país.

Lo interesante de estos suizos; es que como bien afirma Rafael Lucas Rodríguez, científico costarricenses; “ellos no llegaron únicamente a tomar ejemplares y llevárselos a su país; sino que se casaron con ticas; tienen sus hogares y dejaron sus descendientes aquí”.  En el caso de Biolley…consagró todas las fuerzas de su vida al trabajo; y enseñó a los científicos costarricenses a trabajar con pasión.  Dejó sus aportes al Museo Nacional de Costa Rica, donde sucedió a José Fidel Tristán como encargado de la colección de zoología y entomología a fines del siglo XIX.  Y es así como gracias a sus esfuerzos; podemos hoy día mencionar por ejemplo, algunos de sus aportes que aparecen citados en el informe al Director del MNCR en 1898.  Al cierre de ese año entregó:

“132 frascos con alcohol nuevo, donde se recogen ofidios, saurios, batracios, etc.
4 cajas de coleópteros exóticos
3 cajas de hormigas
1 caja de coleópteros del país y gran cantidad de material en estudio y preparación”.

Envió muchas remesas de insectos a especialistas extranjeros para su posterior identificación y es así como pudo descubrir varias especies totalmente nuevas para el país (endémicas).

Cuando sus corresponsales le enviaban los ejemplares de regreso, los separaba cuidadosamente por clases y especies y los agrupaba en colecciones; para fines de exhibición y estudio.

El señor Biolley era incansable para trabajar. Según José Fidel Tristán, su amigo entrañable; Biolley salís desde muy temprano con sus frascos, cajas y tubos de hojalata a colectar.  En uno de esos viajes descubrió el bonito “Peripatus” color ladrillo que lleva su nombre ; y el nuevo género Biolleya (ortópteros); descritos  por el eminente especialista suizo de Saussure.  Pero toda esta pasión la fue llevando de la mano de su otra vocación: la enseñanza.  “El buen profesor que posee buena preparación…deja siempre un surco hondo en la mente de sus alumnos”…y el señor Biolley fue un excelente profesor que sabía enseñar.

Sus métodos fueron muy adelantados para su época pues creía en el aula abierta y que la mejor lección era al aire libre; donde la misma naturaleza era la mejor maestra.  Murió joven; pero dio grandes aportes al país.  Al morir; su esposa envió de regalo al Museo las colecciones entomológicas, algunas de las cuales se perdieron, precisamente por el hacinamiento que sufrió la institución en las primeras décadas del siglo XX.

Escribir este artículo es una manera de honrar su memoria y pagar parte de este legado callado y silencioso que entregó el Profesor Biolley a su amada Costa Rica, lugar al que vino para quedarse y al que dedicó con pasión y esmero todas sus investigaciones en el campo científico.