Museo Nacional de Costa Rica

Tema del mes

Museos y Memoria

Minor Enrique Castro
Arqueólogo, Dpto. de Proyección Museológica

Museo Nacional de Costa Rica. Foto Dpto. de Proyección Museológica“Memoria y olvido son como la vida y la muerte. Vivir es recordar y recordar es vivir. Morir es olvidar y olvidar es morir.”  Samuel Butler

Cada 18 de mayo se celebra a nivel mundial el Día Internacional de los Museos, como una manera de festejar y reflexionar sobre la importante labor que estas instituciones realizan. La actividad propiciada por el ICOM (Consejo Internacional de Museos) propone para este año el tema “Museos y Memoria” a través del cual se pretende destacar una de las funciones más importantes de los museos: preservar la memoria de los pueblos.

Así como para nosotros es importante recordar, para la sociedad también lo es. En las acciones, decisiones y formas de pensar que se desprenden de la historia colectiva, encontramos la razón de lo que somos en la actualidad, marcando profundamente nuestra identidad. Por ello mantener viva la memoria histórica y cultural no es una cuestión de lujo, sino una necesidad.

El boyeo: una muestra de nuestro patrimonio intangible. Foto Dpto. de Proyección MuseológicaCada acción que las personas realizaron en la antigüedad nos ha dejado algo, muchas veces llega a nosotros en objetos e ideas, que han conformado una rica cultura material, así como modos de hacer las cosas y distintas maneras de ver el mundo. A esto le llamamos patrimonio, la forma material e intangible en la que reside nuestra memoria cultural.

A través de este patrimonio actualizamos en nuestro presente la vida de la antigüedad, para aprender, para mejorar y para progresar, pues solo puede crecer el pueblo que como el árbol hunde profundamente sus raíces en la tierra que lo sostiene.

En este ámbito, la importancia de los museos es ser lugares para la memoria. En ellos las sociedades resguardan aquellos elementos más preciados de su historia y cultura, para su estudio, conservación y difusión, con el convencimiento de que vale la pena conservarlos para nosotros y para las futuras generaciones. No porque sean objetos valiosos a nivel económico o artístico, sino por que en ellos nos encontramos a nosotros mismos, nuestra identidad e historia.

Las esferas de piedra y toda la investigación en torno a ellas se encuentra en el Museo Nacional de Costa Rica. Foto Dpto. de Proyección MuseológicaPero más que un deseo pretencioso de perpetuidad, una comunidad debe saber quien es. La inversión en la recuperación de la memoria histórica y cultural es el camino que posibilita ese entendimiento de lo que somos, lo que nos dará mejores condiciones para afrontar los retos de vivir en el mundo actual.

La supervivencia de nuestras comunidades está en una cultura e identidad propias y la cultura y la identidad no existen sin la memoria. Sin identidad, serán otros los que nos digan como actuar, lo que tenemos que hacer y cómo. Sin oponer resistencia llegarán de fuera intereses y formas de ser y estar en el mundo que no son las nuestras, que no han nacido en nuestro seno y que por lo tanto no nos pertenecen y tampoco nos quedan, haciendo que nuestra convivencia y desarrollo sea incierto y, antojadizo a los deseos de otros.

Estudiantes de todos los niveles pueden conocer y aprender del legado que dejaron los antepasados. Foto Dpto. de Proyección MuseológicaSi perdemos  lo que es propio, terminaremos saciando nuestra hambre con lo ajeno, perdiendo nuestra propia riqueza y perspectiva del presente, así como nuestra capacidad de decidir por nosotros mismos el futuro que queremos.

La memoria es frágil y para evitar la amnesia cultural, visitar los museos es un buen principio. Más que un acto recreativo, ir al museo nos permite encontrarnos con las orígenes de nuestro ser cultural y social.

La lucha entre la memoria y el olvido es sutil. En una sociedad como la nuestra hemos aprendido a valorar escasamente nuestro patrimonio, nuestra cultura e identidad y preferimos lo que viene de fuera. Corremos por lo nuevo que nos deslumbra, adoptando costumbres y valores que no son nuestros y a la larga nos perjudica, no porque lo que venga de fuera sea malo, sino porque lo aceptamos sin preguntar.

Luego nos preguntamos de la pérdida de valores, del deterioro de nuestra sociedad, sin darnos cuenta que nosotros mismos estamos adoptando y enseñándole a nuestros hijos valores culturales que nos distancian de la forma de vida que nos es particular.

Los bailes típicos de las diferentes regiones del país, son un legado intangible que debemos proteger. Foto Dpto. de Proyección MuseológicaVisitar un museo puede ser una gran experiencia en la medida en que nosotros también aprendamos que en nuestra vida no sólo debe privar lo rápido, lo superficial o el espectáculo que no invita a pensar. La experiencia con el patrimonio va en otro sentido, el de la interiorización, la reflexión y la imaginación, es allí donde las voces de nuestros antepasados no hablan, donde sus cosas adquieren sentido y nos inspiran en nuestra realidad.