Museo Nacional de Costa Rica

Tema del mes

Guanacaste: patrimonio y oportunidades

Ronald Martínez Villarreal
Historiador, Programa de Museos Regionales y Comunitarios

Elaboración de la cerámica en 1950. Fotografía de Doris Stone. The Tulane University of Louisiana, New OrleansCelebramos un año más de los acontecimientos del proceso de incorporación del Partido de Nicoya a Costa Rica.  Eventos  que son parte en la construcción de nuestro país multicultural, pues Guanacaste sin duda cuenta con una identidad regional, evidente en prácticas, saberes y bienes tangibles.

Esa particularidad guanacasteca hace que mucho de su patrimonio cultural marque diferencia dentro de la herencia nacional.  Es por eso válido repasar cuáles son esos aportes únicos y además sus posibilidades para aportar al impulso de estrategias de desarrollo.

 Aportes únicos
Empezando por el patrimonio arqueológico, Guanacaste es la provincia con la mayor cantidad de sitios arqueológicos registrados (según la base de datos orígenes  del Museo Nacional).  La investigación proveniente de este legado nos habla de una larga trayectoria histórica de las sociedades precolombinas, ubicadas en una región cultural de sorprendentes particularidades durante distintos periodos y cuya  herencia llega hasta nuestros días en manifestaciones de la cultura guanacasteca actual.

Excavación arqueológica en Guanacaste. Fotografía del Programa de Museos Regionales y ComunitariosA nivel del patrimonio arquitectónico, se trata de la provincia con la mayor cantidad de declaratorias de bienes de patrimonio histórico-arquitectónico fuera del Gran Área Metropolitana (según datos presentes en la web del Centro de Patrimonio), cuyos bienes son diversos, desde la tradición colonial, la arquitectura vernácula en madera y en tierra y las obras gubernamentales por citar algunos ejemplos.

En cuanto al patrimonio cultural intangible, se destacan manifestaciones únicas en el país como la Festividad de Nuestra Señorita la Virgen de Guadalupe, la cual además, está a cargo de la única cofradía sobreviviente en Costa Rica y en donde es visible el sincretismo multicultural iniciado en la época colonial.  También, se lleva a cabo la única práctica cerámica de tradición ancestral, esto en las comunidades de Guaitil de Santa Cruz y  San Vicente de Nicoya; en esta última sobresale la gestión comunitaria para el aprovechamiento turístico de este recurso cultural.  De igual forma, otras manifestaciones culturales intangibles adquieren en Guanacaste un matiz único que modela las formas de vida y la identidad local, como por citar solo algunos ejemplos,  el boyeo y la carreta aún de uso cotidiano y laboral, las formas propias del lenguaje y las tradiciones de la agricultura.

Oportunidades
Iglesia de Quebrada Honda, Guanacaste. Fotografía del Programa de Museos Regionales y ComunitariosAl lado de toda esta riqueza cultural están también otras realidades con las que la población guanacasteca se enfrenta.  Es una provincia caracterizada por una importante migración de sus pobladores a otras partes del país, sobre todo al Valle Central, en busca de oportunidades de empleo.  También, en algunas zonas los datos de pobreza están entre los más elevados del país.
Sin embargo, la riqueza cultural mencionada al principio puede ser la oportunidad para que en la provincia se construyan proyectos culturales para el mejoramiento de la calidad de vida.  Esto sobre todo si vemos como Guanacaste cuenta con el listado de museos más grande fuera del Gran Área Metropolitana .

Los museos como instituciones por excelencia en la gestión del patrimonio abren un panorama de aporte a la sostenibilidad local; más aún si tomamos en cuenta que en el contexto guanacasteco los proyectos museísticos vienen en procesos de construcción participativa, pues están en manos de comunidades, colectivos organizados y gobiernos locales, como por ejemplo el caso de la Ermita de Nuestro Señor de la Agonía-Museo de Arte Religioso, el Museo de Guanacaste y el Ecomuseo de la Cerámica Chorotega.  Ello sin duda ofrece un componente de autodeterminación, tanto de los proyectos como de las comunidades y es clave al buscar que los beneficios de la gestión cultural sean directamente para los guanacastecos.

Una gestión local, participativa y de excelencia de tan prominente patrimonio puede hacer posible que su disfrute sea cada vez amplio y positivamente impactante en la provincia.  En ello jugará un papel protagónico la organización, compromiso y las alianzas de y entre la sociedad civil y las instituciones.