Vol. 6 / Nº 6/ edición junio del 2013

Tema del mes

Aquellos juegos de niños…


Minor Castro
Arqueólogo y educador, Dpto. de Proyección Museológica

Los juegos al aire libre son una sana forma de hacer ejercicios y socializar. Fotografía del Dpto. de Proyección MuseológicaJugar es una parte importante de nuestras vidas, especialmente durante la niñez. Para aquellos que crecimos en el campo o en ciudades que todavía tenían mucho de rural, lo común era correr al aire libre, explorar el mundo e interactuar con nuestros amigos. En esa época no era tan importante lo sofisticado de nuestros juguetes, sino lo que podíamos inventar con ellos.

De eso trataba el juego, de la creatividad. Una lata de sardina lo mismo podía ser un barco o un carro. Con palos y piedras se creaban maravillas efímeras que se hacían o deshacían según cambiara lo que teníamos en mente. No había nada planificado, todo era siempre diferente y por tanto divertido.

No siempre teníamos un juguete comprado en una tienda, sin embargo, cuando lo teníamos, éste se sumaba a aquel arsenal de cosas imaginadas y muchas veces lo quisieran nuestros padres o no, terminaban desmembrados formando parte de  muchas otras creaciones.

Contar cuentos, inventarlos, dibujarlos, es una recreación que se ha perdido y que estimula la creatividad en los niños y niñas. Fotografía del Dpto. de Proyección MuseológicaJugar era en muchos casos correr por horas, esconderse a la espera de que otro nos encontrara, subir a los árboles, bañarse en los ríos y pasar muchas horas con nuestros amigos y amigas. No habían controles remotos, ni realidad virtual, para divertirse bastaban los amigos y la imaginación. Era muy fácil armar una ronda, jugar quedó, al doctor o de casita. Teníamos también nuestras herramientas: bolinchas coloridas, carritos de metal o madera, las muñecas bonachonas (nada que ver con esas estilizadas y casi famélicas de hoy), los trompos, cuerdas para brincar,  cromos y también los jackses, caballitos de madera y alguna que otra pistola de juguete eran parte importante de este repertorio de horas de juego.

Eran otros tiempos, jugar hasta tarde en el campo y salir con los amigos a explorar el mundo y regresar cansados y felices era normal, cuando aún no se veía reflejado en nuestro diario vivir la inseguridad y cuando todavía quedaban lugares para que los niños jugaran. Tampoco la televisión y otras tecnologías habían impactado tanto en nuestras vidas.

Jugar con agua o en la tierra, es algo que ya poco hacen los niños y niñas. Fotografía del Dpto. de Proyección MuseológicaAquellos juegos, algunos inventados, otros heredados, nos permitieron desarrollar habilidades, hacer ejercicio y ejercer el derecho de ser niños libres y creativos. Jugar era en realidad una cosa seria.

La ciudad ya no es un lugar amigable para los niños, en el campo tampoco existe la seguridad de antes, las generaciones actuales han ido perdiendo espacios para correr libremente, para adueñarse del mundo con el juego. Los niños viven ahora recluidos en sus casas consumiendo entretenimiento empaquetado. La televisión, el Internet y los juegos electrónicos han cambiado el panorama del juego y la interacción, algunos dicen que para mal, otros que por necesidad, lo cierto es que no es lo mismo interactuar con el mundo cara a cara que por medio de una pantalla, por más que a eso se le llame “realidad virtual”.

Este ocio prefabricado le ha robado el juego a los niños y con ello la espontaneidad y la creatividad, y algo muy importante, a través de estos productos entra en la mente de los más pequeños cosas que no siempre van acorde con lo que deberían de saber. Las consecuencias se notan, en la conducta, el consumismo, la violencia, la hiperactividad, la obesidad, la adicción a la televisión y la computadora, entre otros problemas que avanzan en medio de la niñez actual.

No quiere decir que todo sea malo, pero en definitiva, el mucho tiempo frente a los aparatos electrónicos, el amplio espectro de juegos y programas de televisión cargados de violencia, sexualidad y destrucción, el vivir pegado a una realidad virtual que les separa del contacto con la vida, va volviendo a muchos niños en pequeños “antisociales”.

En los talleres del Museo Nacional se estimula la recreación al aire libre y los juegos tradicionales. Fotografía del Dpto. de Proyección MuseologicaLos únicos músculos que tienen desarrollados son los de los dedos que tocan los controles, han ido perdiendo la capacidad de comunicarse con otros si no es por Facebook o chat, se vuelven insensibles a la violencia pues en la consola se puede matar y no pasa nada, estos niños se mueven sólo si el Wii se los ordena y saben más del mundo de War Craft que de lo que está pasando en su comunidad. Muchos de ellos asumiendo que eso que ven en la pantalla es lo real.

También muchos de estos productos se han vuelto símbolos de estatus, marcando la diferencia en si tienen el último juego de moda, la consola recién salida o, el Ipod más moderno. Lo que importa ya no es el juego, es si se posee el aparato más sofisticado, porque eso dice “quien eres” y no que puedes hacer con eso o como se comparte para divertirse con los demás.

El juego tiene su fundamento cuando entendemos que además de divertirse, el niño aprende sobre su mundo, corriendo, inventando, tocando, interactuando con los demás, aprende lecciones valiosas que le permitirán desempeñarse después en su vida como ser humano. Ante la nueva realidad del juego y el ocio, es necesario hacer una pequeña reflexión, si desean que los niños tengan mayores capacidades como personas, sean más creativos, desarrollen mejores valores sociales, vaya, apague el aparato electrónico y mándelos a jugar, después se lo agradecerán.

 

 
ministerio

Visite el Museo Nacional de Costa Rica

Horario: De martes a sábado, de 8:30 a.m a 4:30 p.m. Domingos de 9 a.m. a 4:30 p.m. Lunes: Cerrado.

Tarifas: Nacionales adultos ¢2 000. Entrada gratuita para estudiantes con carnet, menores de 12 años y adultos mayores de 65 años con identificación.

Extranjeros: Tarifa general $9. Estudiantes extranjeros identificados $4.

Tels: +506 2257-1433 - Fax: +506 2233-7427 - Aptdo: 749-1000 San José, Costa Rica.

Dirección: Avenidas Central y Segunda, San José, Costa Rica. Entrada principal: Por la fachada oeste-Plaza de la Democracia.

www.museocostarica.go.cr / informacion@museocostarica.go.cr

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