Museo Nacional de Costa Rica

Tema del mes

22 de marzo, día mundial del agua: un recurso universal que genera riqueza y bienestar

Cecilia Pineda
Bióloga, jefa del Dpto. de Historia Natural

Reserva Biológica Rios Paraíso. Fotografía de Joaquín Sánchez, Dpto. de Historia NaturalLa vida en la tierra, el planeta azul, como suele llamársele románticamente, por la coloración que proyecta  al ser visto desde el espacio, es atribuida a este preciado liquido.  En el planeta es abundante en diversas formas y lugares, desde los majestuosos glaciares, turbulentos mares, océanos  y caudalosos ríos superficiales o subterráneos, hasta el pequeño ecosistema que se forma dentro de una bromelia por la acumulación de agua.  La superficie terrestre está cubierta por agua en un 71%.

En Costa Rica, este líquido es sinónimo de riqueza, principalmente en cuanto a diversidad biológica y de hábitat.  La posición geográfica del país, ubicado entre dos océanos como una angosta faja terrestre de variados accidentes geográficos, favorece un clima armonioso para el desarrollo de gran diversidad de  vida en las costas, ríos y humedales.  Diversos sistemas de clasificación biológica han tenido en cuenta la humedad relativa y precipitación para definir los diversos ecosistemas del país.

Nos damos cuenta que esa riqueza biológica favorecida por la abundancia de agua en Costa Rica,  trasciende a bendición, cuando la visualizamos como materia prima que suple nuestras necesidades cotidianas. Mucha del agua que se consume en nuestros hogares proviene de aguas superficiales, es decir de lo que solemos llamar nacientes. El uso de agua en la generación eléctrica también proviene de esas fuentes.  Por el agua tenemos,  grandes posibilidades de satisfacer nuestra necesidad de alimentación, de higiene personal, de productividad en la industria y comodidad en el hogar.  Esto para mencionar algunos beneficios.

Río Tabarcia. Fotografía del Dpto. de Historia Natural El agua además de solventar las necesidades acostumbradas, juega un papel importante en la fisiología de las plantas, animales y por supuesto en el ser humano;  en este último constituye aproximadamente un 60% de su masa corporal.  Estudios recientes indican que una hidratación adecuada puede no solo mantener un estado de ánimo óptimo sino también físico.  Es decir, ¿Estamos hablando aquí del agua como benefactor de nuestro estado físico, psíquico y espiritual? Si esto fuera así el agua sigue fortaleciéndose como la esencia de la vida.

Culturalmente, el agua está presente en muchos ritos y tradiciones de las poblaciones humanas en el mundo.  Alrededor del recurso hídrico, han crecido pueblos y se han fortalecido culturas con valores excepcionales de arraigo y respeto a la tierra.  La tradición indígena latinoamericana  en la declaración de Kyoto, considera el agua como “un ser vivo, omnipotente, creador y transformador” fundamental en la vida de los pueblos, por lo que debe ser cuidada y respetada. Muchas religiones y culturas, han visto al agua como fuente de vida y purificación, esta concepción es puesta en evidencia en muchos ritos religiosos como el bautismo, las ofrendas a los muertos, el uso del agua como remedio esencial, energético en la naturaleza, entre otros.

Río Savegre. Forografía de Silvia Lobo, Dpto. de Historia NaturalNo muy lejos de las tradiciones ancestrales relacionadas con el agua, el Doctor Masaru Emoto, investigador japonés,  ha generado en los últimos veinte años gran polémica al manifestar que el agua tiene una “especie de memoria”, sensibilizada a la intención, las palabras y las imágenes;  que se refleja en la estructura que adoptan sus cristales al ser congelados.  ¿Será posible que el agua sea “portadora de mensajes” al ser expuesta a oraciones, cánticos, sonidos, imágenes y toda acción humana?, ¿ Será posible que la consideración del agua como fuente de vida, más allá de lo fisiológico, teniendo en cuenta lo cultural y psicológico, esté basada en ésta posible cualidad del agua?.   No lo sabemos, los estudios del Doctor Emoto aún son vistos con escepticismo en el ámbito científico, sin embargo, la simple idea de que esto sea cierto y la valoración intrínseca a nuestro ser, del recurso agua, nos debe mover a una valiosa interrogante…¿ Qué hago yo cómo individuo para conservar y proteger tan valioso recurso?.

Es claro que en la cotidianidad al necesitar del agua para vivir, comúnmente, cuando bebemos con placer un vaso de agua, solemos emitir con gran satisfacción  la expresión “que rico”, sin embargo debemos tener en cuenta que no todo es tan positivo con respecto a nuestro recurso hídrico.

Un estudio de la Universidad Nacional realizado hace nueve años, nos alerta sobre la pérdida de calidad del agua subterránea y superficial.  La superficial,  según este estudio, ha sido altamente contaminada,  las cinco cuencas hidrográficas de mayor importancia para el país, que representan el 50% del territorio nacional,  se han visto afectadas por contaminación física principalmente por sedimentación, contaminación fecal, vertidos domésticos y contaminación orgánica proveniente de descargas agroindustriales.  Siendo consideradas estas últimas las mayores fuentes de contaminación.

El agua subterránea no escapa a la contaminación y son precisamente la agroindustria y los vertidos domésticos (aguas negras y residuales), la deforestación y falta de protección de las zonas altas de recarga son las que también causan daños a este recurso al punto de exponerle a una condición de alto riesgo.

Si valoramos esta situación y buscamos culpables, ¿A quién debemos atribuir el estado crítico del recurso hídrico nacional? ¿Será que entramos en la comodidad de atribuir culpas únicamente al gobierno, como chivo expiatorio de todo lo que en nuestro país no anda bien? ¿Será que algunos cuántos, o muchos, seres individuales, sin asociación explicita, más que la de pertenecer al género humano,  al momento de tomar decisiones domésticas en la construcción, en el manejo de desechos sólidos podamos salir ilesos de culpa  alguna?.  En realidad no se trata de encontrar a los culpables, el punto es claro estamos en problemas y todos, sin excepción, debemos involucrarnos en recuperar el recurso hídrico nacional.

Así pues, los entes gubernamentales, las organizaciones que representan a la sociedad civil y cada uno de los seres humanos que habitamos este planeta y país, debemos tomar conciencia de nuestros actos cotidianos y orientarlos a reducir el impacto negativo sobre el recurso hídrico. El destierro de hábitos como el tradicional desperdicio del agua, el manejo inadecuado de los residuos domésticos, el crecimiento sin planificación de las ciudades, la deforestación, entre otras muchas causas de la pérdida del recurso hídrico, desaparecerá solamente si tomamos conciencia y actuamos con responsabilidad desde el individuo hasta la colectividad. Una vez mas es evidente que el futuro de las próximas generaciones está en nuestras manos.

Es de esperar que este 22 de marzo, trascienda a la celebración académica del día mundial del agua, permeando nuestras conciencias para la acción a favor de la conservación del agua.