Museo Nacional de Costa Rica

Tema del mes

7 de noviembre, Día de la democracia costarricense

María Elena Masís
Historiadora, Dpto de Proyección Museológica

El respeto y amor por la democracia se inculcan desde niños. Fotografía de la colección histórica del Museo NacionalLa democracia está en peligro – dijo Francisco J. Orlich, presidente de Costa Rica (1962 – 1966),  en un discurso que dio en el mes de marzo de 1963 – porque no la estamos realizando valientemente. Le rendimos fácil homenaje en declaraciones líricas y en conmemoraciones históricas; pero los pueblos exigen algo más…continua diciendo el presidente Orlich. (La Nación, 19 de marzo, 1963)   La situación actual pide que se levante una nueva generación de personas que busquen la integración política; social, comunitaria; que luchen por fortalecer la economía del país; pero que tienda al bienestar común, a la justicia social, al desarrollo con equidad.

A propósito del 7 de noviembre, fecha en que se conmemora la democracia costarricense, presento una breve reflexión muy personal sobre la complejidad de este vocablo.

No todas las naciones en el mundo tienen la posibilidad de escuchar y ver un discurso presidencial. Fotografía de la colección histórica del Museo NacionalLa mayoría de las personas asocian este término al campo sociopolítico; sin embargo; la democracia no termina allí; sino que es un concepto más amplio que viene emparejado con otros principios como libertad y pluralismo; respeto a las ideas de los otros.  La democracia funciona si hay oportunidad para que los distintos sectores que aspiran a llevar a cabo un proyecto; puedan converger en las votaciones y; que el pueblo, eficientemente preparado por medio de la educación recibida; pueda escoger (libre y conscientemente);  el proyecto que a su parecer es la mejor opción para el desarrollo y bienestar de su país.

Para esto debe existir sinceridad y honestidad en todas las etapas de la competencia para que ésta, sea lo más equitativa posible. Que se tome en cuenta la opinión de la mayoría y que se busque aumentar, año con año, la participación. Que la democracia no se reduzca a un concepto ideal que sólo se mencione cada cuatro años, en campaña electoral;  sino que se convierta en sinónimo de convivencia permanente, armoniosa y respetuosa entre personas y grupos sociales…  con pensamientos comunes o totalmente diferentes entre sí. 

La democracia también es manifestarse en las calles, con respeto y en paz. Fotografía del Dpto. de Proyección MuseológicaLa obstrucción, el insulto, el descrédito y la violencia no tienen cabida en un sistema democrático. La reacción del perdedor muchas veces es desenfrenada y esto lo vemos en los estadios, en la vida diaria, en los ambientes laborales, en pleitos comunales y familiares (sólo por citar algunos escenarios). Cuando el que pierde no tiene en cuenta sus propias carencias y debilidades para corregir las propuestas, mejorar los métodos y preparar nuevos planes;  lo que provoca es una reacción en cadena de negatividad y pesimismo; obstaculizando los avances del grupo.

La democracia se debe dar en un ambiente de orden; una vez que los diferentes actores se han puesto de acuerdo y han tomado decisiones de todo tipo… económicas, políticas, laborales, deportivas, familiares, comunales….todos deben trabajar con empeño para sacar la tarea adelante y alcanzar la meta en común.

Defender la democracia es una labor diaria y de todos. Fotografía de la colección histórica del Museo NacionalEn conclusión; ¿Qué debemos hacer para contribuir al fortalecimiento de la democracia? Sabiendo que no podemos cambiar el mundo de la noche a la mañana; cada persona debe esforzarse por mejorar en primer lugar su entorno inmediato (familia, barrio, ambiente de trabajo, organización comunal). Debe aplicar en su vida diaria valores como honestidad, responsabilidad, compromiso con las tareas que le han sido asignadas, respeto, humildad, lealtad.  Ser coherentes y consecuentes entre lo que decimos y hacemos….Pero, sobre todo, practicar una actitud de servicio.

Sólo así estaríamos dejando de lado un discurso romántico sobre la democracia; para ajustarnos a una aplicación práctica del término y que traería grandes beneficios a la humanidad. Termino, al igual que como empecé; con una cita; sólo que en esta ocasión utilizaré unas palabras que fueron dichas hace más de dos mil años “El primero entre vosotros será vuestro servidor”. (Mateo 23, 12).  Quizá si nos proponemos a cambiar e intentamos servir al otro sin egoísmos,  estaremos dando pasos hacia una sociedad más justa, más solidaria y más humana.