Vol. 6 / Nº 6/ edición junio del 2013

Tema del mes

 

Del suelo al museo: recuperar y utilizar el patrimonio arqueológico

Minor Castro
Arqueólogo, Dpto. de Proyección Museológica

Excavaciones en el Sitio El Silo en Guanacaste. Dpto. de Antropología e HistoriaMuchas veces se dice que el patrimonio, en este caso el arqueológico, es de todos los costarricenses. Si bien esto es cierto, no siempre entendemos lo que eso significa y  la importancia que tiene esta herencia cultural.

A primera vista, las vasijas antiguas, los instrumentos de piedra y otros objetos de las culturas precolombinas, podrían pasar por curiosidades que estudian los científicos y que se exponen en los museos con fines meramente artísticos o recreativos, quizás lejanos a los intereses y preocupaciones de las personas comunes.

Sin embargo, si nos detenemos un momento y observamos con atención, nos daremos cuenta que esos objetos y restos, tienen cosas importantes que decir sobre nosotros y nuestra historia, de ahí que se dediquen importantes esfuerzos en su estudio, conservación y difusión.

En los talleres de vacaciones los niños y niñas aprenden acerca de la arqueología costarricense El camino inicia con el descubrimiento de un sitio arqueológico, a veces de manera fortuita o por medio de estudios planificados. La recuperación de las evidencias arqueológicas es un trabajo delicado, se podría comparar con un viaje en el tiempo. Al quitar capas de suelo se dejan al descubierto los lugares donde vivieron las personas, desarrollaron sus actividades cotidianas, políticas o religiosas y los sitios donde enterraron a los muertos.

Cada elemento descubierto, por más sencillo que parezca, le permite al arqueólogo conocer lo sucedido en aquel lugar a través del tiempo, esto convierte los restos arqueológicos en especie de documentos que al ser interpretados nos acercan cada vez más con aquellas personas que los crearon y utilizaron.

En este diorama de la sala del oro del Museo se muestra la forma en que decoraban sus cuerpos los chamanes y caciques, personajes de alta jerarquíaNo se trata por lo tanto,  de abrir un hueco para encontrar un tesoro, pues más allá del valor material que se le pueda atribuir a un objeto antiguo, se antepone su valor cultural como un indicio importante que nos posibilitará comprender el pasado, esa es la verdadera riqueza que el arqueólogo busca rescatar.

Estas cosas que han trascendido el paso del tiempo nos conmueven y crean un espacio para que las generaciones presentes establezcan un diálogo con las generaciones pasadas. El objeto por lo tanto diluye su materialidad para trasformarse en el punto donde se unen el pasado y el presente, invitándonos a descubrir a las personas ocultas más allá de sus formas.

Es fascinante saber que hace cientos y hasta miles de años, las manos habilidosas de nuestros ancestros crearon esos objetos que hoy podemos apreciar. Muchos fueron elaborados para las actividades diarias, algunos llevados como adorno por personajes importantes, para demostrar su poder. Otros fueron parte de rituales o del comercio, mientras que varios de estos artefactos se colocaron en las tumbas con la esperanza de que le sirvieran a aquellos que habían emprendido el viaje al mundo de los muertos.

La museografía es un elemento importante para mostrar al público la forma de vida de nuestros antepasadosUn objeto arqueológico es por lo tanto, el depositario de una serie de intenciones, sensaciones y hasta de los sentimientos de aquellos que los crearon, utilizaron o desecharon. En esas acciones podemos vislumbrar las ideas que tuvieron del mundo que les rodeaba, lo que aprendieron durante miles de años y pusieron en práctica para resolver los problemas cotidianos relacionados con el mundo natural y sobrenatural. Esos son los temas que nos atañen, pues a pesar del tiempo, somos una misma humanidad con necesidades, preguntas y hasta respuestas similares.

Desde el patrimonio arqueológico podemos aprender, crear y si es posible soñar, pues es una herencia viva. Es como si nuestros abuelos hubiesen depositado en el “banco del tiempo” bienes tangibles e intangibles, que han ganado intereses con el transcurso de los siglos, para que hoy enriquecidos, nosotros los podamos utilizar. No para malgastarlos, sino para sumarlos a nuestra propia cultura, que será también el legado de  nuestros hijos. La pérdida de los sitios y objetos arqueológicos, por la destrucción, el saqueo y el comercio, condena a nuestros ancestros al olvido y a nosotros a vivir con una historia menguada.

Los objetos arqueológicos son exhibidos para el disfrute y aprendizaje de grandes y pequeñosEn el museo, el trabajo del arqueólogo da paso a la acción de otros profesionales como educadores, museógrafos, comunicadores y diseñadores, que buscan trasformar los conocimientos aportados por la arqueología en diversos productos culturales para el provecho de la comunidad.

Se producen exhibiciones que nos muestran los objetos y las memorias contenidas en ellos. Conferencias, festivales y talleres llevarán a las personas por el mundo del aprendizaje y la interacción, para que puedan vivir de cerca la riqueza de la cultura,  posibilitando mirar con nuevos ojos una historia, que lejos de ser aburrida, se transforma en un campo para la creación y el enriquecimiento, tanto individual como colectivo.

Los libros recogen lo mejor de las ideas derivadas de los descubrimientos,  para revelarnos la trayectoria y desarrollo de las comunidades que han habitado este territorio. Pero además generarán debates, nuevas hipótesis e interpretaciones que poco a poco irán completando nuestra idea sobre el pasado y lo que sabemos de él y permitirá la creación conjunta de mayores conocimientos. También servirán de inspiración para el artista que prolongará en los sonidos, colores, diseños y formas, lo que hicieron aquellos que vivieron antes que nosotros.

Los talleres muestran de forma gráfica y lúdica la labor de los arqueólogosGracias a las nuevas tecnologías, el patrimonio de nuestro país, viaja por la Internet, pudiendo ser apreciado por todo aquél que lo desee conocer, sumándose de esta manera a los legados culturales de toda la humanidad.

La conservación de los sitios arqueológicos es un tema que reviste especial importancia. Vemos como en distintas partes del mundo, las comunidades que conservan estos espacios, no sólo han obtenido importantes beneficios culturales al afianzar su identidad en los lugares creados por sus predecesores, sino también beneficios económicos, gracias a la gestión oportuna del patrimonio como recurso para atraer turismo o para impulsar el desarrollo de producciones locales como la artesanal.

Es mucho lo que el patrimonio arqueológico tiene para darnos y somos afortunados al tener uno tan diverso, del cual podemos estar orgullosos. Pero a la vez nos da una gran responsabilidad: la de su conservación. Es por esto, que la sociedad costarricense creó el Museo Nacional, dándole la misión de estudiar, conservar y proteger los restos de las sociedades precolombinas y ponerlos a disposición de todos, además se ha legislado para permitir que lo que ya tenemos y lo que se descubre el día de mañana se preserve para nosotros y para las futuras generaciones.

Finalmente, la valoración, utilización y conservación del patrimonio es un asunto personal, podemos decidir hacer estas cosas a un lado o acogerlas. Retomarlas en nuestra historia personal, significa contestar a la realidad globalizante y masificada  de nuestros días, que hemos encontrado en la sabiduría de los que nos precedieron palabras propias, ideas diferentes y una historia que contar, con valores y raíces fuertemente agarradas a la tierra que nos ha visto crecer. No para quedarnos anclados o estancados, sino que sabiendo quienes somos, podamos crear un nosotros como queremos ser, no como otros quieran que nosotros seamos.

Aunque físicamente no podamos escuchar las voces de aquellos que nos precedieron, si que podemos interpretar el mensaje escondido en aquello que formo parte de sus vidas y que ahora desenterrados y alejados del olvido del tiempo, son también parte de lo que somos ahora.

 
ministerio

Visite el Museo Nacional de Costa Rica

Horario: De martes a sábado, de 8:30 a.m a 4:30 p.m. Domingos de 9 a.m. a 4:30 p.m. Lunes: Cerrado.

Tarifas: Nacionales adultos ¢2 000. Entrada gratuita para estudiantes con carnet, menores de 12 años y adultos mayores de 65 años con identificación.

Extranjeros: Tarifa general $9. Estudiantes extranjeros identificados $4.

Tels: +506 2257-1433 - Fax: +506 2233-7427 - Aptdo: 749-1000 San José, Costa Rica.

Dirección: Avenidas Central y Segunda, San José, Costa Rica. Entrada principal: Por la fachada oeste-Plaza de la Democracia.

www.museocostarica.go.cr / informacion@museocostarica.go.cr

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