Museo Nacional de Costa Rica

Tema del mes

Alberto M. Brenes: Un botánico por pasión

María Elena Masís
Historiadora y gestora cultural, Dpto. de Proyección Museológica

Alberto Brenes. Fotografía tomada de la página www.asamblea.go.crCómo sería San Ramón de Alajuela en el último cuarto del siglo XIX? Y por qué traer a  la memoria este lugar? Porque un dos de setiembre de 1870, en una humilde vivienda del poblado de San Ramón, nació don Alberto Brenes Brenes (también conocido como Brenes Mora).

La vivienda se encontraba en un caserío de gamonales y campesinos repartidos por aquí y por allá, en caserones que comunicaban con potreros y sembradíos.  Calles tiradas a cordel, formando cuadrantes y una ermita dedicada al Santo Patrono San Ramón Nonato.

Hizo sus estudios primarios y parte de los secundarios en San Ramón. Posteriormente se trasladó a San José, al Liceo de Costa Rica, por iniciativa de sus amigos y familiares que notaron en él su inteligencia clara, su capacidad analítica y observaron cómo destacaba de manera sobresaliente entre sus compañeros.  En la capital se dedicó por completo al estudio de las Ciencias Naturales, especialmente a la botánica,  campo que le apasionaba. Por las distinciones que recibió de sus profesores, al momento de su graduación,  obtuvo del gobierno de Bernardo Soto Alfaro una beca para ir a estudiar a Europa de 1890 a 1898. Permanecerá seis meses estudiando la lengua francesa en París, luego se trasladará a Suiza donde ingresó a la Universidad de Lausana (2 años) y luego a Ginebra (6 años), donde cursó los estudios en Ciencias Naturales.

En el Herbario Nacional existen gran cantidad de registros de plantas colectadas por Alberto Brenes. Foto del Dpto. de Historia NaturalA su regreso al país (1899),  ocupó por dos años la Cátedra de Botánica en la Escuela de Farmacia, luego pasó de 1903 a 1910 al Colegio San Luis Gonzaga donde enseñó Francés, Mineralogía, Agricultura, Zoología y Botánica.  Por ese tiempo comienza a crear sus propias colecciones de plantas y crea su propio herbario que llegó a tener más de 22 000 ejemplares.

Luego pasó a trabajar en la Escuela Normal de Heredia y en el Liceo de Costa Rica, enseñando las mismas asignaturas que desempeñó en el Colegio San Luis Gonzaga.

En 1920, en el gobierno de Julio Acosta García, coterráneo de don Alberto; fue nombrado Jefe de Botánica del Museo Nacional de Costa Rica, cargo que desempeñará hasta 1939 cuando se jubiló.  Bajo su dirección se enriquecieron todas las colecciones de plantas del Museo Nacional.  Al pensionarse se trasladó a vivir a su ciudad natal donde vivirá los últimos años de su vida.

De su obra se podrían escribir  muchas páginas, pero para resumir, quizá lo mejor sea citar las palabras del Dr. Paul Standley publicadas en el Libro Flora de Costa Rica (Chicago Press: 1937)…”De los costarricenses que han prestado seria atención a la flora nativa, sobresale por su trabajo el profesor Alberto Brenes quien ha llevado adelante por todo el país, el trabajo de exploración iniciado por Pittier, con inigualable fervor y devoción ha continuado sus colecciones hasta el presente y ha acumulado un herbario de más de 20 000 números.  Por el volumen y valor de sus colecciones no tiene rival en Centroamérica”.

Y todo esto lo hizo con un trabajo minucioso, detallista, y en silencio.  Reacio y huraño a los homenajes que en vida se le hicieron, colocó al país en un alto peldaño ante el mundo científico internacional, al dar a conocer la riqueza de la flora costarricense.

En los jardines del Museo Nacional se encuentra este arbusto, con el nombre Mimosaceae Pithecellobium brenesii L. Fotografía del Dpto. de Proyección MuseológicaAunque no atesoró riquezas materiales, pues siempre fue de una familia humilde, su mayor tesoro fueron sus plantas y sus colecciones las cuales fueron siempre reconocidas por su calidad y volumen.

Al cumplir el Museo Nacional 125 años de creación; es la ocasión propicia para dar a conocer a las nuevas generaciones, la vida y obra de este costarricense ejemplar, quien laboró por 20 años en esta insigne institución. 

Entre todas las tareas que realizó en su vida, no quisiera dejar de mencionar el especial cariño y admiración que tenía don Alberto Brenes por las orquídeas, a las que consideraba sus amigas.

En los depósitos del Museo Nacional se encuentran las Notas Orquideológicas (1920-1922); que es un manuscrito compuesto por varios folios, hojas sueltas que se pueden ordenar cronológicamente, en las que hay descripciones y dibujos de plantas.  En ellas se evidencia la pasión de Brenes por esta familia de plantas que lo llevó a crear su propio Orchidarium en la casa que se construyó en Heredia. 

En este lugar, desarrolló su capacidad de asombro; y se dio gusto como taxónomo, bautizando orquídeas, sugiriendo nombres; describiendo nuevas especies.  Con más de un centenar de especies de orquídeas diferentes; Brenes las estudiaba, las clasificaba y catalogaba.  Cuando no encontraba ningún parangón en su tipo; las enviaba a los principales centros de estudio, para que los especialistas extranjeros, las identificaran y es así como pudo descubrir varias especies totalmente nuevas para el país. Muchos de estos grandes científicos extranjeros terminaron atribuyéndole a Brenes el descubrimiento de nuevas especies y por lo menos un género de orquídeas.

 
Por todos estos logros es que el Museo Nacional se propuso crear hace 40 años una revista para dar a conocer los principales logros investigativos en el campo de las Ciencias Naturales y la bautizó con el nombre de este eminente científico costarricense: Revista Brenesia.

Hoy 64 años después de la muerte de don Alberto Brenes (28 de mayo de 1948), honramos su memoria con este breve pero sentido homenaje.