Vol. 6 / Nº 6/ edición junio del 2013

 Tema del mes

Adolphe Tonduz... Un botánico ejemplar en el siglo XIX

Mariela Bermúdez
Bióloga, jefa del Dpto. de Proyección Museológica

Retrato de Adolfo Tonduz, una foto de Rudd Painter en San José de 1895. Colecciones del Dpto. de Historia NaturalLos últimos años del siglo XIX en Costa Rica se caracterizaron por una  gran reforma educativa impulsada por el ministro de Instrucción Pública de ese entonces, don Mauro Fernández.  En esos años  se crean nuevas instituciones,  específicamente el Museo Nacional en 1887, el instituto Meteorológico Nacional en  1888 y el Instituto  Físico Geográfico en 1889, que agrupaba a las anteriores.   Por esta razón, llegaron  al país varios naturalistas suizos, entre los que destacan Pablo Biolley, Henry Pittier y Adolfo Tonduz, al que me referiré en esta nota.

Tonduz, con su trabajo laborioso y personalidad ensimismada logró crear una magnífica colección botánica y recorrer una gran cantidad de lugares inhóspitos en aquellos años, colección que daría inicio al Herbario Nacional, que más tarde se sumaría al Museo Nacional.  Gran parte de esa colección era clasificada y descrita por Henry Pittier, director del Instituto  Físico Geográfico  y por Théophile Durand director del Real Jardín Botánico de Bruselas en Bélgica y gran amigo de Pittier. Tonduz conservaba  uno o dos ejemplares de cada espécimen en el Herbario Nacional y el resto del material era enviado a Bruselas para su identificación y /o descripción.

Arribó a Costa Rica estando aún muy joven, en  junio de 1889, a la edad de 27 años,  para hacerse cargo del Servicio de Botánica del Instituto Físico Geográfico Nacional; era un excelente colector y preparador de plantas y la mano derecha de Pittier. Durante su estadía en nuestro país, realizó muchas expediciones botánicas en las que recolectó una gran cantidad de material botánico y documentó en buena parte, la flora de esos lugares. 

Esta planta fue colectada por Tonduz, es una Kohleria spicata, que se encuentra en el Herbario Nacional. Fotografía del Dpto. de Historia NaturalEntre las expediciones botánicas realizadas resaltan  algunas  efectuadas en la parte meridional de Costa Rica por los años 1891-1892,  de  la cual él presenta un informe muy detallado a su jefe, el señor Pittier y  que inicia de la siguiente manera:
“Saliendo de San José, por una buena carretera, en media hora se llega  a la pintoresca villa de Desamparados, situada al sureste de la capital. La vía, como es costumbre en Costa Rica, tiene por ambos lados la división de las propiedades, vallos vivos de árboles y arbustos correspondientes a diversos géneros botánicos Anona, Spondias (jocotes); Erythrina (poró), Inga (cuajiniquil), Croton (targuá) y otros.  Los Cereus, Agave, Bromelia y Yucca (itabo) forman muy a menudo excelentes setos”.
 
Así describía Tonduz el inicio de una gira al sur del país, por un camino que hoy dista mucho de ser lo que era en ese tiempo, la ruta a Desamparados.

En cada trecho de su recorrido hacía descripciones admirables de la flora que encontraba a su paso:   “De camino para la villa de Desamparados,  se atraviesan varios ríos, tales como el Ocloro, María Aguilar y Tiribí, cuyas riberas ofrecen al botánico en todas las estaciones una mina inagotable de riquezas…. En el río María Aguilar  es posible ver ingas, cuajiniquiles, eugenias, manzanas rosas, targuás y   sobre troncos viejos, crecen gran cantidad de bromelias, orquídeas y líquenes”. 
  
De Desamparados,  el recorrido continuaba hasta San Miguel, donde el paisaje lo componían las grandes haciendas de café, las de caña de azúcar y los platanares, hasta llegar al Higuito.  “Del Higuito, una cuesta empinada nos conduce a la cima del Tablazo, a los pastos naturales y a la región de los encinos y robledales”. 

En esta etiqueta se puede observar, de puño y letra del mismo Tonduz, el nombre de una planta colectada por él mismo. Fotografía del Dpto. de Historia NaturalEl recorrido continuaba hasta la quebrada del Conejo, Corralillo, Frailes, Guadalupe de Dota, San Pablo de Dota, San Lorenzo de Dota, hasta llegar a San Marcos, lugar que él describe de la siguiente manera:
“El lugar está situado a 1355 m de elevación, cerca del río Parrita Grande. Se goza de él de un clima fresco y saludable. Los terrenos situados a orillas del mencionado río son muy fértiles y allí se producen las Anonas, los Mangos, las Naranjas, las Guayavas, las Piñas, el Café, el Maíz, los frijoles, la Caña de azúcar, las calabazas y la mayor parte de las legumbres de San José”. 
 
En este viaje, establecieron el primer campamento fijo a orillas del Río General, del 22 al 28 de enero de 1891, pues era urgente proceder a la desecación de las plantas recogidas por todo el camino. A varias vicisitudes climáticas se veían expuestos en estas expediciones, que podían dar al traste con el procesamiento de las muestras colectadas.  Las muestras debían ponerse a secar al sol, cuidando de darles vuelta para lograr un secado uniforme;  debían además cuidar de que el viento no hiciera de las suyas: “El viento, inútil nos parece la observación, con frecuencia hace la tarea insoportable, pues, aún sirviéndose de peso para los papeles, vuelan junto con las plantas y los rótulos; y el coleccionista, desesperado, contempla el desastre sobrevenido”. 
 
El 29 de enero de 1891 salieron del General para continuar por la planicie aluvial del río del mismo nombre, hasta  llegar a Buenos Aires, de ahí continúan su trayecto hasta Cabagra y Térraba  y posteriormente a Boruca. “De ninguna de las localidades que hemos visitado y explorado en el curso de nuestros viajes hemos llevado más gratos recuerdos que de Boruca. En ninguna parte hemos encontrado tantas facilidades para la alimentación y para los transportes, ni tan benévola acogida y franca hospitalidad de parte de los habitantes”.
 
En Boruca estuvieron del 19 al 28 de febrero de 1891, saliendo  el 2  de marzo por el río Térraba hasta encontrar el mar y embarcarse el día 4 para Puntarenas, lugar al que llegaron el día 9, “sin mayores problemas durante la travesía” tal como lo señala en su informe. 
 
Esta planta lleva el nombre de Tonduz, es una Guatteria tonduzii y se encuentra en el Herbario Nacional del Museo Nacional. Fotografía del Dpto. de Historia Natural.Otras muchas expediciones fueron realizadas por Adolphe Tonduz en compañía de Henry Pittier, Pablo Biolley y otros naturalistas,  como  por ejemplo su estimado colega el señor Geo. K. Cherrie del Servicio Zoológico y su discípulo y gran amigo don Ottón Jiménez. Destaca también una famosa expedición realizada  a la zona de Talamanca en 1895, donde en su informe, el señor Tonduz describe la pobreza en que vivían los indígenas de lugar.


Cuando Pittier se va del Instituto Físico Geográfico en 1903, Tonduz queda muy desprotegido, se mantiene un tiempo más como curador del Herbario Nacional, trabaja posteriormente para la United Fruit Company y sus últimos años en Costa Rica los pasa gracias al apoyo de sus amigos don Carlos Lankester y doña Amparo López Calleja de Zeledón. En casa de esta última cuidó sus jardines con esmero y cultivó gran cantidad de orquídeas, colectadas por él mismo,  muchas de las cuales resultaron ser nuevas especies para la ciencia.
  
En 1921 emprende un viaje sin regreso a nuestro país, ya que se  marcha a Guatemala,  a ocupar la dirección de Fitopatología del Servicio de Agricultura, sin embargo  muere el 20 de diciembre de ese mismo año, agobiado por varias enfermedades y en una situación económica muy precaria.

En honor a este gran naturalista y botánico se han dedicado una gran cantidad de nuevas especies; en la base de datos del Herbario (CR) aparecen 1050 epítetos de nombre tonduzii y 32 como tonduziana  y hay un género de la familia Apocynaceae que lleva el nombre de Tonduzia.

De acuerdo con información de la base de  datos del Herbario  hay 5529 muestras colectadas por este admirable botánico, lo cual nos corrobora el gran aporte que dio al conocimiento de nuestra flora y a la consolidación del Herbario Nacional, que forma parte de nuestro  Museo Nacional. 

Literatura  consultada 
Dauphin, G. 2009. Tonduz el desconocido. Suplemento Ancora, Periódico La Nación. Domingo 8 de marzo de 2009.  
Ossenbach, C. 2008. Adolphe Tonduz (1862-1921). Biocenosis. Vol. 21 (1-2): 13-19. 
Tonduz, A. 1893. Expediciones botánicas efectuadas en la parte meridional de Costa Rica por los años 1891-1892. Tipografía Nacional, San José.

 
ministerio

Visite el Museo Nacional de Costa Rica

Horario: De martes a sábado, de 8:30 a.m a 4:30 p.m. Domingos de 9 a.m. a 4:30 p.m. Lunes: Cerrado.

Tarifas: Nacionales adultos ¢2 000. Entrada gratuita para estudiantes con carnet, menores de 12 años y adultos mayores de 65 años con identificación.

Extranjeros: Tarifa general $9. Estudiantes extranjeros identificados $4.

Tels: +506 2257-1433 - Fax: +506 2233-7427 - Aptdo: 749-1000 San José, Costa Rica.

Dirección: Avenidas Central y Segunda, San José, Costa Rica. Entrada principal: Por la fachada oeste-Plaza de la Democracia.

www.museocostarica.go.cr / informacion@museocostarica.go.cr

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