Museo Nacional de Costa Rica
Esferas de Piedra Precolombinas

Esferas en Contexto

Finca 6 destaca por ser uno de los pocos sitios arqueológicos donde todavía se encuentran esferas en su sitio original (en contexto), algunas de ellas formando alineamientos en áreas públicas y otras asociadas a estructuras principales. 

Las esferas alineadas se ubican en los restos de una plaza pública contigua a los montículos artificiales, donde se cree  vivían las autoridades del asentamiento. Dos alineamientos paralelos, uno con dos esferas y el otro con tres, están orientados este - oeste, probablemente en relación con la salida y puesta del sol. Las esculturas fueron colocadas sobre el suelo compactado y al menos una de ellas muestra un grabado en su superficie.

Dos esferas fueron encontradas en los extremos de la rampa de acceso a uno de los montículos principales, sugiriendo su uso como símbolos de poder social y religioso y como un elemento que reforzaría el carácter de la vivienda como un espacio para actividades especiales.
 

Artefactos Excepcionales

Son manifestaciones culturales muy singulares de la época precolombina de Costa Rica. Se encuentran en el sureste del país, la mayoría en la planicie del Diquís. Fueron ubicadas en lugares importantes dentro de asentamientos principales, muchas veces formando conjuntos o alineamientos y como parte de estructuras arquitectónicas principales. 

La gran cantidad de estas esculturas, el fino acabado de su superficie, su esfericidad, la variedad de tamaños, así como el proceso de manufactura, simbolismo y uso en espacios públicos, hacen que sean consideradas como artefactos arqueológicos excepcionales.

La elaboración de las esferas se inició 300 a.C., pero el auge de su fabricación y uso se dio entre 800 - 1500 d.C. (Período Chiriquí), al alcanzar las sociedades cacicales su máximo desarrollo, requiriendo de este tipo de objetos para reforzar el prestigio de un lugar y la posición de poder de sus dirigentes.

Manufactura

La producción de esferas implicó desbastar bloques grandes de piedra ígnea, como el gabro, la granodiorita y la andesita o piedras sedimentarias como la caliza y arenisca. El proceso implicó picar la superficie con herramientas de piedra, con calor fue posible desprender capas de roca y utilizando elementos de madera controlar la redondez. La superficie fue tratada con abrasivos como arena para emparejarla y las esferas más grandes además fueron pulidas para darles brillo o lustre.

Existen esferas de pocos centímetros hasta 2,5 metros de diámetro y su peso puede llegar hasta las 24 toneladas aproximadamente. La materia prima para su creación se encuentra en las faldas de la Cordillera Costeña, desde este lugar el material o la escultura semi-terminada fue trasladada hasta el sitio donde sería ubicada la esfera y allí terminarla. Se desconoce cómo los indígenas transportaron las piedras, pero fue un trabajo complejo, que implicó una gran organización, movilización de personas, el uso de palancas y bases de rodamiento.

Simbolismo

Las esferas se utilizaron como símbolos de rango, instituidas por personajes poderosos en ocasiones especiales o para representar su elevado nivel social y político. Entre más grande y perfecta era la esfera y el contar con una cantidad importante de estos artefactos, implicaba mayor prestigio e importancia de la aldea y sus ocupantes.

En ocasiones las esferas fueron situadas formando alineamientos, siguiendo patrones que podrían estar relacionados con el movimiento del sol y otros astros en el firmamento, marcando posiblemente épocas significativas del año, relacionadas a ciclos agrícolas y rituales. Es probable que también estuvieran asociadas a ceremonias o actos donde se reforzaría la identidad grupal. A través de estos objetos los dirigentes demostrarían su poder, consolidarían su prestigio y posición sobre los demás y tendrían un importante control de eventos trascendentales en la vida social y religiosa de la comunidad.