Vol. 6 / Nº 6/ edición junio del 2013

En detalle 

Los colores que dan vida a las casas


Ana Eduarte
Conservadora y restauradora, Dpto. de Protección del Patrimonio

Vista externa de la Casa del ComandanteDentro de la propiedad que ocupó el antiguo Cuartel Bellavista, hoy Museo Nacional de Costa Rica, se encuentran dos inmuebles en  los que habitaban el Comandante y Subcomandante del Ejército de Costa Rica, con sus respectivas familias.   Al momento de derogarse este órgano castrense en 1948 y quedar deshabitado, se decide convertirlo en una instancia cultural como lo es  este museo generalista que resguarda gran parte del patrimonio de los costarricenses.

 

Con el paso del tiempo las edificaciones en cuestión fueron sufriendo  un proceso de deterioro que comprometió su estabilidad.  Es por eso que el Museo Nacional de Costa Rica presentó, a las autoridades correspondientes, un proyecto de rescate de estas casas para ponerlas en valor y poder ser disfrutadas por la comunidad en general.

Como parte de los trabajos de restauración de las casonas se realizó un análisis de los colores subyacentes en sus paredes,  con el fin de obtener una paleta que ayudara en la definición de los tonos  que lucirían las mismas.   Dichos estudios fueron posibles  con el uso de ventanas o calas que mostraron el gusto de sus habitantes y contaron la historia cromática de sus paredes.

Después de un recorrido por las casas se definieron una serie de puntos estratégicos para efectuar las calas y se ejecutaron tanto en las paredes como en los marcos y molduras de puertas y ventanas.  Las mismas dejaron al descubierto los distintos niveles creados con las aplicaciones sucesivas de pintura o tapices en  distintos momentos, mediante una técnica de raspado, dando como resultado una amplia estratigrafía cromática.

En la Casona del Sub-comandante apareció una gran variedad de tonos ubicados en diferentes puntos, tales como ocre, café, amarillo, verde y una gama de azules.  Para el interior de la vivienda se optó por un tono azul truncado y, en cuanto a los marcos, puertas, ventanas y cielos, se valoró la gran cantidad de elementos que por su inexistencia o mal estado deberían de ser reconstruidos, por lo que se optó por liberar de pintura todos los elementos originales y exponer la madera.

En el fondo de los colores se puede observar el azul que le dio color al interior de la casa de subcomandante. A la decrecha una vista de como quedo la casa finalmentePatio interno en la casa del subcomandanteEn cuanto a la fachada, se encontraron  cinco niveles de color: dos tonos de verde, café caoba, ocre tostado y un amarillo pálido.  Se eligieron  el  primer y segundo tono que se aprecian de derecha a izquierda, en la ilustración.  El marrón pálido para las paredes y el amarillo pálido para las molduras de puertas y ventanas.


Se observan los distintos niveles y una regla que da idea del tamaño.  Fachada de la casa del subcomandanteEn una de las habitaciones de esta misma vivienda, al estar haciendo unas reparaciones en los años 90,  aparecieron distintas muestras de uso de papel tapiz en las paredes, específicamente tres capas de papel tapiz y una de papel periódico.  Los diseños del primero son tanto motivos vegetales y florales como geométricos y las tonalidades van desde matices pastel hasta un fuerte color carmín.

Se decide dejar una cala grande donde se observe una muestra de los mismos con el fin de lustrar al público visitante sobre los gustos y técnicas decorativas allí presentes y otra que revele la interesante información proporcionada por la  hoja de periódico oficial “La Gaceta”, que sirvió en su momento como base para colocar el tapiz.

Dicho documento aportó un dato muy relevante como lo es  la fecha y lugar de su emisión: “San José de Costa Rica, 24 de abril de 1928”.    Este testimonio permite aproximarse a la época de construcción de este inmueble.


El color vino de esta cala fue la que le dio color a la casa del comandanteComo un papel tapiz, se encontraron páginas completas de periódicosLa  Casona del Comandante presenta tres tipos de tecnología constructiva, para el estudio que nos ocupa, el más  relevante es el aposento esquinero que se encuentra forrado en hierro galvanizado con la pigmentación original de la fachada.  En la época de su construcción, la imprimación que se aplicaba como anticorrosivo constaba de aceite, alcohol y pigmento generalmente rojo, combinación conocida como “Minio”.

Cala que da color a la casa del comandantesSobre esta capa se colocaba el color deseado, que en este caso probablemente fue un color  terracota emulando el ladrillo que se insinúa como decoración.  Con esta información más el  testimonio del tono que aparecía en la mayoría de las paredes externas, se decidió que el inmueble debería de lucir de un tono naranja- terracota,

 

 

Observe los dispersos colores de esta cala de la casa de comandante A lo interno del inmueble se encontró en las paredes, una amplia pero dispersa gama que contempla tondos de verde, amarillo pálido, crema, salmón, celeste, cafés y rojizos. 

 

 

 

 

 


Detalle de los mosaicos del piso del salón principal de la casa del comandanteTambién se tomó en cuenta el color que presentan los mosaicos del piso, al ser el único elemento totalmente original que puede indicar la gama de colores relacionados con el estilo arquitectónico de la época. 
Con el fin  de dar una unidad a la vivienda y brindar un enriquecimiento museográfico, se propuso un tono rojizo que se ubica entre el café cremoso resultante en las paredes y el café rojizo del piso.

 

 

 

 

Vista del salón rojo en la casa del comandanteEs así como se logró la apariencia de ambos inmuebles de interés cultural, respetando los indicios que iban apareciendo bajo las consecutivas capas de pintura y que representan el gusto de las distintas familias que las habitaron en diferentes momentos.

Esta representación cromática junto a las ambientaciones de que fueron objeto las casonas,  provocan a nivel visual y de sensación, una visita al pasado y nos permite saborear un bocado de lo que hemos sido.
 

 
ministerio

Visite el Museo Nacional de Costa Rica

Horario: De martes a sábado, de 8:30 a.m a 4:30 p.m. Domingos de 9 a.m. a 4:30 p.m. Lunes: Cerrado.

Tarifas: Nacionales adultos ¢2 000. Entrada gratuita para estudiantes con carnet, menores de 12 años y adultos mayores de 65 años con identificación.

Extranjeros: Tarifa general $9. Estudiantes extranjeros identificados $4.

Tels: +506 2257-1433 - Fax: +506 2233-7427 - Aptdo: 749-1000 San José, Costa Rica.

Dirección: Avenidas Central y Segunda, San José, Costa Rica. Entrada principal: Por la fachada oeste-Plaza de la Democracia.

www.museocostarica.go.cr / informacion@museocostarica.go.cr

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