Vol. 6 / Nº 6/ edición junio del 2013

En detalle

La investigación arqueológica:
grandes logros a lo largo de 125 años

Myrna Rojas
Jefa, Dpto. de Antropología e Historia

Catalogación de bienes arqueológicos a mediados del siglo XX. Fotografía de la colección del Museo NacionalSiempre se ha dicho que la creación del Museo Nacional de Costa Rica se debe a la coyuntura política de fines del siglo XIX cuando con las reformas liberales el naciente Estado forma aquellas instituciones nacionales que promueven la consolidación de una visión de Nación. De seguro ese proceso se da así, pero no podemos dejar de lado que desde tiempo atrás, la depredación de los sitios arqueológicos por el trinomio huaquero-coleccionista-comerciante era alarmante y más se dio con la apertura de la línea férrea hacia el Caribe en 1872.

Es así que para 1887 había terreno fértil para la creación de una institución que promoviera la apreciación, conservación y exhibición de esas “reliquias”, objetivos claves en el decreto de creación del Museo Nacional. Por las condiciones de la sociedad del momento y por ser el Museo una institución donde se reunían varias especialidades científicas, se convirtió en una pieza clave del desarrollo científico en los campos de historia natural y arqueología.

Si bien la labor más conocida del Museo Nacional ha sido la excavación de sitios arqueológicos, una vertiente de trabajo que ha sido igual o más importante es la promoción de una normativa legal de protección del patrimonio arqueológico, primero de los objetos y luego de los sitios, labor en la que se ha trabajado con fuerza desde los primeros años de creación del Museo Nacional.

Rómulo Valerio, exdirector del Museo Nacional a mediados del siglo XX. Fotografía de la colección del Museo NacionalEntonces tenemos que en los primeros años de vida, una tarea fundamental fue la formación de la colección arqueológica, material base para el montaje de las exhibiciones. Sin embargo se hizo evidente que con solo la recolección de objetos, sin una labor de investigación arqueológica y sólo a partir de colecciones donadas o compradas no se protegía ese patrimonio, ni era mucho lo que se podría decir de la forma de vida de los antiguos pobladores. Es así como se presenta el primer proyecto de ley en la década de 1890. Lamentablemente ésta no fue aprobada por el Congreso en su texto original. Sin embargo, para 1923 y retomando algunos de los aspectos incluidos en ese proyecto de ley, se emite el Decreto No. 14, conocido como Ley de Huacas, mediante la cual se pretendió regular las excavaciones, evitar las destrucciones y el comercio de objetos

A fines de la década de 1930, el entonces director del Museo Nacional, Rómulo Valerio, promueve la Ley No. 7 con el fin de evitar el saqueo de sitios que se estaba dando en el Pacífico Sur con la construcción del sistema de ferroviario y la habilitación de las plantaciones de banano por la Compañía Bananera, en un proceso similar al que se había dado hacia 1870 en el Caribe Central.  Esta legislación también promovía el control de las excavaciones en sitios arqueológicos y se enfatizaba en la experiencia del que excavaba.

Excavaciones recientes en el sitio arqueológico Batambal. Fotografía del Dpto. de Antropología e HistoriaLos cambios sociales y económicos que se dan en Costa Rica después de 1960 vuelven a modificar el quehacer institucional y crean la necesidad de apoyar la formulación de una nueva legislación que protegiera más allá de los artefactos y se centrara en la fuente de éstos, los sitios arqueológicos. Este es el periodo donde se descubren grandes sitios habitacionales y cementerios que al estar dentro de propiedades donde se construían fábricas, grandes proyectos turísticos, carreteras y otros, ante la imposibilidad de detener los tractores, el personal del Museo Nacional debió rescatar los bienes patrimoniales en situaciones de apremio.

Es así como tenemos que desde el Museo Nacional y con la participación de otras instituciones, se promueve una normativa que cubriera el patrimonio cultural de la nación. Sin embargo, por presiones de grandes coleccionistas, la Ley 6703, Protección del Patrimonio Arqueológico, es un fragmento de la que se concebía. Aún así se establece la acción de detener proyectos en construcción ante la aparición fortuita de un sitio arqueológico.

Con la generación de  una visión más amplia de protección ambiental en la década de 1990 y siendo obvio que los sitios arqueológicos son parte del paisaje natural, se inicia una nueva etapa para incluir los estudios arqueológicos previos a la etapa de construcción de cualquier proyecto que requiriera movimientos de tierra.

Excavaciones en el sitio arqueológico Tres Ríos durante el 2010. Fotografía del Dpto. de Proyección MuseológicaEsta labor la asume el Museo Nacional e inicia la coordinación con la Comisión de Impacto Ambiental y posteriormente con la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (SETENA) del Ministerio de Energía y Ambiente. Como resultado de ello tenemos que en los procedimientos aprobados por SETENA para que cualquier actividad, obra o proyecto obtenga la viabilidad ambiental, se requiere de previo la inspección de un profesional en arqueología debidamente acreditado.

Este es un importante avance en el proceso de protección del patrimonio arqueológico, por cuanto es en esta fase donde se tiene la posibilidad real de no permitir que los sitios sean destruidos y saqueados.

En la actualidad se está trabajando en un proyecto más global para la protección del patrimonio arqueológico que tiene como objetivo que las Municipalidades del país incorporen en los Planes Reguladores de uso del suelo, los estudios previos de valoración del componente arqueológico. En la perspectiva política mundial, se promueve que los individuos a través de sus gobiernos locales tomen la iniciativa del desarrollo cultural y económico de sus comunidades. Por eso son los gobiernos locales a los que hay que dirigirse para crear la plataforma de trabajo que haga efectiva la protección de los recursos culturales e históricos de la comunidad, en especial el patrimonio arqueológico es cual es de los más frágiles.

Toda esta labor de protección del patrimonio arqueológico desarrollada en 125 años le ha permitido al Museo Nacional contribuir a un mejor conocimiento de las sociedades antiguas, profundizar en el tiempo, pasando de una supuesta antigüedad de pocos siglos antes de la llegada de los españoles, a evidenciar la presencia humana más temprana, a diez mil años antes del presente, la utilización de técnicas de fechamiento absoluto para la reconstrucción científica del pasado y darle la posibilidad a otros arqueólogos de contribuir de hecho y de derecho en la protección del patrimonio. 

 

 
ministerio

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Horario: De martes a sábado, de 8:30 a.m a 4:30 p.m. Domingos de 9 a.m. a 4:30 p.m. Lunes: Cerrado.

Tarifas: Nacionales adultos ¢2 000. Entrada gratuita para estudiantes con carnet, menores de 12 años y adultos mayores de 65 años con identificación.

Extranjeros: Tarifa general $9. Estudiantes extranjeros identificados $4.

Tels: +506 2257-1433 - Fax: +506 2233-7427 - Aptdo: 749-1000 San José, Costa Rica.

Dirección: Avenidas Central y Segunda, San José, Costa Rica. Entrada principal: Por la fachada oeste-Plaza de la Democracia.

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