Museo Nacional de Costa Rica

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En detalle

La “cirugía” de los Cristos Yacentes

Ana Eduarte
Restauradora, Dpto. de Protección del Patrimonio

Cristo Resucitado de la Catedral Metropolitana. Fotografía del Dpto. de Proyección MuseológicaLos objetos que dan vida a esta colección pertenecen a varias parroquias de las provincias de Heredia, Cartago y San José.  Su restauración  estuvo en manos del Departamento de Protección del Patrimonio Cultural  (DPPC), para lo cual  el personal se dividió en dos grupos que funcionaron en las dos sedes del Museo Nacional de Costa Rica.

Desde un inicio los curadores de la exhibición hicieron un recorrido, para elegir las obras que estuvieran en mejores condiciones y evitar que los trabajos de restauración fueran arduos; a pesar de su esfuerzo a la hora de la intervención, comenzaron a hacerse evidentes problemas que a simple vista pasaron desapercibidos.

De una  intervención superficial los trabajos en algunas de las  piezas, se transformaron en intervenciones extensas.  Como bien lo dijo el Director General don Christian Kandler, se pensó que solo sería necesario colocar una curita, pero  las acciones se transformaron  en una cirugía mayor.

Proceso de restauración. Fotografía del Dpto. de Protección del PatrimonioLas labores en Pavas estuvieron a cargo del restaurador Alfredo Duncan, acá llegaron  cuatro Cristos Yacentes, dos ángeles afligidos, una Virgen de la Soledad, una hermosa Capa Pluvial y dos estaciones del Vía Crucis.  A la sede de Cuesta de Moras,  bajo la mirada de la especialista Ana Eduarte y con el apoyo de Luis Carlos Bonilla del Departamento de Arte Sacro de la Curia Metropolitana, arribaron una cruz alta con sus respectivos siriales, un Resucitado, un Nazareno, cuatro Cristos Yacentes (tres de ellos con sus respectivos Sepulcros), San Juan y un  Cristo Crucificado.

Los problemas que con más frecuencia se encontraron fueron:

•Pequeños agrietamientos  de la capa pictórica. Los mismos fueron tratados con adhesivos con el fin de evitar su posterior caída. Normalmente estos se deben a que los componentes de la policromía, reaccionan ante los cambios de humedad y temperatura ambientales (se contraen y se expanden).

•Repintura  generalizada (colocación de otra pintura sobre la original).  En estos casos la pieza fue estabilizada  y fueron disimulados, mediante la aplicación de puntos de color, manchas y parches. Este procedimiento muchas veces se hace de buena fe, tratando de “embellecer” la obra para que se vea bonita cuando es expuesta.  Pero a la larga lo que sucede es que se tapa la capa de colores original lo que le resta valor histórico y estético al bien.  Muchas veces estos retoques de color, son ejecutados por personas que no son restauradores lo que compromete la estabilidad de las obras.

A ésta imagen hubo que reconstruirle los dedos. Fotogrfía del Dpto. de Protección del Patrimonio•Pérdida de policromía y desgaste, en las áreas donde son colocados los atributos y accesorios de cada imagen.  Fue aplicada una pasta para emparejar la superficie y sobre ésta se aplicaron colores, aproximándose a  los tonos originales de la obra.

•Reventaduras y rayones  en la madera de las esculturas y en los sepulcros.  Las reventaduras fueron estabilizadas con adhesivos y los rayones disimulados mediante la reintegración de color.   Decíamos antes que los agrietamientos en la madera se deben  a las contracciones y expansiones que ésta sufre ante los cambios de humedad y temperatura, cuando hay mucha humedad se hincha y cuando está muy seco se contrae.  Después de mucho tiempo de sufrir estas variaciones, el daño se hace permanente.

•Polvo, restos de insectos, hollín y otras suciedades sobre las obras.  Se procedió a la eliminación de  estos restos mediante una limpieza manual en unos casos y química en otros.  Se depositan por  la presencia de contaminante en el aire (hollín) o por falta de mantenimiento adecuado.  Recordemos que estas esculturas además de representar a un personaje importante en las actividades eclesiásticas ante la comunidad, también constituyen una obra de arte de gran valor histórico. 

Proceso de restauración de uno de los Cristos Yacentes. En la fotografía Ana Eduarte del Museo Nacional y Luis Carlos Bonilla de la Arquideócesis de San José. Fotografía del Dpto. de Proyección Museológica.La limpieza sobre ellas debe de hacerse con instrumental adecuado como brochas de pelo suave o plumeros,  nunca con escobas o escobinas de plástico de cerdas duras porque lo que se logrará es rayarlas. Tampoco deben utilizarse paños humedecidos con agua o limpiadores comerciales pues los componentes de la película de color son sensibles al agua y a los solventes que traen dichos productos.

•Evidencia de comején en algunas de ellas. Fue aplicado insecticida especial para insectos xilófagos.  Nuestro clima favorece la presencia de  muchos tipos de insectos, entre ellos el comején. Lo que podemos hacer para mantener nuestras colecciones exentas es estar atentos a su  aparición y acudir a personal capacitado para que asesore en cuanto a los procedimientos a seguir.

•Intervenciones inadecuadas ejecutadas por personas no profesionales en el área. Algunas tuvieron que ser eliminadas y otras disimuladas mediante limpieza química, aplicación de pastas y reintegración de color. Muchas veces ante la falta de presupuesto o por desconocimiento de la existencia de especialistas en el área, se exponen las obras a tratamientos inconvenientes que multiplican la problemática que el bien estaba presentando.

Los Cristos se limpian con herramientas especiales. Fotografía del Dpto. de Proyección MuseológicaDesgastes  y eliminación de la policromía en las piernas de uno de los yacentes, al ser tocado por los fieles para después santiguarse.  En una manifestación de fe, inconscientemente las personas favorecen los procesos de deterioro.

Muchas veces esta problemática se debe al actuar de buena fe, con el fin de “embellecer” las obras o por el desconocimiento de la normativa básica de la conservación preventiva, que nos dirige a mantener las  colecciones que se resguardan en las mejores condiciones de mantenimiento, humedad, temperatura y limpieza. 

Pero dichosamente y desde hace algún tiempo, el Departamento de Arte Sacro de la Curia Metropolitana, ha entrado en comunicación con el DPPC  quienes le han asesorado en varios aspectos, por ejemplo para el inventario y registro de los bienes que conforman sus colecciones. 

También se están planeando para el futuro actividades de  capacitación de  una buena cantidad de personal.  Dichos conocimientos serán brindados mediante charlas y talleres en los que se intercambiarán impresiones y conocimientos, actividades todas  que se dirigen hacia la salvaguarda de un patrimonio de tan alto valor espiritual, artístico y cultural como lo es el arte sacro de nuestro país.