Museo Nacional de Costa Rica

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 En detalle

¡Delgaditas de cintura! Las hachas del sitio arqueológico Batambal


Francisco Corrales Ulloa
Arqueólogo, Dpto. de Antropología e Historia


Vista del río Térraba desde el Sitio Batambal.¡Hachas acinturadas! Uno de esos términos que acuñamos los arqueólogos dentro de nuestro argot y que usamos a veces de manera irreflexiva. Designa un artefacto de piedra con doble filo y con escotaduras o “acinturamientos” en la parte media que habrían facilitado su enmangado. Son de manufactura sencilla y muy comunes en los sitios del Pacífico Sur, aunque también aparecen en otras zonas del país. En algunos sitios son tan numerosas que su cantidad termina confundiendo en cuanto a su uso y significado.

Uno de esos casos es Batambal, una aldea con ocupaciones de los Periodos Aguas Buenas (300 a.C.-800 d.C.) y Chiriquí (800-1550 d.C.) en el Delta del Diquís. Se ubica en una loma con una vista espectacular hacia el delta, el mar, la montaña y el cañón del río Térraba. Se sabía que aparecían en este lugar, pero las excavaciones recién llevadas a cabo en el sitio, que también cuenta con un conjunto de estructuras construidas con cantos rodados y cuatro esferas de piedra, muestran que su número es muy elevado.

Se encuentran en superficie y en depósitos estratificados junto con otros restos que evidencian el trabajo en piedra (núcleos, lascas) y grandes cantidades de material cerámico fragmentado asociado principalmente al Período Aguas Buenas. En una zona de 15 x 15 m. se registraron cerca de 400 entre fragmentos y artefactos completos.

Ejemplos de diferentes tamaños de hachasLos tamaños son variables, desde 5 hasta 20 cms, las materias primas son diversas incluyendo rocas ígneas y areniscas y los acabados por lo general sencillos. Los filos están trabajados en una sola cara, la mayoría son toscos y en algunos casos totalmente descuidados. Pueden ser delgadas pero también tan gruesas que no serían funcionales. En muchos casos el material puede ser de tan mala calidad y la forma tan solo insinuada que lleva a pensar que más que un hacha es la representación de ella.

Si asumimos que en la zona evaluada había una casa, tal vez dos como máximo, 400 hachas parece demasiado y tan solo se excavó cerca de un 25 % del área de 15 x 15 m. Una proyección daría como resultado más de 1500 hachas. La cantidad aumentaría considerablemente si consideramos que todo el sitio puede medir más de una hectárea.

La hipótesis de que había un taller especializado no encuentra suficiente soporte ante la evidencia de que la manufactura es simple, la mayoría de las hachas está fragmentada y en otros sitios se encuentran en densidades similares. Incluso cerca de Batambal al otro lado del río Térraba hay un sitio con cantidades semejantes, por lo que no sería un bien a intercambiar regionalmente como podría ser el caso de las hachas pulidas de forma petaloide y filos agudos que también se usaron en el mismo periodo pero que aparecen de forma escasa.

El hecho de que la mayoría estén fragmentadas y se encuentren mezcladas con abundantes fragmentos de cerámica en áreas que consideramos domésticas sugiere que fueron usadas de alguna manera que propició su fractura ya que cerca del 80 % está fragmentada. Otra posibilidad es que estas fracturas fueran fallas frecuentes en el proceso de manufactura ya que se usaron diversos tipos de materia prima, algunos de muy baja calidad. Pero su asociación con otros materiales y la larga tradición de trabajo en piedra hacen pensar más en la primera opción.

Vista de hachas acinturadas in situ. Sitio BatambalLa sencillez de manufactura hacía simple su reemplazo. Una lasca o fragmento de piedra se desprendía de un núcleo con un golpe certero y trabajando solo una de sus caras se generaba el adelgazamiento de la parte media y luego se desprendían lascas más pequeñas en los extremos para formar un filo grueso. No se necesitaba un artesano con mayor destreza para lograrlo y eso se nota en lo irregular de las formas y en lo apenas marcado en algunos casos de las escotaduras.

Se sugiere que eran multifuncionales y se pueden hacer varias proposiciones acerca de ellas a un nivel preliminar ya que es necesario mayor trabajo de laboratorio.

Tal vez se usaban en ceremonias, dentro o alrededor de los recintos habitacionales, representando actividades agrícolas, de caza o bélicas. En el primer caso estos artefactos pudieron ser usados en la corta de árboles y maleza o preparando el suelo para sembrar. La cacería podría ser otra opción, aunque su función en esta práctica no es clara. Hay ejemplos de sociedades en las que antes de la cacería se realizaban ceremonias para augurar buena caza donde se llevaba a cabo la mímica de esta actividad, con representaciones de los animales y las armas para cazarlas.

Guerrero con cabeza trofeo y hacha, Caribe CentralCon respecto a lo bélico se tiene como referencia las esculturas de guerreros con cabezas-trofeo reportados para los sitios del Caribe Central los cuales sostienen la cabeza cortada de supuestos enemigos y portan un hacha acinturada. En esa zona se han registrado hachas acinturadas que tienen mejor acabado y materia prima, es decir más apropiadas para cortar un cuello. Este no es el caso de Batambal donde en muchos especímenes no se puede hablar propiamente de filo. En el sur de Costa Rica y oeste de Panamá se han encontrado esculturas de guerreros con cabeza-trofeo pero no portan hachas como las del Caribe, aún así no se descarta el simbolismo. Si fuera el caso de la representación no se necesita un hacha con filos funcionales y grosores delgados. Basta la forma general, un acercamiento al estándar, la “idea” del hacha.

Otra alternativa es que tenían un carácter votivo en ceremonias religiosas y se hacían para complacer deidades locales de una manera recurrente. Finalmente podría haber una función doméstica que requiriera su uso constante y de ahí su alto número, pero la función específica se nos escapa por la poca evidencia contextual disponible. Las mantenemos sin lavar para eventualmente recuperar restos orgánicos de los filos y analizar posibles trazas de uso.

Varias conversaciones con colegas arqueólogos, algunos de los cuales también las han excavado, no han permitido llegar a un acuerdo, todavía sacudimos las cabezas con perplejidad y las hipótesis se acumulan. Habrá que seguir excavando nuevos contextos hasta dar con mejores claves para entender este sencillo pero enigmático artefacto, cuyo registro deja más preguntas que respuestas.