Vol. 6 / Nº 6/ edición junio del 2013

En detalle

De mariposas, mariposos y algo más


German Vega
Biólogo, Dpto. Historia Natural

Estas mariposas se alimentan de frutos en descomposición. Note la dimensión de la espirotrompa (aparato bucal). Fotografía del Dpro. de Proyección Museolóogica.Las mariposas, tanto diurnas como nocturnas, pertenecen al orden de insectos llamado Lepidoptera, que significa alas cubiertas por escamas. Este orden incluye algunos de los insectos más llamativos y de mayor tamaño. Se caracterizan por tener las alas y en la mayoría de los casos otras partes del cuerpo cubiertas de escamas; además comparten con otros insectos un par de ojos compuestos y tres pares de patas. Poseen un aparato bucal extraordinario y único entre los insectos, especializado para ingerir alimentos en estado liquido, y consiste en una trompa tubular que puede llegar a medir hasta 30 cm. en algunas especies de mariposas nocturnas. Las mariposas diurnas y nocturnas experimentan una metamorfosis completa,  lo que quiere decir que durante su ciclo vital pasan por los estados de huevo, larva, pupa y adulto.

Pero ¿por qué son importantes las mariposas? Las mariposas son excelentes indicadores del estado de salud de los ecosistemas naturales.  Más que ningún otro animal, reflejan las condiciones de conservación o de alteración de un ecosistema debido a la estrecha relación que mantienen con las plantas. De los cuatro estados de desarrollo por los que atraviesa una mariposa dos de ellos  dependen exclusivamente de las plantas: las orugas son netamente herbívoras, mientras que la mariposa adulta se alimenta de néctar, polen, savia o frutos en descomposición. Esta relación tan específica, se traduce en la gran importancia que ellas tienen en la pirámide ecológica de los ecosistemas terrestres y en el rol de estos insectos como polinizadores de ciertos grupos de plantas.

Reproducción
Cortejo de la mariposa monarca en el mariposario del Museo Nacional. Fotografía del Dpto. de Proyección Museológica.Durante la etapa reproductiva se observan determinadas conductas que permiten a las mariposas encontrar su pareja y reproducirse. Para que manifiesten estas conductas es necesaria la percepción de estímulos en el ambiente, principalmente por los sentidos de la vista y el olfato. Las mariposas ubican a sus posibles parejas mediante la vista, identificando patrones de coloración característicos de su especie. Algunas especies de mariposas presentan dimorfismo sexual, o sea, tanto los machos como las hembras tienen distintos patrones de coloración en sus alas.

En otras especies aun cuando el macho y la hembra nos parezcan idénticos, ambos sexos presentan en sus alas escamas que reflejan la luz ultravioleta en patrones específicos que posibilitan a la mariposa para distinguir un sexo de otro. El sentido del olfato que se ubica en las antenas, también juega un papel fundamental en la reproducción de las mariposas.

Durante el ritual del cortejo las hembras perciben las feromonas (hormonas sexuales)  esparcidas por el macho en forma de diminutas gotitas, que logran estimularla para aparearse. Los machos de muchas especies tienen en sus alas, tórax y abdomen escamas modificadas, llamadas androconiales, que despiden feromonas. Las antenas del macho a su vez   tienen una gran sensibilidad para captar las feromonas que liberan las hembras, y en algunos grupos de mariposas nocturnas los machos pueden detectar este “perfume sexual”  de la hembra a varios kilómetros de distancia.

Apareamiento de la mariposa Las mariposas presentan un lenguaje sexual basado en estímulos fisiológicos  y químicos que les permiten superar tanto las dificultades ambientales como la distancia, visibilidad, etc., y también el posible rechazo de la pareja. En algunos casos, el macho persigue en vuelo a la hembra que puede posarse rápidamente sobre una hoja, una ramita o sobre el suelo. Durante el ritual de cortejo, los machos pueden aletear alrededor de la hembra o golpearla con sus alas u otra parte del cuerpo. El macho inicia una verdadera danza de movimientos y batidos de alas, secretando feromonas para atraer o “conquistar a la hembra”, que culminan con el cierre de las alas anteriores  sobre las antenas de la hembra.

Después de este malabarismo,  el macho, con un movimiento en semicírculo, establece un contacto abdominal que permitirá el apareamiento. Si durante la cópula se sienten amenazados,  emprenden el vuelo pero permanecen “abrazados” el uno al otro, gracias a las “abrazaderas” que presenta el macho a ambos lados del aparato genital. El apareamiento puede durar desde algunos minutos hasta varias horas, dependiendo de la especie.

Muchas veces el primer intento para aparearse no es exitoso, entonces el macho repetirá el cortejo antes descrito, y generalmente de forma más breve. Los comportamientos de rechazo se pueden presentar de distinta forma. Por ejemplo, algunas hembras se ocultan entre las hojas permaneciendo tendidas e inmóviles con las alas cerradas, también pueden extender sus alas y elevar verticalmente el abdomen para luego alejarse rápidamente.

Crisálida de mariposa, parte del proceso de reproducción que se da en el jardín del Museo Nacional. Fotografía del Dpto. de Proyección MuseológicaEn  síntesis, en algunas especies el ritual de cortejo es elaborado, pero en la gran mayoría de las especies es corto y sencillo; además en la generalidad de los casos, la búsqueda de la pareja casi siempre corresponde al macho, mientras que la hembra se limita a atraerlo con la liberación de las feromonas (“perfumes sexuales”).

En el jardín de mariposas del Museo Nacional, hay 25 especies de plantas hospederas que permiten la reproducción controlada y con fines didácticos de más de 10 especies de mariposas. Por ejemplo, en mañanas soleadas es común ver los machos de la mariposa morfo, volando incesantemente a mediana altura, “ofreciéndose” a  las hembras  que recién han salido de la crisálida. Las hembras de la mariposa  morfo escogen con cuidado un macho para aparearse.  El cortejo se inicia con vuelos en forma de espiral, luego la hembra se posa sobre alguno de los arbustos del jardín y el macho la copula.

Huevos de mariposa. Jardín de mariposas del Museo Nacional. Fotografía del Dpto. de Proyección MuseológicaDesde el inicio del cortejo hasta la cópula pueden pasar hasta 2 horas, luego la hembra fecundada busca entre las plantas del jardín la más adecuada para poner los huevos, en este caso los árboles conocidos como chaperno, paleta o sangrillo. Los huevos son puestos encima de las hojas, donde se camuflan gracias a su color verde jade, asemejándose también a pequeñas gotas de rocío. Después de 6 días salen las larvitas y casi de inmediato toman como primer alimento la cáscara del huevo,  luego se desplazan hasta el borde de la hoja para comenzar a ingerir pequeños trozos de las hojas que cortan gracias a sus  poderosas mandíbulas.

La larva muda  hasta cinco veces para crecer, y al término de unos 49 días se transforma en crisálida. En  este estado terminará de transformarse en mariposa adulta y emergerá aproximadamente 17 días después. La mariposa morfo, en estado adulto, y en condiciones de cautiverio, puede vivir aproximadamente 20 días.

 
ministerio

Visite el Museo Nacional de Costa Rica

Horario: De martes a sábado, de 8:30 a.m a 4:30 p.m. Domingos de 9 a.m. a 4:30 p.m. Lunes: Cerrado.

Tarifas: Nacionales adultos ¢2 000. Entrada gratuita para estudiantes con carnet, menores de 12 años y adultos mayores de 65 años con identificación.

Extranjeros: Tarifa general $9. Estudiantes extranjeros identificados $4.

Tels: +506 2257-1433 - Fax: +506 2233-7427 - Aptdo: 749-1000 San José, Costa Rica.

Dirección: Avenidas Central y Segunda, San José, Costa Rica. Entrada principal: Por la fachada oeste-Plaza de la Democracia.

www.museocostarica.go.cr / informacion@museocostarica.go.cr

Explore nuestro sitio web y conozca más sobre: