Vol. 6 / Nº 6/ edición junio del 2013

Aportes

El universo zoológico de José Sancho, Cuando la madera cobra vida de nuevo

Francisco Durán
Biólogo. Dpto. de Historia Natural

José Sancho junto a una de sus esculturas de un oso perezoso con su cría. Fotografía del Dpto. de Proyección Museológica“El zorro tiene muchas estrategias, el erizo solo conoce una, grande y efectiva”, este refrán de la Grecia y Roma del Renacimiento, muestra toda la simbología en torno a estas dos especies animales: astucia frente a la perseverancia.

Stephen Jay Gould en su obra “Érase una vez el zorro y el erizo”, toma estos animales como representantes de las humanidades por un lado y la ciencia por el otro, y la necesidad de su interacción, de complementarse, que no tiene por que haber un divorcio entre ambas.  De hecho en uno de sus capítulos describe láminas de libros antiguos de Historia Natural donde el arte se confunde con la ciencia debido a la naturaleza de los dibujos de los organismos, sobre todo invertebrados.  En ese sentido nuestra Biología Centrali Americana con sus 58 volúmenes, publicada entre 1879 y 1915, con sus dibujos de mariposas, escarabajos, reptiles, peces y todos los demás grupos de nuestra flora y fauna conocidos hasta ese momento para la región, bien pudo haber ocupado algún lugar en los escritos de Gould.  Este es un ejemplo de obras en historia natural con  tendencia al arte. 

Escultura de José Sancho, que representa a un oso hormiguero. Fotografía Dpto. de Proyección MuseológicaQuizás podemos buscar algo similar en la tendencia al inverso, es decir, el arte que busca la representación del animal silvestre, sin pretender una rigurosidad fiel del modelo.  José Sancho esculpe el mármol, y también talla la madera.  Esa madera alguna vez tuvo vida vegetal, y después de pasar por las manos y las herramientas de José, parece cobrar vida de nuevo con la forma de un animal.

Don José Sancho, de profesión carpintero, escultor y artista de vocación.  Originario de Puntarenas,  donde guardó las vivencias del ambiente que le rodeaba y que luego sería parte de la llamada, la parte natural del humano que sigue ligada a la naturaleza, no puede ser de otra forma siendo seres vivos.

Es conocida de sobra su faceta de artista, pero aquí haremos énfasis en el naturalista, el amante de la fauna que admira los animales silvestres.  Aquí el artista se puede ver desde tres puntos de vista, o si se prefiere, tres aportes: el artista como naturalista, como divulgador y como conservacionista.

El naturalista
Escultura de tres ratones de monte. Fotografía del Dpto. de Proyección MuseológicaAquí don José Sancho hace gala de la observación propia del naturalista.  No solo se limita a tallar al animal, también reproduce la postura y el comportamiento de sus protagonistas.  Basta observar en su colección llamada “Flora y Fauna” varios ejemplos.  El pizote, con su postura aparentemente encogida, pero que retrata la agilidad de este astuto familiar del mapache.  Dotado de garras fuertes y una larga cola que le sirve de balancín, el pizote se mueve con toda propiedad tanto en tierra como en los árboles, llegando a saltar y correr en las ramas, bajando de cabeza y en una fotografía lo recuerdo dando vuelta de modo algo similar a la escultura. 

También tenemos a la martilla, también familiar del mapache, con su característica cola prensil, detalle que no escapó a los ojos del escultor, y en efecto la martilla es capaz de pender cabeza abajo en su mundo de la selva nocturna, mientras salta entre las ramas, a veces emitiendo sus chillidos, que a veces lo han hecho objeto de leyendas. 

Los ejemplos serian interminables, así que solo citaré al  tamanduá, el oso hormiguero de chaleco, interesante especie, captada tanto en su coloración con motivos naturales de la madera, así como en su postura, que nos retrata a este mamífero en los árboles, aunque se desplaza igual de seguro en tierra.  Así con las ranas, las serpientes, las aves e incluso especies exóticas como los pingüinos, y en otras obras como los osos de mármol. 

El divulgador
Al exponer el tema animal, el artista cumple una función de divulgador a la par de su pasión de naturalista.  En efecto,  al crear su obra está dando a conocer el mundo natural y una parte de su historia.

Quizás muchos de los espectadores de su obra desconocían la existencia de algunos de los animales representados por él.  Quizás no conocían la existencia del tamanduá y su coloración tipo chaleco, quizás no conocían la extraña figura del perezoso colgando cabeza abajo, quizás no conocían que existe un pequeño animalito llamado serafín del platanar ligado a leyendas indígenas.  A veces por medio del artista los visitantes conocen lo que no se han asomado a ver en las páginas de un libro de historia natural o en un documental de televisión.

El conservacionista
Como desligar al naturalista y al divulgador del conservacionista?  Siempre existe la esperanza de que alguno de los admiradores de la obra del artista, se queden pensando un poco más en aquel animal tan extraño o tan bonito, tan raro o que daba miedo. 

Tal vez en la mayoría de lo casos no sea así, pero la idea del escultor de llamar la atención sobre la fauna lleva una mensaje interno de que están aquí, son parte de nosotros, son parte del artista, se fusionan con él.  Tienen tanto derecho como nosotros a la existencia y no nos corresponde el designio de exterminarlos y fijar así su existencia o no en la tierra.  Después de admirar la escultura tallada con cariño de determinada especie, quizás podamos admirar al ser natural en su ambiente, en las páginas de un libro o en la televisión, y saber algo más de ese inquietante ser capaz de mover la mano del escultor para formar su figura.  Este aspecto podría ser tomado como un ejemplo de cómo en esta ocasión el zorro y el erizo se han dado la mano, o mejor dicho, la pata.

 
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Horario: De martes a sábado, de 8:30 a.m a 4:30 p.m. Domingos de 9 a.m. a 4:30 p.m. Lunes: Cerrado.

Tarifas: Nacionales adultos ¢2 000. Entrada gratuita para estudiantes con carnet, menores de 12 años y adultos mayores de 65 años con identificación.

Extranjeros: Tarifa general $9. Estudiantes extranjeros identificados $4.

Tels: +506 2257-1433 - Fax: +506 2233-7427 - Aptdo: 749-1000 San José, Costa Rica.

Dirección: Avenidas Central y Segunda, San José, Costa Rica. Entrada principal: Por la fachada oeste-Plaza de la Democracia.

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