Museo Nacional de Costa Rica

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El leopardo y Alexander F. Skutch: El mejor día de la historia

Francisco Durán
Biólogo, Dpto. de Historia Natural

En esta foto difundida en todo el mundo, se ve donde la hempra de leopardo protege al pequeño babuino. Tomada de la página www.animalliberationfront.comLa interacción entre el depredador y la presa es una de las relaciones reconocidas en ecología y como parte de los ecosistemas y sus habitantes.  El ornitólogo Alexander F. Skutch (1904-2004) no estaba muy conforme con esta parte de la naturaleza.  Parte de sus reflexiones al respecto quedaron plasmadas en el capítulo Fotosíntesis y Depredación de su libro La Finca de un Naturalista.

Skutch, quien se radicó definitivamente en Costa Rica desde 1941 hasta su muerte, fue todo un ícono en la ornitología neotropical y la filosofía natural, consideraba a la depredación un mal necesario.  En parte por eso simpatizaba con animales que no tenían tanta tendencia a la depredación, como la guatuza y un carnívoro tan adicto a las frutas como la martilla.  A estos dos mamíferos Skutch les dedica incluso artículos aparte (a la guatuza uno en Geomundo y a la martilla uno en Animal Kingdon).

Sin embargo los ejemplos de la depredación son interminables: el jaguar y el saíno, el puma y el venado, el león y la cebra, el lobo y el ciervo, la mangosta y la cobra, el leopardo y la gacela.  A veces el depredador se ve seriamente confrontado por su presa.  La depredación juega un papel fundamental en la ecología del planeta, y los depredadores lejos de ser malvados, son importantes aliados del equilibrio natural.

Don Alexánder Skutch. Fotografía del Dpto. de Historia NaturalUn ejemplo muy interesante se da en las mesetas de África donde habita el leopardo.  Este magnífico felino caza toda una serie de presas.  Algunas como el jabalí verrugoso y el babuino le presentan una furiosa batalla y en una gran parte de los casos, el leopardo se tiene que alejar sin su presa, ya sea por un fiero contraataque de un jabalí o de la defensa en grupo de los babuinos con grandes y fieros machos al frente.

Sin embargo a veces suceden cosas distintas a lo que esperaríamos normalmente en este mundo.  Un caso muy pasado en videos en internet y en TV tuvo que ver precisamente con un leopardo hembra con el apodo de "Legadema" (palabra en Setswana que significa “luz del cielo”) y un babuino recién nacido, aún sujeto al cuerpo de su madre.

Legadema cazó a la madre del babuino, y después las tomas dejan ver un pequeño cuerpo colgando del mono muerto.  Era un pequeño y desvalido bebe de babuino.  Sin embargo Legadema en lugar de devorarlo,  toma al pequeño babuino y lo mantiene sobre las ramas de un árbol, durante toda la noche.

Según los escritos el equipo que grabó las imágenes se mantuvo observando y el bebé babuino cayó varias veces del árbol, pero Legadema bajaba para subirlo de nuevo.  Sin embargo el pequeño babuino murió quizás cerca del amanecer.

Los autores del reportaje escribían que era demasiado pequeño para sobrevivir toda la noche sin su madre natural y sus atenciones.

Hay varias opiniones sobre el asunto, desde poner la historia como un leopardo que salvó al babuino intencionalmente e intentó mantenerlo vivo.  Otras personas pensaran más en instintos maternos desviados sin ninguna emoción presente.  En todo caso se trata de un animal depredador que por una noche, aunque mató a su madre, no aplicó sus impulsos cazadores con el recién nacido.

Que tiene que ver la mención de Alexander F. Skutch al principio con el leopardo Legadema,  hay que recordar un texto escrito por Skutch hace unos 50 años con el título de “La compasión”, en el escribe en las primeras líneas…”Si se me pide que elija el día más importante de la historia del mundo, no vacilaría en designar el día en el cual por primera vez un animal, de cualquier clase, reprimió su apetito, o dominó su pasión, o se negó a sí mismo algún placer, en consideración a los sentimientos de alguna otra criatura, pues en ese día nació la compasión, y la moral reflexiva empezó a surgir de la moral no reflexiva que existe en el mundo y en la vida.”

Evidentemente la noche que Legadema (que pareciera que el nombre de “Luz del Cielo” no fue casual) salvo al pequeño babuino no nació la compasión, pero quizás Alexander F. Skutch lo hubiera definido simplemente como el mejor día de la historia.

Si quiere ver el video de esta historia, visite la dirección electrónica
http://www.medioambiente.org/2012/06/el-instinto-maternal-de-un-leopardo-con.html