Vol. 6 / Nº 6/ edición junio del 2013

Aportes

La Obra de Francisco Alvarado Avella

María Enriqueta Guardia Yglesias
Curadora

Autoretrato. Obra de Francisco CotoDespués de veintiún años y a diez de su desaparición corporal, recibe el Museo Nacional nuevamente a Francisco Alvarado Abella, que por años le acogieron en tres de sus salas cada fin de año desde 1958 a 1980.


La Rectoría, Extensión Cultural de la Vicerectoría de Acción Social de la Universidad de Costa Rica y los curadores de la muestra, consideramos esta exposición retrospectiva del pintor,  “un acto de memoria y de reconocimiento para un artista pionero, polifacético, innovador, polémico e incansable, con el que el país y la institución tenían una deuda pendiente. Honor a quien honor merece” (Pérez-Yglesias).

En una ocasión el artista dijo que, una vez mientras miraba el cielo, pensó que solamente necesitaba una mancha que le inspirara y así había empezado todo para él. Es por esta razón, que nombramos a las nueve musas, hijas de Zeus y de Mnemosine, que eran consideradas diosas de las artes y vivían en el monte Helicón. En su condición de inspiradoras, ellas eran invocadas por los artistas para que les proporcionaran iluminación. ¿Fue Alvarado Abella un protegido de las musas?  Tal vez. . . Sin embargo, consideramos que fue a través de un constante esfuerzo personal y su necesidad de experimentación, que este  productivo artista logra posicionarse en el medio pictórico costarricense.

Francisco Alvarado Abella (1929-2001) fue un artista creativo, con una profusa producción y un maestro amante del arte y la vida. Aunque su vasta obra exhibe una gran variedad temática, nos permitimos recorrer en esta exposición, una secuencia evolutiva,  -a lo largo de más de cuatro décadas- de algunos de sus temas predilectos, así como  del proceso de búsqueda y de renovación constante de este pintor, quien luchó por su derecho a la independencia creativa sin imitar estilos o paradigmas. Tratamos además, de dar una visión sinóptica de su labor y a la vez, hacer evidente que, al mirar de manera diversa, el artista nos traslada a un mundo distinto, el mundo del arte.

Siempre activo, con un toque de humor presto a aflorar. Sus obras, sus pinturas, fueron para él esenciales; emprendiendo el trabajo con seriedad, con disciplina pero también, convirtiéndolo en un juego lúdico. No se puede mencionar a Francisco Alvarado sin hablar de pasión. Emprendió con igual entusiasmo un cuadro, una decoración, un arreglo floral o lograba con facilidad que sus alumnos se enamoren del arte creativo.

Obra de Francisco AlvaradoAunque algunos lo consideran un pintor expresionista, su arte en general, pensamos que está más cercano al lenguaje artístico simbólico y no a la angustia existencial. Lo real maravilloso se une en algunas de sus obras que realmente son alegorías más ligadas al surrealismo, para poner de manifiesto que: "pinta con la imaginación inagotable y poética" como en una ocasión dijo de él Alberto Icaza.

En lo que sí podríamos estar de acuerdo es que después de una época temprana expresionista, el artista se mueve hacia un expresionismo en el color y a su vez en otras etapas, surgen pinturas ligadas al abstraccionismo, al estilo académico u obras con una rica significación simbólica. Entonces, ¿por qué encasillarlo en un estilo pictórico si su trabajo siempre ha mostrado la espontaneidad de no obedecer a movimientos, modas o tendencias específicas y de estar en constante ebullición?

En un lapso de varias décadas, Francisco Alvarado crea obras con muy distintos recursos técnicos pero en las que plasma un tema recurrente, la Alegoría erótica. En esta confluyen el cuerpo humano que lo maravilla,  la flora y la fauna integrados de una manera muy orgánica.  Las podemos ligar a lo surreal, entendido este término como el juego con lo inverosímil. En ellas, pone a prueba nuestra capacidad interpretativa y nos preguntamos si nos las está planteando a su vez como un divertimento ya que el artista confesaba que cuando él pintaba le interesa gozar.

En esta aventura existencial artística, el pintor está arraigado temáticamente al ser sensual; estas obras a su vez, se podrían catalogar como metáforas de la tentación. La silueta femenina la mezcla también con una serie de elementos ya sean abstractos, simbólicos o figurativos y en algunas pinturas hace un juego visual antropo-zoomorfo en donde algún componente animal o de insecto como la mariposa, cobra simbolismo en la forma femenina.

Obra de Francisco AlvaradoEn algunos casos al pintar, el artista nos recuerda la alegoría de la creación. La manzana pendiendo de su estigma y en primer plano de la obra, crea un juego visual: son caderas y a la vez genitalia femenina o la forma de un endocarpio pintado con una pintura brillante para que, al imitar la humedad, refleje y destaque en su interior una pequeñísima semilla que asemeja a un embrión.  Muy ligados a este tema están el de la concepción y a su vez, el de la conquista masculina. En ambos predominan las figuras de aves - pico - flor - huevo - óvalo - útero - ingle. Lo interesante y valioso es que logra establecer nuevos códigos de comunicación entre la imagen y el espectador y nos introduce, de alguna manera, a un mundo poético.

El artista a su vez, relaciona esta temática y la del bodegón, ya que algunas de sus obras de desnudo se mezclan, se intercalan y se crea también una relación simbiótica entre los frutos y el cuerpo humano. Asimismo, la floración la puede abordar con realismo o reelaborada pictóricamente cargándola de erotismo y como las apariencias engañan y ahí la magia del artista, en dos cuadros aparentemente parecidos, a menudo se halla un planteamiento diverso y si se mira a fondo, se descubre otra intención. Mediante el motivo floral, Alvarado Abella parece descubrir sus propios vehículos de expresión, enriqueciendo la representación con variados estilos, gran variedad cromática e infinitos recursos experimentales.

A su vez la pintura de interiores que gira en torno de lo íntimo o lo familiar o lo que se encuentra dentro de un espacio, el tema de lo cotidiano doméstico, es abordado por Francisco Alvarado, quien tiene una visión especial de ese ambiente de recogimiento y soledad y lo manifiesta en sus obras de manera diversa. En algunos casos, este pintor introduce al ambiente la luz proveniente de una lámpara. En otros, la luz procede de afuera, enfatizando en lo interior.

Obra de Francisco AlvaradoEn la década de los ochenta, realiza una serie de bodegones generalmente muy figurativos en los cuales pinta, además del motivo principal, telas a modo de cortinaje. En estas obras enfatiza en los brillos, los reflejos y la transparencia de vidrios y cortinas.  Dos décadas después, y siempre dentro de este ideal de hacer evidente su idoneidad como pintor conocedor de la más pura técnica académica, el artista se aboca a pintar de nuevo lo translúcido, en este caso los cortinajes en las ventanas. Pero también, se impuso el reto de pintar telas que son, en general, difíciles de realizar para lograr la textura, el movimiento y la suavidad que las caracteriza. En estas obras, el artista se deleita haciendo los detalles y la transparencia del material.

La composición de estas pinturas varía con respecto a otras del pintor, ya que, por ejemplo, en estas no utiliza esquemas de triángulos que dinamizan la obra, sino que en ellas predominan las líneas verticales, logrando el movimiento, inclinando algunas o variando el ritmo de la línea. Algunas presentan una gran complejidad técnica y el pintor a su vez, las consideraba como sus mejores obras. Lo que sí debemos señalar, es lo novedoso de este tema pictórico en el ámbito nacional.

La acuarelista Cristina Fournier, -quien tiene un especial afecto por el artista- dijo en una ocasión: “Nosotros los artistas caminamos por la vida maravillados del mundo que nos rodea. Nos deleitamos al observar la naturaleza de las cosas, buscando la esencia de lo que nos gustaría interpretar” (Fournier, 2009).  Eso es precisamente lo que Francisco Alvarado hizo, caminar por la vida con una risa a flor de labios, desafiante, atento, pintando y buscando la esencia de lo que interpretaba.

Créditos de la exposición:
Curaduría
Luis Paulino Delgado
María E. Guardia Yglesias

Museografía
Lidilia Arias
Henry Cordero

Asistentes:
Erika Knohr
Arianne Jenkins

Diseño  de banner y afiches web
Dionisio Cabal Trejos

 
ministerio

Visite el Museo Nacional de Costa Rica

Horario: De martes a sábado, de 8:30 a.m a 4:30 p.m. Domingos de 9 a.m. a 4:30 p.m. Lunes: Cerrado.

Tarifas: Nacionales adultos ¢2 000. Entrada gratuita para estudiantes con carnet, menores de 12 años y adultos mayores de 65 años con identificación.

Extranjeros: Tarifa general $9. Estudiantes extranjeros identificados $4.

Tels: +506 2257-1433 - Fax: +506 2233-7427 - Aptdo: 749-1000 San José, Costa Rica.

Dirección: Avenidas Central y Segunda, San José, Costa Rica. Entrada principal: Por la fachada oeste-Plaza de la Democracia.

www.museocostarica.go.cr / informacion@museocostarica.go.cr

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