Museo Nacional de Costa Rica

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Aportes

A recuperar nuestra herencia  afro-descendiente

Rina Cáceres
Historiadora costarricense, especialista en estudios africanos

Detalle de la ilustración de Elmer González. Dpto. de Proyección Museológica.Este año 2011 fue declarado por  las Naciones Unidas como un año de reflexión sobre el papel de los afro-descendientes en la historia de nuestras sociedades. Con ello  reconoce que representan un sector específico  de la sociedad cuyos derechos humanos deben ser promovidos y protegidos. Invita a reflexionar sobre  el racismo, la discriminación, la xenofobia y otras formas conexas de intolerancia que les afectan en todas partes (1).

Todas estas formas de intransigencia  son un  legado histórico del comercio transatlántico de personas  esclavizadas que se dio durante el largo periodo colonial cuando para justificar el secuestro de más de 12 millones de personas se inventó que África era un territorio atrasado y bárbaro, así como sus descendientes.
 
Esta celebración  busca promover un mayor conocimiento de nuestra historia y la aceptación y el respeto de la diversidad, de la herencia y la cultura que nos legaron los afrodescendientes.

Según la ONU las manifestaciones de racismo que fueron la base del comercio de esclavos y la colonización aún resuenan hoy. El racismo puede manifestarse de varios modos, a veces sutilmente, con una mirada…, otras de una manera directa, los chistes, burlas,   pero con frecuencia resulta en violaciones de derechos humanos fundamentales como acceso al  trabajo y al  desarrollo económico.

Hoy en día  y según la CEPAL más de  150 millones de personas  en América Latina pueden trazar sus orígenes hasta África, como  descendientes de africanos (2).

A ello habría que sumar a una gran cantidad de  mestizos a los que el peso de un discurso oficial de blanqueamiento hizo creer que nuestro mestizaje era exclusivamente producto de nuestra raíz indígena y europea.

Comisariato de Isacc Lorig Siquirres. Fotografía de la Colección Histórica del Museo Nacional. Dpto. de Protección del Patrimonio CulturalHoy sabemos que los primeros africanos llegaron a nuestro  país – como al resto de América Latina- procedentes de la península  ibérica; pues ahí vivían  africanos que se habían establecido desde tiempos del Califato de Córdoba allá  por el siglo décimo.   Así que para los siglos XV y XVI ya existían afro españoles viviendo en lo que sería España, algunos de los cuales se enrolaron  con las huestes de conquista ya como cargadores y ayudantes  ya como conquistadores. Algunos libres, otros esclavizados.

Pero posteriormente se dio un suceso fundamental: el descenso demográfico de la población indígena y las posibilidades de la explotación económica de tierra americanas  provocaron un cambio estructural inusitado. A  lo largo de los siglo XVII y XVIII miles de africanos, muchos de ellos niños, fueron  robados de África, secuestrados y traídos a Centroamérica incluida Costa Rica para la producción de azúcar, la construcción de edificios, la extracción de minerales, la ganadería y la producción de cacao entre otros. Sometidos a una infinita violencia a la que se resistieron cotidianamente. Situación que terminaría hacia 1824 con la abolición de la esclavitud.

Mientras que otros afro-descendientes libres, la mayoría, se desplazaba en todas las geografías y espacios sociales de la región. Hijos de terceras y cuartas generaciones. Todos conocedores del idioma español y de la religión católica.

Nuestra herencia afro-descendiente  se enriqueció  con los movimientos migratorios de finales del siglo XIX. Trabajadores – no esclavos sino libres- procedentes de las islas del Caribe: Jamaica, Barbados o Santa Lucía, por ejemplo,  llegaron a levantar la economía: ferrocarriles; cultivo de banano y cacao. Además con su cultura hicieron de  este país  y región, un espacio multicultural del que hoy nos enorgullecemos.
 
Sin embargo y a pesar de las múltiples evidencias  de esto no se habla…  todavía hay una especie de corto-circuito  entre nuestra historia y nuestra memoria  la cual se ha formado de silencios, verdades a medias, de  versiones incompletas. Ahí nuestro reto. (3).

Fuentes:
1. Un llamado hecho en  la Conferencia Regional Preparatoria de las Américas contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las formas conexas de Intolerancia llevada cabo en el 2000 en Chile. Y ratificado  en la Conferencia Mundial Contra el Racismo, la Xenofobia, la Discriminación Racial y las formas conexas de Intolerancia, realizada en Durban, Sudáfrica, en el 2001.
2. Martín Hopenhaym  y Álvaro Bello, “Discriminación étnico-racial y xenofobia en América Latina y el Caribe”. CEPAL: Santiago de Chile, 2001
3. Para una versión alternativa a estos hechos ver la colección Del Olvido a la Memoria. UNESCO/UCR, 2008,
http://portal.unesco.org/culture/es/ev.php-URL_ID=39743&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html