Vol. 6 / Nº 6/ edición junio del 2013

Aportes

La gaviota de Franklin

María del Carmen Alvarado *

ImageLos hechos de esta historia se remontan al verano pasado cuando, exhausta por una extensiva jornada de trabajo en un lugar cercano a la costa, decidí tomar un rato de descanso.

 Aparté de mi mente todo aquello relacionado con el trabajo y relajarme mirando al mar, hacia mi entorno y disfrutar del paisaje que se presentaba ante mí.

Estaba sola, al menos eso creí, sin embargo después de quince minutos me percaté de que  una cantidad considerable de aves pequeñas de colores pardos grisáceos y blancuzcos parecían jugar con el vaivén de las olas; sin parar un momento de alimentarse.  De repente orienté mi mirada hacia el cielo y divisé una caravana de aves volar sobre mí. Viajaban en grupos de diversos tamaños, sin embargo era difícil predecir el principio y el fin de aquella caravana.  Traté de contarlas por diversión, me parecía espectacular aquello que miraba sin embargo eran tantas que en el esfuerzo quedé dormida.

ImageCuando desperté, quizás habían pasado dos horas. Para mi sorpresa había junto a mí una gaviota, en apariencia muy similar a las que habían estado volando en caravana, y me extrañó que mi presencia no le perturbara. Observándola con detenimiento noté   que se veía enferma y sin energías. Noté que ella me miraba, inclusive que cada vez se acercaba más y más y auque parezca mentira, trataba de comunicarse conmigo. Era claro para mí que ningún ser humano puede hablar con los animales  pero de repente algo extraño pasó y sentí que yo si podía.  Todavía vacilante sin esperar  una respuesta  le dije a la gaviota, hola te vez cansada, ¿que te pasa?, ¿te puedo ayudar?. Para mi sorpresa la gaviota comenzó a hablar y quedé extrañada……

Ella dijo, gracias por ofrecerme tu ayuda, soy una gaviota, las personas como tú me llaman la gaviota de Franklin. Si estoy cansada, no tengo casi energías, soy un ave migratoria. Mi meta es llegar a reproducirme  a un sitio todavía muy lejos de aquí, habrá mucha comida y  muchos sitios óptimos para anidar,  en este lugar encontraré un compañero y juntos tendremos varios huevitos y luego más gaviotitas como yo. Eso es lo que todas ansiamos, sin embargo  a veces no sucede así y destruyen nuestros sitios de anidación o los contaminan. Como puedes ver estoy sola, ya he perdido mi bandada. En este momento dirigí de nuevo mi vista al cielo y ya la caravana no se visualizaba.

La gaviota continuó…. tal vez no entiendas mi vida, pues te dije que soy migratoria y no sé si comprendes que significa esto, bueno yo te explico, replicó: dos veces al año me desplazo de un área a otra. Al final del año cuando los días se hacen cortos y las noches largas,  la temperatura comienza a descender y cuando el alimento empieza a escasear migramos hacia los trópicos en busca de mejores condiciones.  Allí pasamos hasta ocho meses. Por el contrario, cuando está cerca la primavera migramos de nuevo al norte pues sabemos que el clima habrá cambiado, habrá mucho alimento  y como te dije habrá buenas condiciones para anidar

Este proceso de migrar al sur y al norte es muy riesgoso, pero debemos hacerlo porque de otra forma moriríamos  bajo las drásticas condiciones del invierno y sin alimento. Durante los viajes al norte o al sur debemos parar en algunos sitios para alimentarnos y descansar. Estos sitios han sido seleccionados desde hace  miles de años atrás por nuestros ancestros. De hecho ahora estoy débil, enferma y sin energías  debido a que el sitio en que paré hace dos días el alimento estaba contaminado, no creo que yo muera, pero estoy muy débil, unas compañeras de mi grupo las perdí desde ayer, hoy yo ya he perdido al resto de la bandada, volando sola seré una presa fácil para los depredadores. El año pasado un grupo de gaviotas se perdieron porque ingirieron sustancias tóxicas muy peligrosas que  según dicen los humanos poseen efectos que causan alteraciones en el sistema neurológico. Para nosotras el buen funcionamiento de este sistema  es vital en nuestra orientación.

Sabes, además  de estos peligros, las malas condiciones del clima también  nos afectan durante la migración y nos pueden desorientar.

Así como es peligroso migrar, es una experiencia increíble, migrar sobre las costas, sobre los ríos, esteros, bocas de ríos, recordar año con año qué sitios sobrevolar y donde parar, te digo todo esto es realmente fantástico. Son paisajes hermosos; claro cuando ustedes los humanos los conservan apropiadamente.

Esta es mi historia, ya sabes quién soy, se que me quieres ayudar. No puedes volar por mí porque esto debo hacerlo yo sola, no puedes hacer que me sienta mejor de salud o que me recupere pronto, no puedes hacer que encuentre mi bandada hoy mismo, ni quitar a mis depredadores de mi camino, pero en algo si me puedes ayudar, puedes decirles a las personas como tú que conserven la naturaleza en una forma más apropiada, que no contaminen nuestros alimentos, que no viertan desechos sólidos en las playas, pues además de confundir los sitios de referencia durante nuestras migraciones , nos quitan espacio para descender, descansar y comer; puedes decirles   que si ven grupos de aves como yo, u otras semejantes en las playas no las molesten, que nos permitan tomar un poco de alimento y energías para continuar nuestro viaje.

Cada vez somos menos y menos, si no nos ayudan quizás ya no nos van a ver más, se preguntarán que se hicieron las gaviotas  que acostumbraban a ver pasar todos los veranos, que se hicieron las otras aves que acostumbran a ver en  las costas y otros  humedales. Mi reto de llegar al norte o al sur es el reto de varios miles de millones de aves como yo. No todas viajamos por las costas y humedales, otras migran por los jardines, las ciudades, los campos agrícolas, los bosques, praderas y montañas. Si faltamos tu mundo será gris.

Bueno he podido comunicarme contigo, es la primera vez que lo hago con un ser humano, no sé ni quién eres,  pero descubrí en ti un deseo sincero de ayudarme, por el momento solo cuenta a tus amigos y otros humanos que nos ayuden a migrar. Creo que ya voy a descansar. Dormiré hoy en esta playa y mañana temprano comeré algo y trataré de seguir mi camino. Hasta pronto, espero verte el año entrante en este mismo sitio.

* Seudónimo, ornitóloga

 
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