Museo Nacional de Costa Rica

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Aportes

La Familia Morales: Músicos por tradición

Roberto Le Franc Ureña
Antropólogo

 

Portada del libro

 

 La Editorial de la Universidad de Costa Rica y la Escuela de Artes Musicales de dicho centro educativo, ha publicado (mayo 2009) un trabajo de mi autoría: LA FAMILIA MORALES: MÚSICOS POR TRADICIÓN, que nos acerca al conocimiento de los músicos compositores de esta interesante familia, quienes por varias generaciones se dedicaron a este quehacer.

En este trabajo se presentan los rasgos biográficos y la obra musical de sus miembros más destacados y junto a ellos, personajes de nuestra historia como Braulio Carrillo, Nicolás Ulloa, Braulio Morales Cervantes, Joaquín Lizano Gutiérrez, Manuel María Gutiérrez o Juan Loots.


La investigación da inicio con una reseña del papel que jugaron las Bandas Militares en la Costa Rica de los siglos XIX y XX; luego viene la presentación del precursor de la familia Morales, el controversial Juan Evangelista Morales Avellán, autor de muchas piezas musicales, que al no ser debidamente registradas pasaron a ser adjudicadas a otros autores o a ser consideradas como anónimas. Juan Morales participó en la Campaña Nacional 1856-1857 y a él se atribuye, según algunos estudios, la célebre marcha Santa Rosa.


Le sigue en orden cronológico un músico excepcional, su hijo Gordiano Morales Corrales, autor prolífico, pianista, violinista virtuoso, que dominaba los estilos musicales de la época y se atrevió con éxito a componer un concierto para violín y orquesta. Casado con Rafaela Fernández Aguilar procreo nueve hijos. Su obra musical comprende entre muchas otras, marchas fúnebres (Los Muros de Jerusalén, Lincoln, El Último Adiós), marchas patrióticas (Vox Populi, Juan Santamaría, La República, La Nueva Era), mazurcas (La Rosalina, La Cristina), una fantasía para violín y piano (La Brisa de la Noche) así como el precitado concierto.


De sus hijos, Octavio fue un excelente pianista, fundador de la primera orquesta sinfónica que tuvo el país y director de muchos años de la Banda Militar de Heredia. En sus composiciones destacan valses, polcas, mazurcas, marchas militares (Banda Herediana, Juan Santamaría) marchas fúnebres (Adiós, Quejas del Alma), canciones escolares, himnos (Himno Centroamericano), así como la zarzuela “Espíritu de Contradicción” perdida en Guatemala a donde fue llevada para ser impresa.


Su hermano Alfredo fue un connotado violinista, educador y director de las Bandas de San José, Heredia, Alajuela y Limón. Su obra musical comprende marchas fúnebres (Sufro Mucho) y una cantidad considerable de canciones escolares entre las que tenemos Oh Luz Querida y La Pastorcita que de niños coreábamos diciendo: “Estaba una pastora, larán, larán larito…….”
La hija menor de la familia Morales Fernández fue María Luisa, violinista connota, compositora y eterna profesora del Colegio de Sión en San José.


Es la autora del Himno del Colegio de Sión, del Himno al Ateneo de Costa Rica y del pasillo Elenita. Fue una fecunda compositora, desgraciadamente su producción se ha extraviado.


La investigación concluye con una semblanza de Manuel María Gutiérrez, personaje muy importante en la vida de los reseñados y unas consideraciones finales que permiten conocer mejor el desarrollo artístico y social de Costa Rica en el siglo XIX y la primera mitad del XX, con énfasis en la ciudad de Heredia.


La obra puede conseguirse en la Librería Universitaria en San Pedro de Montes de Oca o en la Universidad Nacional en Heredia.

 

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