Museo Nacional de Costa Rica

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Aportes

 

El pasado vivirá en el futuro

Rocío Fernández Salazar
Directora General
Museo Nacional de Costa Rica

Los alfareros de San Vicente de Nicoya están pendientes del futuro. Su  proyecto comunitario de Ecomuseo cuenta ya con las instalaciones del Centro de Interpretación, localizado frente a la plaza del pueblo, recibe al visitante interesado en la cerámica chorotega que los identifica en la región. 

El complejo cultural está compuesto por varios módulos dedicados a promover la tradición artesana de la cual viven 100 familias, herederas de un oficio que data de cuatro mil años. Allí, en el salón de exhibiciones temporales, rodeados de cientos de piezas de su autoría, 40 vicentinos discuten con Juan Carlos Calleja el posible logotipo de su museo. Todos comparten el desafío de darle una identidad gráfica al sueño de comercializar su trabajo, según las técnicas modernas de la mercadotecnia y difundir el Patrimonio comunitario.

Juan Carlos Calleja visita San Vicente por cuarta vez en el marco de este proceso. Es un sábado 2 de junio y el grupo discute las cuatro propuestas que el diseñador gráfico del Programa de Museos Regionales del MNCR ha realizado en su oficina en Pavas. El especialista incentiva el ritmo de la discusión y las mujeres le responden con mayor vigor que sus compañeros. En el coro destaca la voz de Maribel Sánchez. Tienen el plantón que distingue a las mujeres guanacastecas y, como muchos otros líderes del pueblo, está empeñada en crear un circuito turístico-cultural que incluya la cerámica de San Vicente como uno de los principales atractivos de la zona.

Finalmente, el grupo decide dos diseños, uno moderno y otro tradicional, los cuales Juan Carlos Calleja deberá afinar y presentar en la próxima sesión de trabajo colectivo  para hacer la escogencia final.

Tres talleres previos, uno sobre imagen gráfica, otro sobre color y uno de diseño, respaldan esta metodología participativa del Programa de Museo Regionales. En el proceso, los participantes escogieron la montaña, el horno y el pilón de madera como los signos representativos de su quehacer. La idea es que el mejor logotipo pueda dar sustento a la identidad gráfica de su cerámica. Así, el visitante local y extranjero podrán identificar el museo y disponer de una señalización adecuada para visitar las casas-talleres de los artesanos, disfrutar las fuentes de curiol de la zona (arcillas finas de colores) y El Salitral, donde hay agua todo el año. La geografía cultural de los vicentinos tiene mucho que ofrecer.

Ronald Martínez, funcionario de Museos Regionales y profesor de la Escuela de Ciencias Sociales y Humanidades de la UNED, es otra figura clave en la autogestión comunitaria del Museo de San Vicente. Su asesoría ha sido vital en la organización del centro cultural y, en coordinación con María Félix Obando, administradora del Centro Universitario UNED-Nicoya, acompaña a la comunidad en la ejecución de un programa de capacitación, financiado a tres años plazo con fondos CONARE, en donde también participa la Vicerrectoría de Extensión de la UNA. Producir y comercializar con mayor eficiencia es la meta a corto plazo.