Museo Nacional de Costa Rica

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Aportes

Explosión y hundimiento del Bergantín “Once de abril”
(La casi desconocida batalla naval del 23 de noviembre de 1856 )

Roberto Le Franc Ureña
Antropólogo

Fotografía de Antonio Valle Riestra (1836-1878) tomada del libro %u201C1856. El combate naval del 23 de noviembre%u201D, 1977

 

La historia naval costarricense nos ofrece algunos hechos sobresalientes. Uno de ellos tuvo lugar en noviembre de 1856 cuando el bergantín “Once de Abril” enfrentó a la goleta filibustera “Granada”, en un combate naval frente a las costas de Nicaragua, en San Juan del Sur.

Al inicio de la Guerra contra William Walker, el gobierno del presidente Juan Rafael Mora pensó en armar un barco que garantizara la seguridad de nuestra costa del pacifico y en especial del puerto de Puntarenas en donde además se acantonaba una guarnición. Para ello se adquirió en Octubre 1856, el Bergantín de bandera norteamericana “Dover” de 166 toneladas y se le rebautizó como “Once de Abril”, en conmemoración de la fecha gloriosa de la batalla de Rivas.

La nave fue armada con cuatro excelentes cañones de bronce de nueve libras y contaba en su arsenal con una gran cantidad de armas (rifles Minié,  fusiles de servicio y  de desembrague, tiros, cartuchos, balas rasas y sacos de metralla); y llevaba además gran cantidad de provisiones (arroz, frijoles, manteca, carne y jamones salados, carne en conserva, azúcar, café, te, vino, galletas, coñac, papas, fideos, huevos, cerveza en barril, sal, y un novillo en pie), así como US $ 25000 en efectivo, todo destinado al General Cañas que les aguardaba en el puerto de San Juan del Sur.

Fotografía del Bergantín tomada del libro %u201CLa guerra en Nicaragua%u201D de Frank Leslies, 1976A la dotación compuesta por 28 hombres incluyendo su capitán, se les sumaron 70 rifleros y 16 voluntarios (114 tripulantes en total). El buque estaba bajo el mando del joven capitán peruano Antonio Valle Riestra Albarracín, y luego de que fuera debidamente calafateado y puesto en servicio,  zarpó de Puntarenas la noche del 11 de noviembre de 1856. A ellos se unió como voluntario el cura de Puntarenas, el ecuatoriano Víctor Godoy, quien después de bendecir a la nave y a sus tripulantes, tomó la firme resolución de acompañarles como capellán.

El clima en aquellos días no era el ideal ya que un fuerte temporal azotó el pacífico norte, aún así la nave siguió el rumbo trazado tratando de capear los vientos que arreciaron conforme se acercaban a la península de Santa Elena. La lucha contra los elementos fue agotadora y en ella se destacó la tripulación que colaboro valerosamente achicando el agua que entraba por todos lados, incluyendo el casco.

Luego de esta ardua y penosa navegación, en la tarde del 23 de noviembre -12 días después de haber zarpado -  y con una agrable brisa del noroeste, el “Once de Abril”avistó San Juan del Sur, donde esperaba unirse al grueso del ejército costarricense. Desafortunadamente el General Cañas se había retirado a Rivas y el puerto se encontraba en manos del enemigo.

El capitán Valle Riestra notó que en la había estaba anclada la goleta “Granada” ondeando la enseña filibustera, por lo que ordenó izar la bandera de Costa Rica y presentar batalla.

Fotografía de Irving Fayssoux (1820-1890) tomada del libro “1856. El combate naval del 23 de noviembre”, 1977El “ Granada”, en su origen una nave costarricense bautizada como “San José”, fue incautado por Walker en junio de 1855, rebautizada con ese nombre, armada con 12 cañones colocados a babor y a estribor y puesta al mando del filibustero tejano Callender Irvine Fayssoux. Su tripulación según algunas fuentes era de 33 personas.

Las naves se disponen a la lucha de eso de las seis de la tarde encontrándose a una distancia de 400 yardas. El bergantín fue el primero en atacar disparando una andanada. la goleta, más ligera y versátil, disparaba sus cañones y presentaba al bergantín únicamente su proa o su popa. La lucha se prolongó por casi seis horas en medio de la oscuridad reinante, entre fogonazos de los disparos y voces de aliento del capitán Valle Riestra y del capellán Godoy. Cuando la suerte se inclinaba a favor de los costarricenses, un incendio en las bodegas del “Once de Abril” a consecuencia de la impericia de uno de los tripulantes hizo que el fuego llegara a la Santabárbara provocando la explosión y hundimiento de la embarcación.

Fueron muchas las víctimas costarricenses  - 64 muertos, 15 desaparecidos -contándose entre ellos el capellán Godoy que junto a otros heridos fue rescatado y llevado  a tierra donde murió.

Las bajas de los filibusteros fueron 18 de los supuestos 33 que iban a bordo del “Granada”.

Un gesto caballeroso de Walker fue el atender esmeradamente a nuestros heridos y sobrevivientes, enviándolos posteriormente a Costa Rica. Cabe destacar que el valeroso capitán Valle Riestra, de 21 años de edad, sobrevivió y falleció varios años después, mostrando en su rostro y cuello las cicatrices que delataban su heroísmo.

¡HONOR A QUIEN HONOR MERECE! Es una lástima que Costa Rica no testimoniara un reconocimiento a estos héroes casi anónimos que lucharon por la libertad y el honor de nuestra bandera.