Vol. 6 / Nº 6/ edición junio del 2013

A Fondo

Nuestros voluntarios de AGECO:
Cinco historias que contar

Wendy Segura
Prensa, Dpto. de Proyección Museológica

Doña Ligia CastroEn cada una de las familias existe por lo menos un adulto mayor, ese abuelo, abuela , tío, tía… que nos cuentan la misma historia una y otra vez, nos repite muchas veces lo mismo, nos sirve muchas veces un café, pensando que no nos lo ha servido, o vive buscando las llaves que según él o ella “se le perdieron” o no encuentra, algunas veces, si estamos muy apurados o agobiados por las carreras diarias, perdemos la paciencia, pero después, si lo pensamos con más calma  es inevitable reírse de sus ocurrencias.

Pues bien, en el Museo Nacional también tenemos a nuestros adultos mayores, voluntarios de AGECO, que como muchos otros, decidieron no encerrar sus canas en la casa y mostrarlas al mundo, en esta ocasión a los visitantes al Museo, que ellos saben contar historias, la historia precolombina de Costa Rica. Ellos son Jorge Lizano, Lucía Varela, Elizabeth Cruz, Mercedes Torres y Ligia Castro*, y con mucho orgullo queremos presentárselos:

Jorge Lizano. De los juzgados al Museo
Don Jorge LizanoDon Jorge es un ex juez de instrucción pensionado de 78 años, 15 de ellos dedicados al Museo Nacional. Como voluntario, don Jorge imparte visitas guiadas en el Museo, colabora con el programa de visitas a las escuelas y dedica gran parte de su tiempo a la iglesia, a un grupo de reflexiones bíblicas que visita a tres comunidades, entre ellas Desamparados. Don  Jorge esta claro en que nunca pensó en encerrarse en la casa a pensar en dolores y problemas porque según él “todo el mundo los tiene, el error es encerrarse en la casa y pensar en ellos, porque así se hacen cada vez más grandes”.

Es por esta filosofía de vida que don Jorge llega a AGECO y después al Museo, “Cuando yo me pensioné pensé en que quería hacer algo que nunca antes había hecho, nada que tuviera que ver con leyes, entré a AGECO, sobre todo para ir a la piscina y hacer ejercicio, me hablaron de ofrecer mis servicios en el Museo Nacional y me gustó, me di cuenta que eso era lo que quería hacer-

Don Jorge dice tener gran cantidad de anécdotas, sin embargo sus ojos brillan cuando recuerda a una niña que al final de una visita guiada se le acercó para agradecerle la explicación y como muestra de su agradecimiento le regaló un lapicero, dice que aún lo conserva.

Acerca de su vida en familia es muy enfático en asegurar que tiene una linda familia, compuesta por su esposa desde hace 54 años y cuatro hijos, tres mujeres y un hombre a quien perdieron hace muchos años víctima de un cáncer, además es el orgulloso abuelo de 11 nietos.

Al preguntarle a don Jorge si tiene pensado retirarse del voluntariado en el Museo su respuesta fue enfática: “Pienso retirarme cuando me muera”.

Lucía Díaz. Un torrente de energía y vitalidad
Doña Lucía Díaz“Lo primero que quiero aclararle es que yo todavía no pertenezco a la tercera edad, yo tengo 57 años y soy voluntaria de AGECO, por eso dicen que soy adulta mayor, pero oficialmente todavía no lo soy”. Así es Lucía Díaz, la más nueva (y joven) de nuestras guías voluntarias de AGECO, una mujer alegre, elegante, de finos modales y muy coqueta.

Sentarse a conversar con doña Lucía es todo un gusto, es escuchar anécdotas que hacen reír por horas hasta al más serio, pero también es una montaña rusa de sentimientos encontrados, que nos dejan ver a una mujer romántica, dedicada y muy fuerte.

“Yo tuve la dicha de tener un esposo 20 años mayor que yo, un hombre muy bueno, una bendición, él se me murió hace nueve años y yo sentí morir, pero como al año me hablaron de que se iba a abrir un curso de voluntariado en AGECO, a mi me pareció interesante porque la psicóloga me decía que yo tenía que salir de esa depresión sino también me iba a morir. Llegué al curso, lo pasé y ellos me premiaron con mandarme al Museo Nacional, de eso hace 5 años”.

Desde ese entonces doña Lucía decidió dedicar su tiempo libre, no solo al voluntariado en el Museo, sino también en un hogar de ancianos adonde asiste tres veces por semana, a un grupo de viudos y viudas donde se dan apoyo mutuo, pero además organizan paseos y bailes y además estudia inglés en la Universidad de Costa Rica”.

Cuenta  que las posibilidades de voluntariado eran muchas, pero ella escogió el Museo porque le daba la posibilidad de educar y estar en contacto con mucha gente, sobre todo niños y niñas de quienes nutre gran parte de su energía.

De su familia habla con gran orgullo y dice agradecer a Dios por tenerla. Su mamá que tiene 91 años, una hermana 10 años mayor que ella, dos hijos varones y dos nietos, un niño y una niña.

Está enamorada de la vida y el matrimonio, dice que espera estar muchos años más en el Museo, aunque aclara que “si Dios me manda otro marido, es probable que me aleje un poco para dedicarme a mi matrimonio”.

Mercedes Torres. Intelectual y deportista, una mujer de extremos
Doña Mercedes TorresLa historia de doña Merce no es muy diferente a muchas otras mujeres profesionales, una profesora de español que debió dejar su trabajo para dedicarse a cuidar a su madre, sin embargo ella, a diferencia de otras historias, decidió darle un giro y no dejarse deprimir en la casa, fue entonces cuando alguien le habló de la posibilidad de entrar a AGECO, pasó por el proceso y “ni por la mente me pasó la posibilidad de venir de voluntaria al Museo, aunque yo siempre tuve la idea de trabajar con niños, pensé en ir a un hospital, pero me hablaron de venir al Museo y pensé que eso era exactamente lo que estaba buscando”.

De eso hace ya 8 años, y según cuenta doña Merce ha sido un aprendizaje continuo, pues los niños y niñas preguntan cualquier cosa y como voluntarios deben de saber que contestar, pero también es un reto, pues “nosotros como guías tenemos la responsabilidad de ir sembrando en ellos esa espinita de amor por lo antiguo, por nuestro pasado, quitarles la idea de que el Museo es un lugar aburrido”.

Es una mujer energética e intelectual, le encanta hacer natación y leer, está aprendiendo a usar la computadora y el Internet, pero dice que este nuevo aprendizaje no le quita su pasión por la lectura.

Su familia es pequeña, aunque viene de una familia grande de cinco hermanos. Está compuesta por sus dos hijos, con sus parejas y un nieto, aunque no omite hablar de una hija y dos nietos adoptivos, que viven en Alajuela.

“Me encanta venir, es el día en que me arreglo y salgo… espero estar aquí por mucho tiempo más, no solo en visitas, sino en todo lo que necesiten, siento que al escoger el Museo para mi voluntariado la pegué y espero seguir disfrutando de todo lo que el Museo me da”.

Elizabeth  Cruz. Una apasionada de la historia
Doña Elizabeth Cruz“Cuando yo entré al museo, era una época de sentirse útil, llegué a AGECO y me presentaron la oferta, pero quería algo diferente, me hablaron del Museo, me dijeron que tenía que estudiar y eso no me importó”

Doña Eli ya tiene 18 años de ser voluntaria en el Museo, imparte visitas guiadas y asegura que estar en el Museo es un aprendizaje continuo, a partir del momento en que se incorporó al Museo dice que personalmente  ha crecido, descubrió su pasión por la historia,  “mi biblioteca está llena de historia de Costa Rica, arqueología e historia natural"

Entre las anécdotas que mejor recuerda ha sido las veces que ha servido de guía a sus propios nietos.

“Dar visitas es una de las experiencias más lindas que he tenido, me ha tocado dar guías a personas con discapacidad, por ejemplo talleres de cerámica a niños no videntes…. También me ha tocado atender maestros de Centroamérica, y cuando es con personas adultas mayores ellas son realmente los que hacen la guía.”

*La entrevista con doña Ligia Castro no fue posible debido a asuntos familiares que ha tenido, pero igual que a sus compañeras y compañero le agradecemos de todo corazón sus aportes al Museo.

Colaboró con esta información Grettel Meneses, educadora del Dpto. de Proyección Museológica.

 
ministerio

Visite el Museo Nacional de Costa Rica

Horario: De martes a sábado, de 8:30 a.m a 4:30 p.m. Domingos de 9 a.m. a 4:30 p.m. Lunes: Cerrado.

Tarifas: Nacionales adultos ¢2 000. Entrada gratuita para estudiantes con carnet, menores de 12 años y adultos mayores de 65 años con identificación.

Extranjeros: Tarifa general $9. Estudiantes extranjeros identificados $4.

Tels: +506 2257-1433 - Fax: +506 2233-7427 - Aptdo: 749-1000 San José, Costa Rica.

Dirección: Avenidas Central y Segunda, San José, Costa Rica. Entrada principal: Por la fachada oeste-Plaza de la Democracia.

www.museocostarica.go.cr / informacion@museocostarica.go.cr

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