Museo Nacional de Costa Rica

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A fondo

El sitio Grijalba-2, un asentamiento complejo del delta del Diquís

Francisco Corrales Ulloa
Arqueólogo, Dpto de Antropología e Historia

Sitio Grijalba, vista de empedrado. Fotografía de Francisco Corrales, Dpto. de Antropología e HistoriaEl sitio Grijalba-2, ubicado en una terraza del río Balsar, un afluente del río Térraba, cerca de Ciudad Cortés, cantón de Osa, es uno de los asentamientos seleccionados para ser incluido en la candidatura de patrimonio mundial de sitios con esferas del Diquís. Hasta ahora ha sido el menos investigado, pero recientes trabajos han permitido volver a evaluar uno de los sitios mejor conservados del Delta del Diquís.

El sitio fue registrado por Ifigenia Quintanilla (1992) quien llevó a cabo una evaluación del lugar. Luego, Lucía de la Fuente (1994, 1995) llevó a cabo una limpieza de 9 estructuras y un plano general. El trabajo en el lugar se facilita porque las estructuras no presentan una importante acumulación de sedimentos en ellos, con una profundidad del depósito que no excede los 25 cm.

El lugar cuenta con varios montículos que tienen entradas empedradas con cantos rodados, depósitos de cerámica y lítica y una esfera de piedra, que se asocian al período Chiriquí (800-1500 d.C.), el período tardío de ocupación precolombina donde grandes y complejos asentamientos son reflejo de la organización cacical que se dio en la zona en tiempos precolombinos. Los estratos principales contaban con lugares de vivienda más elaborados que los del pueblo común.

Sitio Grijalba, vista de zona empedrada frente a un montículo bajo. Fotografía de Francisco Corrales del Dpto. de Antropología e HistoriaEl sitio también se seleccionó por su ubicación hacia el sector oeste del delta, y de esta forma contar con una muestra representativa de asentamientos en diferentes zonas de este. Adicionalmente, la presencia de montículos y empedrados en superficie permiten visualizar estructuras que en otros sitios como Finca 6 están sepultados. Así, los diferentes sitios brindarán la variedad de ocupaciones y estructuras precolombinas que se incluyen en la candidatura.

Grijalba-2 cuenta con un conjunto de montículos con características particulares. Hay dos montículos con un diámetro exterior de aproximadamente 20 m y alturas alrededor de 1,50 m. Tienen la particularidad de que sus paredes fueron construidas con piedra caliza mayoritariamente y algunas piedras de río. Los muros, construidos con piedra caliza y cantos rodados, servían para evitar la erosión y proteger las estructuras.

Otras estructuras circulares u ovaladas de unos 50 cm de altura tienen áreas pavimentadas con piedras de río, como patios o entradas, de hasta 10 m de largo. Tienen una orientación este-oeste y se encuentran muy juntas generando un área principal con una ocupación densa. De manera preliminar se han observado depresiones entre montículos que habrían servido para canalizar el agua de lluvia.

Sitio Grijalba, vista de empedrados y montículos. Fotografía de Francisco Corrales del Dpto. Antropología e HistoriaEl lugar cuenta con una esfera de piedra situada a unos 100 m del grupo de montículos, en una zona donde hay abundante material cerámico. Mide 1,15 m de diámetro y actualmente está enterrada parcialmente. Los especialistas del Museo Nacional la están evaluando para determinar su estado de conservación y las medidas a tomar.

En los alrededores del conjunto principal hay presencia de cerámica fragmentada y herramientas de piedra que señalan áreas domésticas, cubriendo cerca de 8 hectáreas. La presencia de abundantes piezas de cerámica permite establecer la vajilla que se utilizaba para actividades cotidianas. Por su parte el hallazgo de metates "simples", manos de moler, morteros y hachas, permiten acercarse al sistema agrícola con base en el maíz. Son notorias las concentraciones de restos en ciertos puntos que podrían corresponder a basureros de viviendas.

Continuando con un programa de investigación que inició desde 2005, los trabajos de investigación más recientes, a cargo de Francisco Corrales y Adrián Badilla, se han orientado a la limpieza del conjunto estructural documentado y evaluado por Quintanilla y de la Fuente y la exploración de nuevas zonas del sitio. Se trata de conocer mejor los asentamientos que aun conservan esferas de piedra para conocer mejor los contextos en que estas se ubicaban.

A la vez funcionarios del Departamento de Protección de Patrimonio Cultural  están evaluando el estado de conservación de la esfera e interviniendo uno de los empedrados para restablecer su disposición original. De esta manera arqueólogos y conservadores trabajan en conjunto en un plan de conservación a largo plazo de los sitios con esferas del Diquís. Las labores aún están en curso y los resultados de esta temporada estarán completados en algunos meses.