Vol. 6 / Nº 6/ edición junio del 2013

A fondo

Memorias fluviales: Excavaciones en progreso en un sitio funerario en el Caribe Central

 

Francisco Corrales Ulloa
Arqueólogo, Dpto. de Antropología e Historia


Este es uno de los ríos que baña el sitio arqueológico El Liceo. Fotos Francisco Corrales.El Caribe Central es una inmensa llanura que arranca en las faldas de la Cordillera Central y termina en la costa, es irrigada por innumerables ríos, quebradas y riachuelos que recolectan las aguas desde las cumbres y se alimentan de las lluvias que, de forma ligera o torrencial, se dan por la mayor parte del año, con esta precipitación de agua constante, los cauces arrastran millones de piedras y en sus recorridos cambiantes las dejan por todo el territorio. 

Los antiguos habitantes, al igual que los actuales, convivieron con la lluvia casi perenne, con los suelos saturados, con las corrientes impetuosas. Ríos y quebradas fueron un referente en el uso del espacio, sean de tipo funerario o habitacional,  y las piedras que los ríos dejaban a su paso se convirtieron en la materia prima para la construcción de herramientas, casas y cementerios.

Vista panorámica de la excavación en el sitio El Liceo. Fotos Francisco Corrales, setiembre- noviembre 2009.Durante un periodo de tiempo, que los arqueólogos llaman Fase La Selva, allá entre los 300 y 800 años después de Cristo o de nuestra era, como se quiera, enterraron a sus muertos o los cubrieron con las piedras tomadas de las inagotables fuentes.

Ejemplo de lo anterior es el sitio arqueológico “Liceo” donde una “mancha” de piedras desordenada forma un túmulo o montículo que recuerda la ribera de los tantos ríos que riegan el área. Una vez finalizada su conformación un pequeño montículo habría sobresalido en el paisaje con piedras grandes asomando entre las medianas y en ciertos sectores rellenando los espacios o formando pequeñas capas de piedra menuda, que es llamada “coyolillo”.

El sitio se ubica donde hoy se llama San Rafael de Guápiles, mejor conocido como La Colonia, más hacia la montaña que hacia la costa. Ahí se iba a construir el cementerio de la comunidad pero la cercanía de una quebrada, llamada El Gobierno, según el mapa, impidió ese uso.

Lo irónico es que esa quebrada, que impidió una importante construcción comunal,  fue para los antepasados, la fuente de materia prima para el viejo cementerio precolombino.

Vasijas de barro, evidencias de enterramientos en el sitio. Fotos Francisco Corrales. Setiembre- noviembre 2009.Las evidencias arqueológicas encontradas hacen suponer que el cuerpo se depositaba sobre la tierra directamente y luego le colocaban sus ofrendas, cerámica, y otras cosas perecederas.

Lo curioso de este cementerio arqueológico, es que no hay un arreglo cuidadoso de las piedras, da la impresión de que éstas en vez de depositarse seleccionadas por tamaño y forma, habrían sido colocadas según llegaban desde la fuente. Hasta hay la tentación de decir que habrían sido tiradas.

El cuerpo y las ofrendas habrían sido cubiertos con la piedra mediana y “coyolillo” o piedra menuda, para sellar los espacios y evitar los malos olores o la acción de animales y encima colocaban las piedras grandes.

Sin embargo, esta distribución presenta una diferencia notable con una zona cercana compuesta de dos estructuras donde se observa un circulo irregular que finaliza en un ovalo. En estas otras estructuras las ofrendas se agrupan hacia el centro de los círculos, hasta ahora solo se han encontrado vasijas de cerámica, sin embargo en otros cementerios de la época se han encontrado esculturas de piedra y colgantes de piedra verde.

Llaman la atención las fosas circulares del cementerio. Fotos Francisco Corrales. Septiembre- noviembre 2009.¿Tuvieron los antiguos habitantes una memoria fluvial al hacer la primera de las estructuras? ¿Es el montículo una imagen de los playones con sus acumulaciones de cantos rodados? ¿Hasta donde influyó el paisaje a la hora de hacer los cementerios, al trasladar la piedra desde las quebradas y ríos cercanos e ir cubriendo los cuerpos con sus ofrendas de cerámica? ¿Hay una analogía en la disposición aparentemente caótica del montículo, en la mezcla de piedras grandes y pequeñas con lo que se ve en los cauces? Tal vez no es desorden es imitación.

Las excavaciones en el sitio aún están en proceso, falta por excavar otros sectores y habrá que analizar la evidencia en su conjunto. Las diferencias entre las estructuras deben ser analizadas con cuidado para relacionarlas con la organización social y el sistema simbólico de las gentes que usaron el lugar. Van surgiendo preguntas a medida que avanzamos, para algunas no habrá respuesta pero nos sirven de referencia en el intento de acercarnos a las costumbres funerarias de las gentes que vivieron y murieron en el lugar.

 

 
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