Museo Nacional de Costa Rica

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A fondo

Los pisos de mosaico
Un objeto cotidiano convertido en arte

Wendy Segura. Prensa
Dpto. Proyección Museológica
Museo Nacional de Costa Rica

Hugo Pineda junto a Adriana Collado, Directora de Cultura y Coordinadora del Programa de Becas TallerCuando era niño iba a misa a la iglesia de San Ramón de Alajuela, su ciudad natal. Durante la mayor parte de la ceremonia, observaba con admiración las sinuosas formas que hacían los mosaicos en el piso. Desde entonces Hugo Pineda no pudo dejar de mirar hacia el piso. Los mosaicos eran su asombro y a la postre se convirtieron en el objeto de investigación durante los recientes 3 años de su vida.

La exhibición itinerante “Mosaicos: En la arquitectura, desde el diseño. Un acabado de fines del siglo XIX y principios del siglo XX en San José”, es el resultado final de lo que Hugo llama “una motivación personal y una afinidad por la estética”.

Esta exhibición itinerante se desprende de una investigación que inició en el 2005, gracias al programa de Becas Taller de la Dirección de Cultura, según él,  el proyecto estaba para terminarse en pocos meses, en el cual investigaría las características de 100 sitios que tuvieran pisos de mosaicos en San José, para su sorpresa, muchos lugares aún conservan el piso original, al final investigó 291 lugares, de los cuales 21 ya han desaparecido.

 “La gente no los valora (los mosaicos), no está conciente del valor histórico, antropológico y estético”, asegura Hugo y agrega “por ejemplo, llegue a una casa donde una señora limpiaba todos los días y no se había dado cuenta que tenía 7 diseños diferentes de mosaicos en el zaguán, el comedor, el baño, etc.”

Los mosaicos hablan

Hotel Posada del Museo, frente al Museo NacionalSegún la investigación de Hugo, los mosaicos nos hablan de una época de bonanza, donde los  grupos socioeconómicos más poderosos del país se hacen presenten. Fueron una moda de pensamiento y estilo de vida europeizada. “Por supuesto que no todos tenían acceso a este lujo, sin embargo algunas casas de clase media tienen mosaicos, aunque más sencillos y en menos áreas” recalcó.

Los pisos de mosaico obedecen a corrientes internacionales estéticas de los años 1830 y 1840, que innovaron en materiales más seguros. Entre 1885 y 1890 se traían del exterior, sin embargo a partir de 1906 se funda la primera fábrica de mosaicos, la fábrica de don Lesmes Jiménez, quienes trabajaban con moldes, catálogos y pigmentos traídos de Europa, según Hugo a partir de este momento es cuando en alguna medida la clase media tiene acceso a estos mosaicos. 

Casa en Barrio Luján, documentada por Hugo PinedaA partir de los años 1940 decae el uso de pisos de mosaico, esto se da por un cambio de moda y corrientes estilísticas y utilización de materiales más económicos como la cerámica, el mármol y el terrazo.

Actualmente se usan, pero sigue siendo caro. Los utilizan sobre todo en lugares comerciales en que se requiere poner el lugar en contexto con la época, donde remodelan y quieren ponerle el piso original o bien “por un romanticismo estilístico”.

El costo depende del diseño, los colores y la complicación, ya que al igual que antes se sigue haciendo de forma artesanal, con moldes una persona va chorreando uno a uno, color por color. Elaborando cada mosaico, alguien con destreza puede tardar cerca de 5 minutos de preparación y el valor de cada mosaico en promedio es de $3 cada uno.

Hugo Pineda busca que quien visite la exhibición salga con una visión distinta de un objeto tan cotidiano como lo son los pisos de mosaico, y que en adelante, cada vez que entre a una casa o local antiguo o vea una propiedad demolida con piso de mosaico, piense que esos objetos son “parte de la historia, de nuestra identidad cultural, de un pasado lejano y reciente a la vez, un intercambio entre generaciones”.

Le invitamos a que visite la exhibición “Mosaicos: En la arquitectura, desde el diseño. Un acabado de fines del siglo XIX y principios del siglo XX en San José”, en el Museo Nacional de martes a domingo de 8:30 a.m. a 4:30 p.m. Estará exhibida en la Sala de Conferencias hasta el  1 de febrero de 2009.