Museo Nacional de Costa Rica

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A fondo

José Sancho
“La naturaleza me avasalló”

Wendy Segura Calderón
Prensa, Dpto. Proyección Museológica

José SanchoLlegar a la casa de José Sancho en Bello Horizonte de Escazú es entrar en un mundo diferente, un remanso de paz donde convergen en completa convivencia ardillas entre los árboles, serpientes mansas de mármol, figuras femeninas y animales silvestres de piedra, hierro y madera.

Ahí nos atendió, sumergido en la pasión que por años reprimió y por casi la misma cantidad de años ha aflorado sin contemplación, sometiendo su espíritu pacífico e inquieto a la vez.

Y es que José Sancho es hombre de contrastes, un exitoso economista que un día sin pensarlo, ni darse cuenta, decidió dar un vuelco radical a su vida y dedicarse plenamente a la escultura. Después de estudiar economía industrial en Italia, trabajar en el Mercado Común Centroamericano en Guatemala y en el Banco Interamericano de Desarrollo en Washington, decidió volver a Costa Rica y buscar un terreno en las afueras de San José.

Es así como adquiere su actual propiedad en Escazú, la que inicialmente se convertiría en un estudio para seguir trabajando en economía, “pero que estando ya aquí, la naturaleza me avasalló, y no pude seguir con la economía”, comentó José.

La fuente de inspiración

Los recuerdos de la niñez en su Puntarenas natal regresaron y sólo por casualidad, por pasatiempo, empezó a esculpir con desechos de hierro, “después de eso ya no pude seguir con la economía, ya no fue posible sentarme en un escritorio, ni frente a una computadora… no puedo explicarlo, (el cambio) no lo programé, ni lo resolví”.

Como fotografías recientes, José Sancho mantiene vivas imágenes de su infancia que tienen su origen en la actitud contemplativa y veneradora de la naturaleza. “Al principio de mi existencia en Puntarenas, contemplaba embelezado las bandadas de pelícanos, los cardúmenes bajo la tenue transparencia del agua de mar, los garrobos y reptiles, eso se quedó muy grabado en mi mente, al mismo tiempo yo sentía inclinación por el trabajo manual, la carpintería sobre todo, yo nací para ser carpintero”.

José Sancho con su obra Sin embargo, como el mismo escultor lo dice, el amor por la naturaleza y el deseo de expresarse manualmente se reprimieron por razones socioculturales y no fue hasta su madurez, a los 40 años, que aquellas ideas y deseos afloraron y empezó a hacer trabajos animalísticos y torsos de  mujeres. “Esas son mis dos temáticas” agregó Sancho, “los torsos con el objetivo de encontrar un ideal de belleza humana en lo femenino y los animales en los que quisiera sintetizar y atraer gestos que quisiera ver en los seres humanos”.

Entre serpientes de mármol expresó su deseo de que las personas fueran como las serpientes; “sus cualidades son mal interpretadas, se dice que ellas son malas y atacan, pero lo que tienen son actitudes de defensa, usan sus armas naturales, no para atacar al ser humano, sino para inmovilizar a la presa y alimentarse”.

A pesar de esto, no es un mensaje ecológico lo que él se propone con su escultura. Más que una obra fruto del raciocinio, José Sancho lo que plantea son imágenes del corazón, de los recuerdos de infancia, que se materializan en los elementos que la misma naturaleza le da.  “No busco expresar más que lo esencial del animal a través de la forma”.

José Sancho con su obra Durante treinta y tres años ha elaborado un promedio de treinta esculturas, muchas de ellas de animales de la fauna costarricense que el mismo José dice “nunca antes habían sido expresados plásticamente, como por ejemplo el perezoso, para mí,  una figura inédita”.

En cuanto le llega el material  - puede ser un tronco de madera, una piedra, un trozo de mármol o simple chatarra - , José explora en sus recuerdos para encontrar algún gesto animal.  “Cuando llego a ese punto, puedo decir que la escultura ya está hecha sin haberla empezado”.

Sancho agrega, “mis esculturas se mimetizan, tal como lo hacen los animales de la naturaleza, mis materiales se defienden para convertirse en elementos más bellos”.

Concluyó que le gustaría compartir su arte con mucha gente en su casa – taller y hacer de ésta un lugar de exhibiciones permanentes, que le gustaría que fuera más visitada, y abrirla al público, si le llaman con anticipación”.

Si usted quiere admirar su obra, puede contactar a este escultor al teléfono 2228-1661. También puede visitar la exhibición “Flora y Fauna”, que está expuesta en la Sala de Exhibiciones Temporales del Museo Nacional hasta el 14 de diciembre, en horario de martes a domingo de 8:30 a.m. a 4:30 p.m.