Vol. 6 / Nº 6/ edición junio del 2013

A fondo

Don Jorge León: botánico de corazón

Wendy Segura
Prensa, Dpto. de Proyección Museológica

Don Jorge León le entrega a Adelina Jara del Museo Nacional el libro Ensayos sobre plantas de Henry Pittier. Foto. Dpto. de Proyección MuseológicaEn días recientes, un equipo del Museo Nacional acudió al llamado del reconocido botánico costarricense Jorge León, pues donó a la biblioteca del Museo Nacional un histórico libro llamado Pittier, H. Ensayo sobre las plantas usuales de Costa Rica. Washington de la editorial H.L. & J.B. Moqueen del año  1908.

Según Adelina Jara, encargada de la biblioteca del Museo, esta publicación es de suma importancia para la colección del Museo, pues es la primera publicación en donde se describen las plantas más comunes que existen en los alrededores de las casas costarricenses, asimismo se les asigna su nombre común, nombre científico, familia, nombre indígena y hace comentarios de sus usos. “Es una obra tan importante que más de 100 años después de publicada la primera edición sigue siendo texto de consulta por botánicos”.

Don Jorge León dedica su tiempo a leer en su casa. Fotografía del Dpto. de Proyección MuseológicaLa entrega de esta obra, nos hizo reencontrarnos con un hombre que le ha dado muchísimas obras y conocimiento a la botánica del país y nos hizo recordar quién es y sus inicios como docente, investigador y botánico.

Cuenta don Jorge, que corría el año de 1941 cuando el Dr. Alexander Skutch lo invitó con tan solo 25 años de edad, a encargarse de la sección de botánica del Museo Nacional. “Era una época muy difícil, era la época de la guerra y no se conseguían un montón de cosas en el país. En el Museo teníamos los fondos restringidos y nos limitábamos sobre todo a cuidar y clasificar las colecciones que ya existían”.

Nació en Barva de Heredia en 1916 y es el mayor de dos hermanos. Desde niño se había interesado en la investigación y observación de plantas y animales, sin embargo la vida lo llevó por otro camino. Entró a estudiar a la Escuela Normal y se convirtió en maestro, “aunque esa no era mi vocación” comentó el mismo don Jorge y en realidad la ejerció por solo 4 años en Juan Viñas; fue justamente este trabajo en esa localidad cartaginesa la que lo acercó al Museo Nacional y a lo que sería su verdadera vocación.

Don Jorge León junto a Margoth Campos, funcionaria del Museo Nacional. Fotografía del Dpto. de Proyección Museológica“Mientras trabajaba en Juan Viñas conocí a don Juvenal Valerio, el director del Museo en aquel tiempo, él me pedía que le consiguiera plantas que le encargaban a él y que solo se conseguían en los alrededores de esta localidad, yo las colectaba y se las enviaba. En eso el Dr. Skutch anunció su deseo de quedarse solo con el área de ornitología y don Juvenal me llamó a una entrevista, hasta el Ministro de Educación me entrevistó, después decidimos que yo me encargaría de la sección de botánica del Museo”, contó don Jorge.

El Museo fue un “trampolín” para que aquel joven aprendiera y decidiera buscar nuevos proyectos y rumbos;  es así como participó  en el desarrollo de un proyecto de producción de alimentos para exportar a Panamá durante la guerra en que 20 mil soldados estadounidenses defendían el canal del dominio japonés.

Para este momento, la especialización era una necesidad y en 1951 decide viajar a la Universidad de Washington donde además se integra al equipo de investigadores del Missouri Botanical Garden junto a los Drs. Woodson y Edgar Anderson.

Don Jorge le muestra a Adelina (blusa rosada) y a Margoth, parte de su colección de libros. Fotografía del Dpto. de Proyección MuseológicaDe la gran cantidad de proyectos e investigaciones que ha realizado don Jorge en su vida el que más anécdotas y satisfacciones le dejó lo inició en 1962, cuando viajó a Perú con el Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas de la Zona Andina, de donde fue el director del Programa Regional de Investigaciones. “Me fui a trabajar a Lima y a estudiar una serie de plantas domesticadas, trabajaba junto a un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional Agraria de Perú e investigábamos acerca de la propagación y mantenimiento de recursos genéticos en cultivos indígenas”;  recordó don Jorge  que su mayor orgullo en este proyecto es que logró que los estudiantes continuaran con él y a la fecha han desarrollado cultivos de tubérculos poco conocidos como el ulluco, la mashua y la oca, o granos como el quinoa.

Sus años como investigador formal y educador los concluyó en el CATIE en 1983, sin embargo este incansable hombre, a sus 94 años sigue activo como en sus mejores años, tan lúcido como cuando empezó en la docencia en los años 40. Recientemente colaboró con la editorial de la Universidad de Costa Rica en la traducción del francés al español del libro “La América Central” del naturalista danés A.S. Oersted, un libro cuya primera edición se publicó entre 1846 y 1848.

Actualmente, don Jorge sigue leyendo mucho en la tranquilidad de su casa, en donde recibió a las bibliotecólogas del Museo para hacer entrega del libro mencionado y hacer algunos recuerdos de su prolífica vida.     

 
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Tarifas: Nacionales adultos ¢2 000. Entrada gratuita para estudiantes con carnet, menores de 12 años y adultos mayores de 65 años con identificación.

Extranjeros: Tarifa general $9. Estudiantes extranjeros identificados $4.

Tels: +506 2257-1433 - Fax: +506 2233-7427 - Aptdo: 749-1000 San José, Costa Rica.

Dirección: Avenidas Central y Segunda, San José, Costa Rica. Entrada principal: Por la fachada oeste-Plaza de la Democracia.

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