Museo Nacional de Costa Rica

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A fondo

Una familia de músicos prehispánicos

Wendy Segura
Prensa y Relaciones Públicas, Dpto. de Proyección Museológica

Sitio arqueológico en Garza. Fotografía cortesía del Dpto. de Antropología e Historia¿Se imagina usted encontrar un cementerio de músicos?, pues eso fue lo que en apariencia encontraron los arqueólogos del Museo Nacional en una excavación en playa Garza, en la península de Nicoya, realizada durante los meses de marzo y abril del presente año.

Los investigadores encontraron 12 tumbas, algunas de ellas alteradas por el huaquerismo y por maquinaria pesada, aún así, lograron rescatar unos 170 artefactos entre vasijas, hachas, masas ceremoniales, instrumentos musicales y colgantes, que se considera se utilizaban durante el periodo Tempisque, entre el 500 a.C. y el 300 d.C.

Esta es una de las ocarinas encontradas en el sitio Garza, Península de NicoyaSin embargo, la sorpresa mayor fue descubrir que al menos el 70% de esos artefactos son instrumentos musicales: ocarinas, flautas y silbatos. Según Juan Vicente  Guerrero, arqueólogo  del Museo Nacional,  nunca antes se había descubierto tanta cantidad de objetos musicales en un cementerio, lo que hace suponer que en ese sitio había enterrada toda una familia de músicos: “los instrumentos estaban muy bien elaborados, con motivos de fauna, entre los cuales sobresalen aves, murciélagos y chicharras”, agregó el arqueólogo. Guerrero corroboró con pobladores de la zona la no existencia de otros sitios arqueológicos con presencia de gran cantidad de instrumentos musicales.

Otra de las conclusiones a las que llegó el equipo de investigadores es que todos los enterramientos son de tipo secundario o “de paquete”, es decir, los huesos del individuo se agrupaban en una especie de paquete, para después envolverlos y enterrarlos de forma tal que el espacio que ocupaban era mínimo, y alrededor de ellos colocaban sus objetos. Las agrupaciones de tumbas y las concentraciones de artefactos en diferentes niveles en una misma tumba hacen suponer al arqueólogo que el sitio funerario se dividió en grupos clánicos o por linajes familiares. Sin embargo esto es solo parte de las hipótesis que se manejan, pues debido a la alta acidez del terreno, no se encontraron restos orgánicos.

Los pobladores de la zona
Piezas El equipo de investigadores encontró algunos artefactos significativos, entre ellos algunos colgantes de jadeíta y otros de jade social, es decir no son colgantes hechos de jadeíta que era la más utilizada por las clases de mayor rango, sino más bien hechos de otro tipo de piedras que estaban más al alcance de las otras clases por tratarse de materia prima que se encuentra en los alrededores. La presencia de artefactos como manos, metates y machacadores refuerza el hecho de que se trata de sociedades con una agricultura compleja. Con productos como el maíz, la calabaza y el frijol entre otros.

Una ubicación temporal más exacta dentro del periodo Tempisque de los artefactos se determinara dentro de unos meses, cuando Guerrero tenga los resultados de las pruebas radiométricas. Por la asociación temporal que se le asigna al sitio arqueológico, se estima que las piezas pertenecieron a pobladores de ascendencia Chibcha, una población en la que ya existían diferenciaciones de rango, linaje y hasta intercambio con otras culturas.