Vol. 6 / Nº 6/ edición junio del 2013

A Fondo

Guanacaste Precolombina:
Del ritual de vida al ritual de muerte

Juan Vicente Guerrero,
Arqueólogo, Dpto. de Antropología e Historia

Enterramiento secundario o de “paquete” por la forma en como fueron colocados los huesos, los cuales, luego de acomodados, se envolvían en fibras vegetales y sepultados.Las investigaciones arqueológicas realizadas  en la  región noroeste del país, por arqueólogos del Museo Nacional de Costa Rica, así como por investigadores de otras instituciones,  han puesto de manifiesto bastante evidencia sobre las formas de tratar a los muertos desde  el periodo Tempisque  (500a.C. –300d.C.), que corresponde con el período Preclásico Tardío mesoamericano hasta el período Sapoá - Ometepe  ( 800- 1500d.C.).

En el primer milenio antes de Cristo, se aprecia un gran trabajo y sofisticado tratamiento de los restos del difunto, ya que el entierro secundario tenía varias fases o procesos antes de realizar el enterramiento, lo que sugiere a los investigadores la existencia de varios especialistas que participaban en el proceso.

El primer actor de este proceso era el encargado de tratar con los restos, luego el personaje que preparaba el lugar donde se depositarían los atuendos y las ofrendas.

Colgante de jade, el más antiguo que se conoce hasta el momento en Costa Rica, data del año 570 a.C. aproximadamente.Se cree que todo este proceso estuvo precedido de complicados ritos y ceremonias; como la presencia de ollas matadas (quebradas) sobre las sepulturas y ofrendas póstumas. Los cementerios en su mayoría se ubican en los cerros, con vistas prominentes al mar y fuentes de agua primaria. Otro elemento a destacar, es la utilización de piedra para demarcar algunas sepulturas, que aunque no es la norma,  pareciera dar pie al período siguiente.

En lo referente a la presencia de materiales mesoamericanos en Nicoya, las diferentes investigaciones muestran que es bien clara la interacción  de los grupos del sur de América Central, con los ubicados más al norte, actividad que se gestó al menos a partir del primer milenio antes de Cristo. Al parecer,  las poblaciones locales estaban constituidas por grupos socio políticos, organizados en tribus y linajes, que vivían en caseríos dispersos, los cuales al final del periodo local,  que corresponde con el  Preclásico Tardío, se consolidan como sociedades diferenciadas, con mayor capacidad de establecer contactos con las sociedades Mesoamericanas. 

Enterramiento flexionado encontrado en Bahía CulebraDurante el período que va del 300 – 800 d.C. (Bagaces),  es notable el uso de la piedra como marcador de cementerios y de sepulturas; hasta el momento no se conoce una sola unidad funeraria que no haya tenido piedra. Los cementerios presentan grandes cantidades de cerámica fragmentada, localizada sobre y dentro de los cúmulos y montículos de piedra, lo que se ha interpretado como culto y visita a los difuntos, al parecer con cierta frecuencia, donde se ritualizaban artefactos y llevaban a cabo ceremonias específicas.

Los enterramientos fueron principalmente  realizados de forma flexionada y algunos extendidos, cuyas ofrendas incluían artefactos cerámicos en buena proporción. Los mismos comprenden ollas de buen tamaño, lo que contrasta con el período anterior (periodo Tempisque), donde predominan los amuletos de jade. En este lapso temporal, el cual es contemporáneo con el clásico mesoamericano, prosigue el intercambio de productos como el jade, algunos con glifos mayas (dibujos tallados en piedra), vasijas de mármol y obsidiana entre otros.

En el período Sapoá-Ometepe, es notoria la presencia de cementerios y sepulturas, con relación directa a las áreas domésticas y de habitación, sobresaliendo los entierros combinados. La utilización de rasgos culinario- ceremoniales son también importantes en las ceremonias de enterramiento. La cerámica policromada es la principal ofrenda que presentan los individuos, la misma fue objeto de comercio con grupos del resto del país, incluso fuera del mismo.

De esta es la forma quedaban los cráneos que eran deformados en las culturas mesoamericanas, el procedimiento se hacía desde que eran niños y no todos podían hacerlo, era solo para familias de cierto estatus socialPor último, en este lapso temporal, prosigue el comercio con los grupos del norte, hay presencia de cerámica plomiza (cerámica grisácea)  representada por unas pocas piezas y fragmentos. La obsidiana (un tipo de cristal volcánico) es un material que sigue comercializándose en forma de puntas de flecha y navajas. Además, se considera que algunos artefactos de cobre y láminas muy delgadas de oro, son atribuidos a grupos mexicanos. Otro elemento de gran relevancia es la enorme cantidad de motivos mesoamericanos presentes en la cerámica policromada del período tardío, que en este caso se vincula con la presencia directa de grupos mesoamericanos, en Gran Nicoya. (Chorotegas-Mangues, Nicaraos y otros).

Todos estos vestigios de vida en la zona de Guanacaste muestran toda una norma ritualizada, en la que la muerte es solo una transición a otra vida y las costumbres de vida y muerte son compartidas por el resto de culturas mesoamericanas.

 
ministerio

Visite el Museo Nacional de Costa Rica

Horario: De martes a sábado, de 8:30 a.m a 4:30 p.m. Domingos de 9 a.m. a 4:30 p.m. Lunes: Cerrado.

Tarifas: Nacionales adultos ¢2 000. Entrada gratuita para estudiantes con carnet, menores de 12 años y adultos mayores de 65 años con identificación.

Extranjeros: Tarifa general $9. Estudiantes extranjeros identificados $4.

Tels: +506 2257-1433 - Fax: +506 2233-7427 - Aptdo: 749-1000 San José, Costa Rica.

Dirección: Avenidas Central y Segunda, San José, Costa Rica. Entrada principal: Por la fachada oeste-Plaza de la Democracia.

www.museocostarica.go.cr / informacion@museocostarica.go.cr

Explore nuestro sitio web y conozca más sobre: