El Valle del Diquís, un tesoro natural

Valle del Diquís

La región del Diquís, en el Pacífico Sur de Costa Rica, resalta por su rico patrimonio cultural y natural. En esta pequeña área se combinan paisajes naturales, agrícolas y urbanos de gran belleza, con una importante y particular biodiversidad que es poco conocida y valorada por la mayor parte de los costarricenses.

El Valle del Diquís o Valle de Térraba-Sierpe se encuentra en la costa pacífica del sur de Costa Rica y por su riqueza natural y cultural es considerado uno de los más importantes de América Central. La palabra Diquís proviene de dos términos de la lengua Boruca: Dív que significa río y Crív que significa grande. “Dív Crív” era el nombre que se le daba al río Grande de Térraba según registros de finales del siglo XIX. Precisamente la formación del valle ha sido producto de la sedimentación acarreada en inundaciones periódicas originadas por este importante río en conjunto con el río Sierpe.

Las condiciones físicas (suelo, clima, topografía, etc.) y la cercanía de la costa favorecieron el desarrollo de una riqueza biológica privilegiada. En la región interna del valle las áreas de bosque muy húmedo albergan más de 1 000 especies de plantas, hongos, aves, mamíferos y mariposas, un número considerable para una región pequeña, alterada y poco protegida. Algunas de estas especies son únicas y exclusivas de esta parte del país, lo que le agrega valor a esta riqueza. Actualmente quedan pocos fragmentos del bosque original, mayormente restringidos a las laderas empinadas de las montañas, los alrededores de los cauces de los ríos y en la zona costera, afortunadamente protegida en el Humedal Nacional Térraba-Sierpe. En este humedal existe un complejo de ambientes entre los que se encuentran canales mareales, playones, manglares y bosques. Aquí también habita una rica y abundante flora y la fauna tanto terrestre como acuática. Este humedal fue declarado de importancia internacional en 1995 por la Convención Ramsar.

Entre las 50 especies de hongos registrados en el Valle del Diquís destaca el grupo de  los hongos conocidos como orejas de palo (familia Polyporaceae). Su nombre se debe a su forma y lugar de crecimiento (sobre troncos). Algunos de estos hongos son importantes no sólo por su abundancia sino también por ser comestibles y/o porque poseen propiedades medicinales como las especies Cookeina speciosa y Ganoderma lucidum respectivamente.

HeliconiaLa vegetación del valle está representada por al menos 977 especies, algunas muy llamativas por su imponencia y gran tamaño como las ceibas, los espaveles, los javillos y los guácimos; otras resaltan por sus floraciones masivas y coloridas como la que presentan los botarrama o palo de mayo a inicios de la época lluviosa. En las zonas del humedal existen importantes poblaciones de varias especies de mangle como Pelliciera rhizophorae y Rhizophora mangle y el helecho nigra forra (Acrostichum aureum). Debido al desarrollo urbano que existe, en la zona se hallan algunas especies de plantas de uso ornamental que rodean jardines, iglesias, parques públicos, muchas de ellas de origen exótico, entre las que destacan el pandano (Pandanus tectorius), el malinche (Delonix regia), los crotos (Codiaeum spp) y el orgullo de la India (Lagerstroemia speciosa). En los sistemas agrícolas sobresalen: Gmelina arborea (melina) y Tectona grandis (teca) que son cultivadas por su uso maderable; Oryza sativa (arroz), Musa acuminata y variedades (banano, plátano, etc.) y Elaeis guianensis (palma de aceite) se cultivan por su uso comestible. También asociados con el ser humano destacan varias especies nativas como el nance (Byrsonima crassifolia), el chicasquil (Cnidoscolus aconitifolius), la papaya (Carica papaya) y la yuca (Manihot esculenta).

La riqueza ornitológica en el Valle del Diquís está compuesta por 224 especies que comprenden el 25% de las especies de aves del país. La mayoría son residentes pero también hay especies migratorias. Por sus colores resaltan las lapas rojas (Ara macao), que surcan los cielos en grupos de abundantes parejas y se posan sobre los almendros y espaveles para alimentarse. Los tres  grupos de aves más representados en la región corresponden a los mosqueros, seguidos de los colibríes y las reinitas. En el área del Humedal Térraba-Sierpe habitan varios géneros de garzas, correlimos, martinetes, patos, gaviotas así como la llamativa espátula rosada (Platalea ajaja). Unas nueve especies de aves presentes en el valle son endémicas regionales, encontrándose sólo en Costa Rica y Panamá, entre estas están el carpintero niquidorado (Melanerpes chrysauchen) y el saltarín cuellinaranja Onychorhynchus coronatus(Manacus aurantiacus). Por otra parte, los mamíferos están representados por 40 especies principalmente de murciélagos, roedores y carnívoros. En los bosques menos alterados y con el uso de cámaras trampa es posible observar algunas especies nocturnas como el ocelote (Leopardus pardalis). Es relevante el caso del mono ardilla, Saimiri oerstedii, por ser endémica de Costa Rica y Panamá y por ser considerada una especie en peligro. Por su parte las mariposas diurnas registradas llegan a 109 especies, mientras que las mariposas nocturnas alcanzan las  264 especies. Cabe mencionar la presencia de las mariposas “colipato” (Urania fulgens) y “monarca” (Danaus plexippus) que destacan en otras partes del mundo por sus migraciones masivas.

La presencia de varias especies en peligro de extinción o con poblaciones amenazadas tanto de plantas (por ejemplo la chirraca Myroxylon balsamum, el camíbar Copaifera aromatica y la zamia Zamia fairchildiana) como de animales (monos, felinos, loras, lapas, rapaces, etc.) confirma la importancia de contar con estrategias, políticas y planes de manejo tanto locales como nacionales para su conservación. En este sentido la información que se genere sobre los recursos biológicos de los principales ecosistemas del valle, constituye un apoyo en el desarrollo de distintos sectores como el turístico, educativo y agrícola, de manera que este sea acorde con la conservación de este patrimonio natural tan importante.

Para mayor información sobre este tema puede consultar el libro Diversidad Biológica del Diquís I. Tierras bajas.