La extraña ardilla enana de J. C. Zeledón

Esta es una ardilla chiza, la ardilla enana mide menos de la mitad de esta especie que es más común. Fotografía del DHN

En la colección del Museo Nacional de Costa Rica hay una serie de ardillas recolectadas en diferentes partes del país.  Son especímenes de las especies más comunes: la chiza o ardilla variegada Sciurus variegatoides y la ardilla roja Sciurus granatensis.

En libertad estas especies están ampliamente distribuidas en nuestro país.  A veces son capturadas para mascotas y otras veces son perseguidas por considerarlas dañinas en los terrenos agrícolas.  La chiza es muy adaptable y se encuentra incluso en árboles aislados en las ciudades, mientras que la ardilla roja es un poco más exigente en cuanto a hábitat, pero siempre se encuentra en fragmentos de bosque aún en áreas alteradas.

La chiza o ardilla variegada además presenta gran variación en sus pelajes, por ejemplo en los individuos del Valle Central son con los costados café rojizo, mientras que los individuos de parte de Guanacaste son de un color muy claro, excepto su evidente lomo negro.  En otras partes del país se miran casi negros.

Pero entre la colección encontramos un ejemplar solitario que  no calza con estas ardillas.  Si nos ponemos a examinarla por arriba sin observar mucho, parece una cría de alguna de ellas.  Pero si revisamos su etiqueta resulta que es otra especie de ¡solo 12 o 13 centímetros! tan pequeña como una cría de las otras especies, es sin duda el benjamín de las ardillas costarricenses.  Es la ardilla enana Microsciurus alfari.  Es un ejemplar recolectado por el ornitólogo costarricense José Cástulo Zeledón en enero de 1887 en Pozo Azul de Pirrís.

Conozcamos a esta curiosa ardillita enana: habita el bosque tropical húmedo desde Nicaragua hasta Colombia, una pequeña parte del mundo.  Se alimenta de frutos, materia vegetal y posiblemente algunos invertebrados como insectos.  Aunque usualmente es silenciosa, puede emitir algunos sonidos, incluyendo chillidos parecidos a los de los pájaros.  

Se desliza con sigilo por los árboles de modo a que a veces en la penumbra del bosque podría no parecer una ardilla, sino un pájaro de la familia de los trepadores (científicamente llamada Dendrocolaptidae), como le sucedió al naturalista norteamericano Geo K. Cherrie, quien fue taxidermista del Museo Nacional muchos años atrás, escribe: “La primera y última vez que vi esta preciosa ardillita fue en el bosque de las faldas del Volcán Turrialba, al sur de Jiménez, donde la tomé por un pájaro de la familia Dendrocolaptidae, debido a que ascendía por el tronco de un árbol corpulento”.  

El profesor norteamericano Allen la describió con el nombre Microsciurus alfari en honor a su recolector, el naturalista costarricense Anastasio Alfaro, con base en un ejemplar de San Carlos en diciembre de 1888.  Sin embargo antes había sido hallada por José Cástulo Zeledón, si nos atenemos a la fecha de la etiqueta del espécimen, que reposa en la colección de nuestro Museo Nacional.  Solo un poco más tarde una curiosa especie de ave sería bautizada en honor al propio J. C. Zeledón, la cuál además representaría un género nuevo, la Zeledonia coronata pero…eso es otra historia.